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Especial

“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

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“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

Salomón Lerner Ghitis, empresario y político peruano, estuvo al lado de Ollanta Humala desde 2006, cuando perdió las elecciones frente a Alan García. Se mantuvo a su lado hasta el triunfo electoral de 2011. Fue designado primer ministro el 28 de julio y se mantuvo hasta el 9 de diciembre de ese año, cuando renunció por el apoyo que Humala dio al proyecto minero Conga, en el norteño departamento de Cajamarca, a pesar de las promesas de campaña.

—En su experiencia como premier, ¿qué se logró, qué quedó pendiente del programa de Humala?
—Nosotros, el equipo que trabajó en los planes de gobierno de Ollanta Humala, trazamos líneas matrices muy claras: un cambio de la matriz energética; dar prioridad al agro y la agroindustria. Un tercer cambio fundamental era llevar el Estado al interior de Perú, un Estado que realmente esté presente en la vida del país. Había que llevar al Perú profundo los servicios básicos que faltan, sobre todo en las poblaciones de la sierra y la selva: caminos, electricidad, agua y saneamiento.

El último pilar era la inclusión social: los programas de Beca 18, Pensión 65, Cuna Más. ¿Qué ocurrió en los pocos meses que pudimos participar con Ollanta en su gobierno? Se dieron algunos pasos. Por supuesto, hubo conflictos en diferentes sectores que estaban, digamos, represados por los cinco años del gobierno de Alan García. Se avanzó tanto en el terreno de la consulta popular, se aprobó unánimemente por el Congreso la ley de consulta previa; en un impuesto a las sobreganancias de las mineras, que sobrepasaba en tres o cuatro veces el monto de lo obtenido por el gobierno de Alan García cuando tributaban un óbolo voluntario por las ganancias mineras; y se aprobó en el Congreso ese plan de los cuatro pilares fundamentales. Lamentablemente, no hubo tiempo para continuar con estas reformas, pero indudablemente se hicieron cosas en esos primeros cinco meses.

Una cosa fundamental fue la superación de conflictos, sobre todo en el área extractiva, con una nueva minería responsable que absorbiera nuevas tecnologías; que se hicieran las consultas y obtuviera la licencia social, y sobre todo, que hubiera inclusión social donde se efectuarían proyectos mineros.

—¿Qué ha pasado con los posteriores gabinetes?
—Creo que el Presidente tiene una nueva concepción del gobierno, tecnocrática, apartada de lo que justamente Humala criticaba: que debería haber un Estado y gobierno que entendieran mejor la inclusión social, que se entendiera políticamente al país. Se contradice todo lo que fueron sus seis años de campaña, en que tenía una visión diferente. Regresó a lo técnico, a un Estado neoliberal que es concentrador de todos los esfuerzos a través del control del Ministerio de Economía y Finanzas.

“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

—Seis años pensando de una manera y luego de cinco meses, Humala cambia completamente. ¿A qué cree que se debe?
—Creo que se ha ido adoctrinando siguiendo a un grupo de economistas neoliberales. Lo han ido llevando a una gobernanza placentera, de piloto automático, de seguir los mismos programas, las mismas formas de manejar centralizadamente toda la economía a través del Ministerio de Economía y Finanzas.

Cuando uno es converso se vuelve fanático. El hecho que la esposa de Humala expresara recientemente que el sueldo mínimo vital no está en agenda, y haber omitido que los ministros y funcionarios de alto nivel duplicaron sus sueldos sin que se revise, después de dos años, el sueldo mínimo vital, es fanatismo. Nadie podría explicar cómo él, en dos años y medio de gobierno, ha podido cambiar de esta manera. Se ha vuelto un converso neoliberal fanático.

—¿Cuál es el papel de la primera dama?
—Estoy tratando de desnaturalizar lo de primera dama, porque no existe ‘primera dama’ institucionalmente. Nosotros la llamamos ‘esposa del presidente’, que tiene un rol de acompañamiento en los programas de inclusión social. Pero también ha sido en las últimas semanas vocera del gobierno, indicando qué es lo que estaba o no estaba en la agenda del Ejecutivo. Se pone sobre la figura institucional de la Presidencia del Consejo de Ministros y sobre algunos ministros, haciendo declaraciones. Por eso creemos que ella se ha excedido en sus atribuciones, está poniendo en riesgo la institucionalidad del gobierno, al no permitir que el presidente del Consejo de Ministros sea el vocero oficial de la Presidencia de la República; asumiendo ella ese papel. ¿En qué situación queda el presidente del Consejo?

