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Especial

Medio siglo de un gran parque

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Medio siglo de un gran parque

Sin duda, el parque, inaugurado el 20 de marzo de 1964, ha logrado interiorizarse en la memoria colectiva de los limeños. Las añoranzas de miles de compatriotas están vinculadas con su evolución.

A comienzos de 1960, Lima experimenta los cambios propios de la expansión urbana, la consolidación de pueblos jóvenes, la migración del campo a la urbe y el aumento de las demandas de su población.

Estos factores contribuyeron a la reducción progresiva de los espacios para la distracción familiar y el entretenimiento infantil. En América Latina solo Perú y Ecuador carecían de un zoológico.

Hicieron realidad el Parque de Las Leyendas –el lugar público más visitado del país con 2,7 millones de personas al año- cuatro peruanos en particular: Fernando Belaunde Terry, Felipe Benavides Barreda, Violeta Correa Miller y Enrique Barreda Estrada, sumaron esfuerzos y voluntades para cristalizar un sueño integrado al desarrollo de la metrópoli.

Sobre una extensión inicial de 24 hectáreas, cedidas por la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, comenzó la cimentación de su primera etapa (1963). Se compraron 84 hectáreas a la Pontificia Universidad Católica del Perú y se aceptó la donación de tierras de las haciendas Queirolo y Conchas. En relación a la futura entrada se empezó la obra desde la avenida La Marina hacia la esquina del estanque Maranga.

NUESTRA CULTURA
Ernesto Gastelumendi –prestigioso arquitecto que participó en este proyecto- en su artículo “Remanso en medio de la agitada ciudad” (1989), aseguró: “Se consideró que para exponer una visión integral del Perú debían estar representados elementos de nuestra cultura en diversas épocas y regiones. En la entrada orientaban al público ocho paneles con el texto y expresiones pictóricas de las leyendas u origen de nuestra cultura, obra del pintor Sabino Springuett, poniéndose así en evidencia la intención del parque”.

Años más tarde se convocó al especialista norteamericano Robert Everly -considerado autoridad internacional en el diseño, construcción y mantenimiento de jardines botánicos y parques zoológicos, para elaborar el documento de planificación de mayor importancia de esta entidad: el Plan Maestro. Su empresa McFadzean, Everly and Associates había edificado más de mil zoológicos a nivel mundial.

La relevancia del Parque de Las Leyendas no solo radica en su valor recreativo, sino en su influyente rol sensibilizador acerca de la conservación de especímenes en peligro de extinción, la educación ambiental y la actividad turística.

Así lo aseveró Felipe Benavides: “Casi no hay una capital o ciudad importante en el mundo que no tenga un zoológico. Los zoológicos son indiscutibles centros de unión de la familia; allí se juntan el anciano y los niños menores, promueve la salud y la felicidad del pueblo, ofreciendo, a la misma vez, una oportunidad visual de las riquezas naturales de la patria, del mundo y la forma de defenderlas. En pocas horas muestran al turista muchas de las tradiciones y bellezas que reúne el país”. (“Función social de los zoológicos”, 1971).

NUESTRA GEOGRAFÍA
La biodiversidad de nuestro territorio se encuentra expresada en la Zona de la Peruanidad, constituida por la costa, sierra y selva, un amplio espacio en donde el visitante logra tener una visión regional; además de la Zona Internacional. El jardín botánico y el complejo pre inca brindan un alcance excepcional al recorrido. Posee 1,800 géneros de flora, 205 especies de animales y 53 huacas.

El Parque de Las Leyendas reúne un sinfín de sitios con insospechados anécdotas. El Espejo de Agua es un escenario apacible erigido con los adoquines de la fachada del Panóptico (la antigua cárcel de Lima); la antigua bolichera donada por el magnate pesquero Luis Banchero Rossi; una mina modelo que describe los procesos de la actividad minera; el bello mural en honor a San Francisco de Asís trabajado por los 25 años del Fondo Mundial para la Naturaleza (1986); el atractivo pabellón “Celestino Kalinowski” –asentado en 1966 sobre la estructura metálica del stand de los Estados Unidos en la Feria Internacional del Pacífico- posee una muestra inédita de aves disecadas por este deslumbrante taxidermista y ornitólogo cusqueño; el bambú que puebla la selva fue trasplantado desde los terrenos en donde se comenzó a construir la Vía Expresa que une Lima con Barranco.

Varios museos temáticos ofrecen la posibilidad de conocer nuestra geografía y antepasados, entre otros aspectos consignados a afianzar nuestro sentido de pertenencia; un vagón con la semblanza ferroviaria del país colmado de ilustrativas fotografías, planos y mapas; el novedoso aviario con el alegórico gallito de las rocas; el amplio ambiente Pampa Galeras presenta una cantidad elocuente de vicuñas; y una reproducción de la afamada piedra de Saywite.

EL FUNDADOR
Disfrutar de una laguna para paseos en botes, caídas de agua, caballeriza, la ambientación del cuento de Abraham Valderomar “El caballero Carmelo”, auditorios, felinario y áreas de picnic, entre otras novedades, suscitan acudir a este reducto de la peruanidad que forma parte del legado de la “Ciudad de los Reyes”; un lugar que da la oportunidad de echar un vistazo al inmenso valor del patrimonio ambiental e histórico de una nación “que tiene escrito en el libro de su historia, un porvenir grandioso”, como anotara Antonio Raimondi.

Es imposible recordar el Parque de Las Leyendas sin evocar a su más representativo gestor, fundador y presidente ad honorem: Felipe Benavides (1917-1991). Un peruano que condujo, con honestidad, entrega y esmero, el patronato durante sus períodos más significativos y, además, ganó batallas, inspiró envidias, cultivó admiraciones, suscitó polémicas, afirmó anhelos y despertó afectos. Su reminiscencia siempre estará vinculada al parque de sus ilusiones, desvelos y realizaciones.

INSPIRADOR
En palabras de nuestro memorable ex presidente Fernando Belaunde Terry: “El Parque de Las Leyendas, humildemente, sin alardes ni dispendios, florece en las plantas, palpita en los animales e inspira en los restos y las tradiciones del Perú milenario. Y cada nuevo brote, cada nuevo alumbramiento, cada nuevo hito de peruanidad que allí aparezca, será como un mensaje póstumo del recordado conservacionista”.

Wilfredo Pérez Ruiz
Colaborador
Ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/ – http://fbenavidesbarreda.blogspot.com/

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Especial

La peligrosa fe de Santana

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Alberto Santana

La reciente batalla campal en Matute entre los miembros de la Iglesia Cristiana Aposento Alto y los barristas del Alianza Lima fue el episodio cumbre de una de las últimas maniobras expansivas de una iglesia evangélica muy peculiar.

Empecemos aclarando que Aposento Alto y su líder, el autoproclamado “apóstol” y “embajador” Alberto Santana, pertenecen al ala más conservadora del evangelicalismo carismático, la rama menos institucionalizada del movimiento evangélico.

El mundo evangélico es muy amplio e incluye a denominaciones respetables, como las iglesias Metodista o Presbiteriana, hasta un sinnúmero de grupos independientes que reflejan, por un lado, las tendencias postinstitucionales del mundo evangélico contemporáneo y, por otro, expresan la informalidad de nuestra sociedad en el ámbito religioso.

LOS INICIOS

La historia de Santana es similar a la de cualquiera de los empresarios emergentes que el mito del capitalismo popular ha consagrado como ejemplos de empoderamiento desde la adversidad. De origen provinciano (Junín) fue en sus inicios miembro de las Asambleas de Dios (pentecostal) y luego de la Iglesia Metodista del Perú, una denominación institucionalizada y prestigiosa, que tenía un pequeño templo en la cumbre de un cerro en El Ermitaño (Independencia). Allí Santana trabajó como líder laico.

Desde entonces ya soñaba con hacerse de un gran terreno en la misma avenida Túpac Amaru. Lo logró con la ayuda de una lideresa metodista, cuyos padres eran dueños de la Ladrillera Rex. En cuanto tuvo el terreno formó una congregación independiente llevándose consigo a algunos feligreses metodistas. Así, en 1991, surgió Aposento Alto. Durante la década de 1990, la iglesia creció sostenidamente y Santana empezó a construir su mito de pastor exitoso de la Lima provinciana, el migrante que empezó con solo tres seguidores y que ahora maneja un imperio religioso que agrupa a más de quince mil fieles y que cuenta con 54 locales a nivel nacional e internacional.

RIQUEZA SOSPECHOSA

El perfil sociológico de sus seguidores es un factor central para comprender su éxito. Son migrantes como él en una ciudad que los margina, “cholos” piadosos y laboriosos que han encontrado en Santana la concreción de aquello a lo que aspiran llegar a ser.

Por eso no les asquea la impúdica exhibición de riqueza y poder de la que hace gala el “apóstol”, que se mudó de una modesta casita en el Callao a una mansión en Camacho, que llega con frac a sus eventos especiales y se estaciona en limusina en la polvorienta calle que da al inmenso auditorio desde donde enerva los espíritus de tantos marginados que sueñan ser como él.

Si para el gusto clasemediero Santana es solo un huachafo arribista, para los migrantes con biblias es un símbolo de éxito basado en la fe. Un Acuña o un Pepe Luna religioso. Aunque por los indicios de su súbito enriquecimiento se parece más a un Camayo. Es inverosímil creer que solo con los aportes de sus seguidores, gente humilde, pueda haberse enriquecido tanto. Urge una seria investigación de las autoridades correspondientes a sus finanzas.