—¿Cómo ve la coyuntura política? La Izquierda está sumamente golpeada…
—Hay en los peruanos un sentimiento de necesidad de cambio y progreso. Pero si existe alguien que pueda absorber ese sentimiento de necesidad de cambio y progreso, creo que se reflejaría en las encuestas y elecciones. Creo que los servicios de salud y educación son deficientes, porque no se hace lo necesario para que la infraestructura y la calidad de vida de los peruanos mejore: las carreteras, la educación pública, el 55% de los colegios que no tienen agua ni saneamiento. Las redes de fibra óptica no llegan a todo el país, y eso significa que no llega el progreso. No llegan las carreteras, la Longitudinal de la Sierra se ha hecho por parches. Muchos proyectos que uno esperaba, como el cambio de la matriz energética, que es un proyecto anhelado por los peruanos pues significa cambiar la matriz del petróleo por el gas y por condiciones medioambientales mucho mejores, eso no se ha hecho. Seguimos discutiendo si la refinería de Talara se repotenciará, si habrá gaseoducto del sur… Por eso el presidente Ollanta Humala en el sur, que es una de las regiones que aprovecharía mejor esa productividad, tiene 13% de respaldo, cuando en sus mejores momentos pasaba del 50%”.

“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

—En la práctica, quien gobierna es el ministro Luis Miguel Castilla…
—Con Nadine… Esa es la impresión que dejan los últimos cambios ministeriales. Se ha ido acentuando la labor de ella en el Ejecutivo, lo cual impide la institucionalidad, impide la gobernabilidad del país, porque la está poniendo en riesgo. Creen parecería que han llegado a un acuerdo el presidente y Nadine que con cuadros técnicos van a ser exitosos. Están profundamente equivocados. Los ministros y los viceministros en muchos casos tienen que ser cuadros políticos, porque son los que implementan las políticas de gobierno. Hay políticas de Estado, que son permanentes. Las políticas de gobierno son las que llevan cada uno de los grupos que acceden, por voluntad popular, al gobierno. Esto no existe. Perú se ha retrasado en todo lo que es productividad. Los sectores dinámicos están retrocediendo. Entonces, el señor Castilla es un pésimo ministro de Economía; primero, porque tiene superávit fiscal en un país donde se necesitan más escuelas, más hospitales, más carreteras, más puertos, más aeropuertos, más luz, más agua y saneamiento. Hay mucho dinero que hay que invertir y no se ha hecho.

Dos, los factores de productividad; el Ministerio de Economía y Finanzas maneja el Consejo Nacional de Productividad, que debería estar en la Presidencia del Consejo de Ministros, que debería impulsar la capacitación de los trabajadores, energía más barata, clusters o valores agregados con los que se pueda competir mejor en el extranjero, cambiar la matriz primario-exportadora de minerales y comenzar a dar prioridad a otros sectores como pesca, agroindustria, gastronomía, turismo, que no se están desarrollando.

—¿Cuál cree es el papel de la izquierda?
—Quizás sus dirigentes tienen un sentimiento que la gente quiere que todos estén unidos. No veo que esa unidad se esté dando en la acción política. Se puede dar en el sentimiento de unidad, como un reflejo de que no queremos más divisiones entre la gente progresista, en la gente de izquierda. Pero tampoco ese sentimiento puede quedar simplemente en los grupos tradicionales. La izquierda tiene que abrir el juego para que surja una militancia de otros sectores emergentes que quisieran programas y proyectos de cambio progresista. Y creo que no hay verdadero enfoque en esos cambios en el Frente Amplio. Se necesita más militancia independiente, más apertura, no condescendencia con los cambios ideológicos, pero sí más apertura a recibir una serie de enfoques que hay en el país.

—¿La izquierda tiene opciones en las elecciones municipales y regionales de octubre próximo? ¿Hay alguna posibilidad de que tenga candidatura única en las presidenciales de 2016?
—Creo que todavía estamos a tiempo para hacer cambios. En las elecciones municipales y regionales, las fuerzas que existen hoy van a jugar su rol independiente. Tanto Patria Roja, el Partido Comunista del Perú, como el Movimiento Tierra y Libertad, jugarán probablemente de manera independiente, sin unidad en muchos lugares. La ambición de algunos es que se pueda ganar algunas regiones. En el caso de Lima, va a ser muy complicado que la alcaldesa, Susana Villarán, no sea la candidata del Frente Amplio o una confluencia de partidos progresistas, porque no existe liderazgo de ninguna otra fuerza en Lima que pudiera abrir un poco la cancha. No conozco otra persona que pueda hacer la labor de Susana Villarán.

Cecilia Remón
Colaboradora
Publicado en la revista chilena Punto Final

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África y Palestina: un legado noble que nunca debe ser traicionado

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África y Palestina: un legado noble que nunca debe ser traicionado

La “lucha por África” de Europa comenzó en serio en 1881, pero nunca terminó. El intento de dominar el continente utilizando viejas y nuevas estrategias sigue definiendo la relación occidental con este rico continente. Esta realidad se validó aún más cuando llegué a Nairobi, Kenia, el 23 de junio. Aunque mi objetivo era dirigirme a varias audiencias kenianas en universidades, foros públicos y medios de comunicación, también vine aquí para aprender.

Kenia, como el resto de África, es una fuente de inspiración para todos los movimientos de liberación anticolonial en todo el mundo. Nosotros, los palestinos, podemos aprender mucho de la lucha de Kenia. Aunque los países africanos han luchado valientes batallas por su libertad contra sus colonizadores occidentales, el neocolonialismo ahora define la relación entre muchos países africanos independientes y sus antiguos ocupantes.

La injerencia política, el control económico y, en ocasiones, las intervenciones militares, como en los casos recientes de Libia y Mali, apuntan a la desafortunada realidad de que África sigue siendo, de muchas maneras, rehén de las prioridades, los intereses y los dictados occidentales.

En la infame Conferencia de Berlín de 1884, los regímenes coloniales occidentales intentaron mediar entre las diversas potencias que competían por la generosidad de África. Asignó a cada uno una parte del continente africano como si África fuera propiedad del oeste y de sus colonos blancos.

Millones de africanos murieron en ese prolongado y sangriento episodio desatado por Occidente que, sin vergüenza, promovió su opresión genocida como un proyecto civilizador. Como la mayoría de los países colonizados en el hemisferio sur, los africanos lucharon batallas desproporcionadas para obtener su preciosa libertad. Aquí en Kenia, que se convirtió en una colonia británica oficial en la década de 1920, los luchadores por la libertad de Kenia se alzaron en rebelión contra la brutalidad de sus opresores.

África y Palestina: un legado noble que nunca debe ser traicionado

Entre las campañas de resistencia más notables, la rebelión de “Mau Mau” de la década de 1950 sigue siendo un claro ejemplo del valor de los kenianos y la crueldad de la Gran Bretaña colonial. Miles de personas murieron, resultaron heridas, desaparecieron o fueron encarceladas en las condiciones más duras.

Palestina cayó bajo la ocupación británica, el llamado Mandato Británico, alrededor del período en que Kenia también se convirtió en una colonia británica. Los palestinos también lucharon y cayeron por millares cuando emplearon varios métodos de resistencia colectiva, incluido el legendario ataque y la rebelión de 1936. La misma máquina de matar británica que operaba en Palestina y Kenia en esa época también operaba, con el mismo grado de violencia sin sentido, contra numerosas otras naciones alrededor del mundo.

Mientras que Palestina fue entregada al Movimiento Sionista para establecer el Estado de Israel en mayo de 1948, Kenia logró su independencia en diciembre de 1963. En una de mis conversaciones recientes en Nairobi, un joven participante me preguntó sobre el “terrorismo palestino”.

Le dije que los combatientes palestinos de hoy son los rebeldes de Mau Mau de antaño. Eso, si permitimos que la propaganda occidental e israelí definan el discurso de la liberación nacional en Palestina, condenamos todos los movimientos de liberación nacional en todo el hemisferio sur, incluidos los propios luchadores por la libertad de Kenia.

Nosotros, los palestinos, sin embargo, debemos asumir parte de la culpa de por qué nuestra narración como una nación oprimida, colonizada y que se resiste ahora es mal entendida en partes de África cuando la Organización de Liberación de Palestina (OLP) cometió su error histórico al despedir los derechos palestinos en Oslo en 1993, abandonó un discurso palestino de resistencia y liberación promovido durante décadas.

En cambio, se suscribió a un discurso completamente nuevo, plagado de un lenguaje cuidadosamente redactado y aprobado por Washington y sus aliados europeos. Cada vez que los palestinos se atrevían a desviarse de su función asignada, Occidente decretaba que regresaran a la mesa de negociaciones, ya que estos últimos se convirtieron en una metáfora de la obediencia y la sumisión.

A lo largo de estos años, la mayoría de los palestinos abandonaron sus alianzas mucho más significativas en África. En cambio, apelaron sin cesar a la buena voluntad del oeste, con la esperanza de que las mismas potencias coloniales que han creado, sostenido y armado principalmente a Israel, se vuelvan milagrosamente más equilibradas y humanas.

Sin embargo, Washington, Londres, París, Berlín, etc., continuaron comprometidos con Israel y, a pesar de las críticas educadas ocasionales al gobierno israelí, continuaron canalizando sus armas, aviones de combate y submarinos a todos los gobiernos israelíes que han gobernado a los palestinos durante las últimos siete décadas. Por desgracia, mientras los palestinos estaban aprendiendo su dolorosa lección, traicionados repetidamente por quienes prometían respetar la democracia y los derechos humanos, muchas naciones africanas comenzaron a ver en Israel un posible aliado. Kenia es, lamentablemente, uno de esos países.