Sobre esa base, Santana construyó un modelo de iglesia vertical, autoritario y caudillista en el que él es el amo absoluto. Un imperio religioso que, además, es nepotista, pues con el paso del tiempo ha convertido a su esposa y sus hijos en una especie de “familia real”. Su hijo mayor Qohelet es el príncipe heredero del trono apostólico de Aposento Alto.

Todo esto, aceptado obsecuentemente por sus líderes y miembros, a quienes adoctrina todo el tiempo a través de sermones, videos, libros y cursos en una forma de cristianismo fundamentalista, antiintelectual y ultraconservadora. Quienes lo cuestionan, no pueden quedarse. Solo permanecen quienes están dispuestos a ser los leales guerreros del “apóstol” que quiere ser presidente.

PODER RELIGIOSO Y POLÍTICO

Santana ha sabido aprovecharse muy bien de esa imagen para consolidar su poder, primero religioso y luego político. En lo religioso, gracias al explosivo crecimiento de su grey, pronto empezó a ser admirado por otros pastores y organizaciones evangélicas, particularmente de las de su mismo sector social.

Sin embargo, durante mucho tiempo, siguió siendo visto con desdén y hasta sospecha por la elite institucional evangélica. Aposento Alto no es miembro de CONEP ni de UNICEP, las dos principales federaciones evangélicas. Recién empezó a ser admitido a la elite del ala carismática evangélica a raíz de su incursión política.

En algún momento de su trayectoria, Santana se convenció de que el objetivo real de su misión no era lo religioso, sino lo político. Su auténtico sueño es gobernar el Perú. Está trabajando para ello desde hace tiempo.

Su primera incursión fue desafortunada. El 2001 postuló al Congreso en la lista del APRA, junto a un discípulo suyo, Marcelino Salazar. Santana alcanzó 23,772 votos. Nada despreciable para un desconocido en la política. Pero no alcanzó una curul.

En los años siguientes, siguió consolidando su hacienda religiosa pero sin dejar de cortejar al poder político. Su oportunidad volvió cuando empezó la ola conservadora de ‘Con mis hijos no te metas’ y la ‘Ideología de género’.

Alberto Santana y Keiko Fujimori

PACTO CON KEIKO

Santana supo acomodarse entre los promotores de esa corriente reaccionaria para lograr su reingreso a la arena política con la ya conocida ceremonia en el coliseo Amauta, propiedad de Agua Viva -otro imperio político-religioso pero de la Lima clasemediera- en la que hizo firmar a Keiko Fujimori un pacto para bloquear los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT.

Santana se hizo entonces conocido por su discurso rabiosamente homofóbico. Recibió el rechazo del establishment, pero para las masas populares evangélicas fue una proeza, era el valiente “hombre de Dios” que hablaba sin miedo contra el mal. El fujimorismo entendió el mensaje y se convirtió en la representación política de este populismo religioso conservador y moralista.

El pacto con Keiko se firmó en mayo del 2016. Al mes siguiente, Santana compró los terrenos adyacentes al estadio Matute por los que pagó 600 mil dólares en efectivo. Sospechosas coincidencias. Pero no para el “apóstol” que interpretó estos acontecimientos como el cumplimiento del oráculo divino de que Matute será suyo.

Regresamos a lo ocurrido el fin de semana. Los fieles de Santana, perfectamente uniformados y armados, llegaron en la madrugada para conquistar el terreno infiel que ahora creen que es suyo, no solo por haber pagado por él, sino porque están convencidos de que Dios se los ha cedido.

En la cosmovisión del creyente fundamentalista, Dios está por encima de las leyes humanas. El problema es que para ellos, la voluntad de Dios se expresa exclusivamente a través de su líder. A Santana no le importó poner en riesgo la vida de sus ovejas, a las que despóticamente trata más bien como borregos.

Asalto fanático a los terrenos de explanada de Alianza Lima

CON ALIANZA NO TE METAS

Fueron significativos los simbolismos enfrentados. Los “aposentistas” llegaron con una réplica chicha del Arca de la Alianza del Pentateuco, la misma que utilizaron los guerreros hebreos para marchar alrededor de la pagana Jericó para conquistarla (Josué 6). El relato mítico de la Biblia como inspiración para la batalla simbólica de los creyentes contra la pagana Matute.

Santana y sus seguidores insisten en que lo que buscan es convertir ese “antro de mundanalidad” en la casa de Dios. En la guerra simbólica, se atrevieron a agredir a los símbolos de la fe aliancista: los escudos y hasta la imagen del Señor de los Milagros. Por supuesto, la respuesta de los fieles aliancistas fue contundente. Atacarlos a palo limpio. Y los guerreros “aposentistas” respondieron igual. Una épica batalla entre dos fes del Perú popular.