África y Palestina: un legado noble que nunca debe ser traicionado

Al entender el significado de África en términos de su potencial económico y político (apoyo a Israel en la Asamblea General de la ONU), el primer ministro israelí de derecha, Benjamin Netanyahu, lanzó su propia “Pelea por África”.

Las conquistas diplomáticas de Netanyahu en el continente han sido celebradas por los medios israelíes como “históricas”, mientras que el liderazgo palestino permaneció ajeno al panorama político que cambia rápidamente. Kenia es una de las historias de éxito de Israel.

En noviembre de 2017, Netanyahu asistió a la inauguración del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, quien supuestamente recibió un sorprendente 98% de los votos en las últimas elecciones. Mientras que los kenianos se alzaron en rebelión contra sus corruptas clases dominantes, Netanyahu fue visto abrazando a Kenyatta como un querido amigo y aliado.

La estrategia de Netanyahu en Kenia, y el resto de África, se ha basado en la misma lógica, donde Israel usaría su tecnología de seguridad para apoyar regímenes corruptos y no democráticos, a cambio de su apoyo político.

Tel Aviv había esperado que la primera cumbre Israel-África en Togo trajera un cambio de paradigma completo en las relaciones israelí-africanas. Sin embargo, la conferencia de octubre de 2017 nunca se actualizó, debido a la presión de varios países africanos, incluida Sudáfrica.

Todavía hay suficiente apoyo para que Palestina en el continente derrote la estratagema israelí. Pero eso podría cambiar pronto a favor de Israel, si los palestinos y sus aliados no despiertan a la realidad alarmante. El liderazgo palestino, los intelectuales, los artistas y los embajadores de la sociedad civil deben volver a centrar su atención en el hemisferio sur, África en particular, redescubriendo la riqueza sin explotar de la solidaridad humana verdadera e incondicional que proporciona la gente de este continente siempre generoso.

El legendario luchador por la libertad de Tanzania, Mwalimu Nyerere, quien también es famoso en Kenia, sabía muy bien dónde estaba su solidaridad. “Nunca hemos dudado en nuestro apoyo al derecho del pueblo de Palestina a tener su propia tierra”, dijo una vez, un sentimiento que fue repetido por el icónico líder sudafricano, Nelson Mandela, y muchos otros líderes de la liberación africana.

Esta generación de líderes africanos no debería desviarse de ese noble legado. Si lo traicionan, se traicionan a sí mismos, junto con las luchas justas de sus propios pueblos.

 

RAMZY BAROUD
Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Su último libro es “La última tierra: una historia palestina” (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un doctorado en Estudios sobre Palestina de la Universidad de Exeter y fue Académico No Residente en el Centro de Estudios Globales e Internacionales Orfalea de la Universidad de California en Santa Bárbara. Su sitio web es www.ramzybaroud.net

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Sin DNI voy a vivir

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Sin DNI voy a vivir

Es el 2019 y Kishte sigue guardando una Libreta Electoral de tres cuerpos que le entregaron en 1984. A pesar de estar sucia y desgastada, la sigue guardando en una pequeña bolsa de plástico porque es la única evidencia de que ella posee una identidad como ciudadana peruana. Si bien el proceso de canje de la Libreta Electoral al Documento Nacional de Identidad (DNI) inició en las últimas décadas del siglo XX, Kishte no ha podido aún acceder a este último documento.

Por eso, aproximadamente en el año 2014, viajó desde donde vive, la Comunidad Nativa Chachibai, hacia la sede de Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) en la ciudad de Pucallpa.

Durante la época de verano amazónico, este viaje puede tardar hasta dos días, por lo que se requiere necesariamente pernoctar en un punto intermedio cerca al río Ucayali. Además, para realizar este viaje, se necesita contar con una movilidad fluvial disponible, así como poder afrontar los altos costos de combustible y permanencia (alojamiento y alimentación) en la ciudad de Pucallpa.

Kishte emprendió este viaje más de una vez junto a su esposo. Sin embargo, la primera vez que llegó a la oficina de RENIEC le dijeron que su Libreta Electoral ya había sido canjeada por el DNI hace dos años. Además, en posteriores visitas a la institución, constató que el DNI emitido tenía una fotografía, una firma y una huella dactilar de alguien que no era ella. Es decir, RENIEC no solo había emitido y entregado el DNI de Kishte a una tercera persona, sino también había permitido que alguien le robara su identidad.

Kishte es miembro de un pueblo indígena en contacto inicial compuesto por no más 100 personas y una de las últimas hablantes de una lengua en serio peligro de extinción [1]. Nació en el período previo al contacto que sostuvo el pueblo indígena iskonawa con representantes de la sociedad nacional (un grupo de misioneros evangélicos y miembros del pueblo shipibo-konibo) en 1959, evento denominado también como su “primer contacto”.

Este tuvo lugar entre los ríos Utuquinía y Abujao, cerca al hoy conocido cerro El Cono, ubicado al interior del Parque Nacional Sierra del Divisor (Ucayali). Los iskonawa habían llegado hasta ahí no solo por los desplazamientos que realizaban para abrir nuevas chacras, sino también motivados por las presiones de agentes externos que ejercían violencia contra las poblaciones indígenas de la zona.

El período del vivir huyendo es una etapa triste y violenta para los iskonawa, sobre todo porque esto afectó seriamente su demografía. En ese tiempo, nacer y seguir vivo era un privilegio al que pocos tuvieron acceso. Kishte nació durante uno de los tantos desplazamientos que emprendían los iskonawa. Era el tiempo en el que madura el zapote (fruta, N.C. Pouteria sapota), recuerda que así le dijo su mamá.

Su nombre en lengua iskonawa sigue una regla onomástica [2] a través de la cual los niños heredan los nombres de los abuelos, en algunos casos paternos o maternos. Sin embargo, con “abuelos”, no solo nos referimos a los padres de sus padres, sino también a los hermanos de estos, pues los iskonawa incluyen a ambos en la misma clasificación de parentesco. De tal modo, Kishte heredó el nombre de la hermana de su abuela materna.

Además de mostrar la operatividad de esta regla, el nombre de Kishte también ofrece evidencia de los contactos que los iskonawa sostuvieron con otros pueblos indígenas, incluso mucho antes del conocido “primer contacto”. Tanto la abuela de Kishte como la hermana de ella pertenecieron a otro pueblo indígena pero fueron incorporadas por los iskonawa tras un conflicto. A partir de esta incorporación al núcleo iskonawa, ellas recibieron nuevos nombres. No obstante, el nacimiento de Kishte permitió rememorar el antiguo nombre de la hermana de su abuela materna y continuar la regla onomástica tradicional.

Tras el contacto, el pueblo iskonawa se desplazó a la cuenca del río Callería, donde comenzó a convivir junto a algunos misioneros evangélicos y un predominante grupo shipibo-konibo. Fue entonces cuando Kishte, así como el resto de miembros de su pueblo indígena, recibió un nombre y apellidos en castellano. Ella recuerda que los misioneros la llamaban Claudia y que le gustaba mucho ese nombre. También recuerda que recibió los apellidos Campos y Rodríguez de dos hombres shipibos que participaron directamente del “primer contacto”, quienes a su vez los habían recibido tiempo atrás de algún patrón.

No obstante, cuando inscribieron su acta extemporánea de nacimiento en la oficina de Registro Civil más cercana al río Callería, fueron otras personas quienes la llamaron Isabel y dispusieron el orden de los apellidos fijando cuál sería paterno y materno. Mientras la inscribían, pocos años después del “primer contacto” del pueblo iskonawa, Kishte no sabía que alguien estaba colocándole otro nombre diferente al que le gustaba, tampoco sabía que ese nombre escrito en un papel marcaría para siempre su identidad.

***

Rio de la amazonía selva

Si bien su nombre verdadero es Kishte, ella acepta los nombres que recibió en castellano porque son los que requiere emplear para relacionarse con otros miembros e instituciones de la sociedad peruana. Por ello, decidimos juntas dar solución a este problema que le impedía acceder a su derecho a la identidad en los términos que el Estado peruano le exigía. De tal modo, supimos que no solo se había formalizado, a través de una resolución en el 2018, la usurpación de la identidad de Kishte, sino también que RENIEC había cancelado la inscripción del DNI canjeado por terceros.

Lo siguiente consistía en solicitar su reinscripción, esta vez subsanando los datos de su identidad que habían sido usurpados. No obstante, en este proceso de nuevas idas y venidas a la sede de RENIEC en Pucallpa, cinco años después de que detectaran el problema con el DNI de Kishte, nos enfrentamos ante el gran desconocimiento de funcionarios y servidores sobre la situación de los iskonawa, así como de los otros seis pueblos indígenas en contacto inicial que tienen presencia en Ucayali.

Más de una vez recibimos comentarios que manifestaban pena por la complejidad del caso cuando nos veían nuevamente solicitando información para hallar una solución definitiva. En otras ocasiones, han evidenciado su curiosidad preguntándonos sobre el origen de los nombres y los apellidos en castellano de Kishte. También, personalmente, he recibido agradecimientos porque ellos consideraban que de otro modo nadie haría nada por ella. Lamentablemente, los funcionarios y servidores de RENIEC parecían no saber que ellos eran los que debían hacer algo por Kishte, no por buena voluntad sino porque las leyes así lo exigen.

RENIEC es el organismo que se encarga de registrar la identidad de los peruanos otorgando el DNI con el propósito de fortalecer la ciudadanía en el Perú. No obstante, RENIEC ha vulnerado no solo el derecho fundamental a la identidad a Kishte, sino también su derecho a identificarse con su propio nombre de acuerdo a su cultura y modo tradicional de vida.

Asimismo, la falta de un protocolo de atención específico elaborado por el Ministerio de Cultura para estos casos que enfrentan las poblaciones indígenas en contacto inicial ha permitido que RENIEC no brinde una atención adecuada, dejando a Kishte a su suerte en el complejo procedimiento que le implica movilizarse a la ciudad y recaudar documentos.

Finalmente, la ausencia de personal de RENIEC capacitado para atender a población hablante de una lengua indígena u originaria en su propia lengua ha dificultado el acceso y la comprensión de los procedimientos para que Kishte pueda obtener su DNI.

De tal modo, RENIEC ha violado sistemáticamente los derechos de Kishte, respaldados no solo por la Constitución del Perú, sino también por la normativa vigente que ampara los derechos de los pueblos indígenas en contacto inicial (Ley N° 28736 “Ley para la protección de pueblos indígenas u originarios en situación de aislamiento y en situación de contacto inicial”) y sus derechos lingüísticos (Ley N° 29735 “Ley que regula el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú”).

Si bien RENIEC define que su misión es lograr el registro de la identidad de los peruanos a través de un enfoque intercultural, ello se ha limitado a esfuerzos simbólicos como el Registro Civil Bilingüe y las publicaciones Tesoro de Nombres Originarios, ya que en la práctica la documentación de ciudadanos no implementa los complejos sistemas e historias de la antroponimia de los pueblos indígenas, en especial de los que se encuentran en situación de contacto inicial.

“Ya sin DNI voy a vivir”, dice Kishte luego de los días, meses y años que hemos pasado en esta lucha, que no es sino una de las tantas otras que enfrentan los pueblos indígenas en contacto inicial en su relacionamiento con la sociedad y el Estado peruano.

Por ello, decidimos presentar por escrito un oficio ante el Ministerio de Cultura, organismo rector sobre los derechos de los pueblos indígenas en general y de los pueblos indígenas en contacto inicial de manera particular, el cual sigue sin obtener una respuesta clara. A pesar de ello, hemos continuado buscando nuevas vías para devolverle a Kishte la identidad como ciudadana peruana que el Estado permitió que le robaran.

NOTAS:

[1] En el “II Censo de Comunidades Indígenas de la Amazonía Peruana 2007”, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) no empadronó a los iskonawa, al igual que a otros ocho pueblos más, alegando que no formaban parte de comunidades, puesto que han sido absorbidos por otros pueblos indígenas y debido a que es muy difícil llegar hasta ellos por su situación de aislamiento. En el Censo del 2017, el tercero sobre comunidades indígenas, INEI registra que 22 personas respondieron que el iskonawa era su lengua materna. Sin embargo, se advierte que estas cifras deben tomarse con cautela debido a que solo incluyen información sobre los mayores de 12 años (Óscar Espinosa 2019, comunicación personal). En síntesis, el Estado peruano, a la actualidad, no tiene un censo claro de esta población que ha identificado como en situación de contacto inicial. La cifra aproximada que se ofrece parte de un censo comunitario que hemos venido elaborando y actualizando con los iskonawa desde el 2015.

[2] Con regla onomástica nos referimos al sistema empleado por los iskonawa para otorgar nombres a los nuevos descendientes, considerando su vínculo de parentesco con sus ascendientes. Si bien este sistema tradicional ha comenzado a debilitarse hace muchos años atrás, todavía coexiste en varios casos junto a los nombres en castellano.

 

CAROLINA RODRÍGUEZ ALZZA
IDEELE REVISTA Nº 285 | Lingüista y antropóloga. Docente de la especialidad de Antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú

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Argentina: A 25 años del atentado a la AMIA

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Argentina: A 25 años del atentado a la AMIA

Al cumplirse este jueves 25 años del atentado contra la AMIA, la investigación sigue dominada por la política internacional, no por las pruebas. La movida tuvo como eje remover a los fiscales que estaban en la Unidad AMIA y fueron logrando avances importantes en el expediente. En su reemplazo tomó las riendas un fiscal elegido por el gobierno, Sebastián Basso, que pasó a concentrarse en la pista internacional, más precisamente en Irán y Hezbollah.

Eso explica por qué la Unidad AMIA emitió este viernes un texto concentrado en eso que no aporta ningún elemento relacionado con el lugar donde se armó la camioneta en Buenos Aires, quién consiguió los explosivos, quién manejó el vehículo hasta la AMIA, con qué identidad entró al país quien supuestamente protagonizó el atentado. El objetivo es emitir un decreto alineando a la Argentina con Estados Unidos, Israel y el Reino Unido declarando que Hezbollah es una organización terrorista y que Irán financió los atentados de Buenos Aires.

Otro paso que intenta la administración Macri, aunque con controversias internas, es el de establecer el juicio en ausencia, o sea juzgar a los iraníes aunque no estén presentes. Por su parte, se dice que Basso viajó a Estados Unidos a tomarle declaración a un supuesto testigo clave.

ORGANIZADOR

Desde 2009 está en el centro de la escena un sujeto que supuestamente se llamaba Samuel Salman El Reda, que utilizando una partida de nacimiento falsa, en la isla de San Andrés, obtuvo pasaporte colombiano. El individuo, de origen libanés, se casó con Silvina Saín, la hermana de una secretaria del agregado cultural de Irán en la Argentina, Mohshen Rabbani. Durante años el prófugo era Samuel El Reda, pero en 2016, El Líbano y un par de familiares del prófugo proveyeron la verdadera identidad, revelando su verdadero nombre: Salman Salman.

Las pruebas contra él son esencialmente telefónicas. Se supone que el atentado fue coordinado por un hombre que utilizó un celular a nombre de André Marques en la Triple Frontera. A ese teléfono llamó Salman Salman y se sabe que era él porque también se comunicó con su familia y luego habló con teléfonos de El Líbano que, según la CIA, son de Hezbollah.

Los dos familiares que testificaron en la causa confirmaron que Salman Salman estuvo en la Argentina, que incluso tiene una hija argentina y una brasileña, y que actualmente está con vida en El Líbano. Pero esos mismos familiares dijeron que no sabían nada de que tuviera que ver con el atentado o que integrara una agrupación como Hezbollah.

En todo caso el texto oficial de la Unidad AMIA no duda en adjudicarle la responsabilidad a Hezbollah y a Irán, argumentando que el ataque se decidió en una reunión del régimen de los atayatolas en la ciudad de Mashad, en 1993. La información sobre ese encuentro es muy dudosa y surgió de grupos opositores iraníes. También el texto menciona que hubo una reivindicación de un brazo de Hezbollah, algo que la organización desmintió innumerable cantidad de veces.

Es decir que la base de la acusación son informes de inteligencia extranjeros.

NUEVA PRUEBA

El informe oficial no menciona una prueba que se está trabajando de la mano de Estados Unidos. Aparentemente en el país del norte hay un detenido, sospechado de tener que ver con un atentado, que habría mencionado que Salman Salman era su jefe.

Habrá que ver qué datos aporta teniendo en cuenta que pasaron 25 años del atentado en Buenos Aires. Este diario le consultó al fiscal Basso si es cierto que viajó a Estados Unidos para hablar con ese detenido, pero el funcionario señaló que no podía hablar del tema. Según parece hay un convenio de confidencialidad con las autoridades norteamericanas.

AVANCES

Tras la muerte de Alberto Nisman se designó a tres fiscales en la Unidad Amia. La ahora jueza Sabrina Namer, junto con Roberto Salum y Patricio Sabadini, luego reemplazado por Leonardo Filippini. Más tarde entró Santiago Eyerhabide por Filippini. Ese equipo logró varios pasos adelante tomando medidas que Nisman no quería concretar por temor a que la evidencia le destruyera sus hipótesis, siempre alineadas con los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel y también con la SIDE. Por de pronto se acreditó la existencia de la camioneta usada como coche bomba a través del uso de un microscopio de barrido electrónico que analizó las partecitas encontradas en los cuerpos de las víctimas durante la autopsia. Esos trozos metálicos se compararon, a través de los electrones, con los usados en las camionetas Trafic.

También se utilizó tecnología moderna genética para analizar todos los restos humanos que estaban sin identificar. Así se determinó que un cuerpo encontrado en el atentado correspondía a Augusto Jesús, hijo de una señora que estaba y murió en la mutual judía ese día. También ese trabajo permitió establecer que había restos que no se correspondían genéticamente con ningún familiar de las víctimas. Eso consolidó la hipótesis de la existencia de un suicida. Nisman incluso le había dado nombre y apellido a ese suicida, Ibrahim Berro. Sin embargo, los nuevos fiscales compararon el perfil genético de dos hermanos de Berro, Abbas y Hassan, uno de los cuales entregó sangre para hacer el estudio, y se demostró que los restos no se correspondían.

De manera que la conclusión que fue sacando la Unidad AMIA es que existió camioneta, existió suicida, pero que no se trató de Berro. Todo con la provisoriedad que daba una investigación en marcha.

Argentina: A 25 años del atentado a la AMIA

INTERNACIONAL

La Unidad AMIA post-Nisman no abandonó la llamada pista internacional, pero no se casó de forma definitiva con ninguna pista. Siguieron el rastro de Salman Salman y entablaron un diálogo con la fiscalía general de El Líbano: eso permitió el avance respecto de la identidad del sospechoso. Después de aquel contacto con las autoridades libanesas, el diálogo se cortó.

Pero con esa conformación de la Unidad Amia nunca hubo un pronunciamiento tan categórico respecto de Hezbollah como ahora, bajo la conducción de Basso. Siempre fue una hipótesis, se los consideró sospechosos e incluso se corrieron las órdenes de captura reemplazando El Reda por Salman Salman. Pero el límite fue que no podía haber definiciones a esa altura de la etapa procesal.

Tampoco podía descartarse la pista siria, basada en una llamada del argentino de origen sirio-libanés Alberto Kanoore Edul al armador de autos truchos Carlos Telleldín, último tenedor de la camioneta que estalló en la AMIA. Esa comunicación se produjo el 10 de julio de 1994, ocho días antes del atentado. Sin embargo, los fiscales no pudieron encontrar pruebas sólidas contra Kanoore y tampoco aparecieron en el extenso juicio por encubrimiento. Kanoore cuenta con una falta de mérito en la causa judicial, pero los fiscales nunca abandonaron esa pista.

NECESIDADES

El alineamiento de Macri con Trump, el “favor” que le hace el FMI por influencia norteamericana con la provisión de fondos al gobierno de Cambiemos, le dan un marco a lo que pasa con la causa Amia. El diario La Nación publicó esta semana que Macri prepara un decreto por el cual la Argentina declararía que todo Hezbollah es una organización terrorista. Ese paso lo dio este año el Reino Unido siguiendo a Estados Unidos e Israel, pero fue rechazado por el resto de Europa, que considera terrorista únicamente a su rama militar. Sucede que Hezbollah es un partido parlamentario en El Líbano, con el diez por ciento de los votos. Y además es clave para sostener al gobierno actual de ese país y juega un papel de importancia en la lucha contra el Estado Islámico.

En línea con el decreto que prepara la Casa Rosada, la Unidad AMIA se lanzó a afirmar, sin que le tiemble el pulso, que el atentado fue cometido por Hezbollah y financiado por Irán. Lo sostiene de forma taxativa, como nunca lo había hecho antes, justamente porque buena parte de las supuestas evidencias provienen de fuentes más que dudosas: la oposición iraní, los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel y la ex SIDE.

En la misma sintonía, parte del gobierno prepara el llamado “juicio en ausencia”, o sea juzgar a los iraníes aunque no estén presentes en el supuesto juicio. Es algo que no se usó ni siquiera con los represores porque la legislación argentina pone el acento en el derecho a la defensa, es decir que no puede hacerse un juicio sin que estén presentes los acusados y sin que ellos mismos hayan elegido a sus abogados. Además, muchos juristas cuestionan que se intente aplicar una norma procesal nueva a un hecho ocurrido hace 25 años.

Todas estas jugadas político-judiciales tienen como objetivo darle una justificación más a Washington y a Jerusalén para su ofensiva bélica contra el régimen de Teherán. La Argentina se involucraría otra vez en los eventuales bombardeos, en lugar de estar del lado neutral y pacifista.

Para colmo, la jugada política oscurece las orfandades probatorias. Porque el punto clave es que resulta difícil afirmar una culpabilidad internacional cuando la investigación fue un fracaso.

A 25 años del atentado no se saben las cuestiones esenciales:

¿Cuál fue realmente la carrocería que se usó en el atentado? ¿De dónde salieron los explosivos? ¿Dónde estuvo la camioneta en los días posteriores a que saliera de las manos de Telleldín? ¿Quién armó el coche-bomba? ¿Quién ingresó al país para cometer el atentado? ¿Con qué identidad? ¿Quién dejó la camioneta lista con los explosivos en el estacionamiento ubicado al lado de la Facultad de Medicina? ¿Quién retiró la camioneta de ese estacionamiento y la manejó hasta incrustarla en el edificio de la calle Pasteur? ¿Quién se fue del país después del atentado? ¿Cómo salió? ¿A dónde fue?

Son datos elementales. El atentado de las Torres Gemelas se pudo investigar a partir de los datos sobre los 19 hombres que subieron a los aviones, dónde habían estado, cómo ingresaron a Estados Unidos, cómo aprendieron a pilotar aviones y muchísimos otros detalles. Esa es una base para armar el posible origen del ataque. En la investigación del caso AMIA, ni las policías ni los servicios de inteligencia, ni el gobierno de aquel momento, el de Carlos Menem, produjeron reales avances en la investigación.

 

RAÚL KOLLMANN
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