Tal vez Santana haya cometido uno de sus peores errores en su carrera hacia el poder. Está convencido de que será presidente del Perú. Ya formó su partido político: Perú Nación Poderosa. Hace meses recorre el Perú haciendo campañas en sus templos y en los de otras iglesias tan conservadoras como la suya. Se asume el paladín del evangelicalismo popular.

Pero su incursión a La Victoria ha irritado incluso a los evangélicos más conservadores. Hasta Christian Rosas, el cabecilla de ‘Con mis hijos no te metas’, lo ha cuestionado. Ni qué decir de las grandes masas del pueblo para quienes Alianza Lima es su segunda fe. Me cuento entre ellos. Hasta la barra de la ‘U’ se alineó en la resistencia contra la agresión de los “aposentistas”.

La historia de Santana no ha terminado. En estos momentos debe estar recuperándose de la derrota, pues aunque siga luchando a nivel legal, el daño que su incursión ha causado en su imagen es serio. Pero como todo iluminado, no se dará por vencido. Finalmente, está convencido de que Dios le ordenó conquistar Matute. Y también el Perú. Aterrador.

Sus seguidores le creen y lo seguirán hasta el final, aunque terminen magullados y empobrecidos. Triste manera de tratar a quienes le entregaron todo al “apóstol” de los fracs y las limosinas.

ALGO MÁS

Simone Weil decía que “la fe constituye la experiencia de que la inteligencia ha sido iluminada por el amor”. Bella definición para aquellas formas de la fe que elevan a las personas, las dignifican y propician la reconciliación en la humanidad. La fe de Santana es, en cambio, solo una expresión de aquellas experiencias religiosas que oscurecen la inteligencia y alimentan el odio.

 

Juan Fonseca, -Historiador

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Entrevista

López Obrador, certezas e incertidumbres

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López Obrador

A unas semanas de asumir la presidencia el primer presidente de izquierda de México, Andrés Manuel López Obrador, merced a un contundente triunfo electoral, el entrevistado, Nayar López Castellanos, un académico de gran prestigio en México, analiza las opciones que se le abren bajo esa conducción a México, que clama por soluciones a sus problemas de violencia del narcotráfico, la narcopolítica y otro de similar gravedad.

— Percibo que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las últimas elecciones presidenciales ha generado expectativas (en todas sus gradaciones y sentidos) en amplios sectores de la sociedad y en el conjunto de las fuerzas políticas mexicanas. ¿A qué circunstancias lo atribuyes?

—El triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales del pasado 1° de julio fue un hecho histórico. Con todo y sus matices, se considera como el primer triunfo de las fuerzas progresistas mexicanas en una contienda presidencial, el primero que se respeta, pues ya tuvimos el antecedente del fraude en 1988 y 2006.

Y hay que decir que un sector importante del movimiento que se aglutinó con AMLO representa a una parte de la izquierda, pero hay otras corrientes que se encuentran en espacios diferentes que no compartieron ni la campaña ni los contenidos, y que ya han realizado planteamientos críticos en torno a los primeros pasos que ha dado este nuevo proyecto de gobierno.

Así, las expectativas generadas responden sobre todo a compromisos asumidos como combatir la corrupción, impulsar la austeridad como una bandera de identidad política, lo que le llaman la austeridad republicana, crecimiento económico que permita ampliar la estructura social a través de un amplio andamiaje que incluye becas, subsidios y mayor presupuesto a la educación, a la vez como uno de los mecanismos de combate a las causas que generan la inseguridad y la violencia.

AMLO tenía una frase en la campaña que se refería a este punto: sicarios no, becarios sí. Hay otro ámbito de las expectativas que considero muy importante y tiene que ver con la mayoría legislativa que consiguió la coalición de AMLO en ambas Cámaras del Congreso y en 19 de los 32 estados de la república, lo que ofrece la oportunidad de realizar importantes modificaciones constitucionales.

Por lo menos pensaríamos que algunas de las denominadas reformas estructurales impulsadas por Peña Nieto irán para atrás, como es el caso de la mal llamada reforma educativa y la reforma energética. Habrá que ver qué decisiones de fondo se toman en el Congreso.

—¿Ves alguna posibilidad, aunque sea remota, de que AMLO se constituya en una especie de precursor de un ciclo de “renovación progresista” en la región?

— Existen las condiciones para serlo en la medida en que AMLO tome decisiones de fondo para cerrar el ciclo neoliberal en un México no solo devastado por la pobreza, la desigualdad y la violencia, sino profundamente dependiente de la economía de Estados Unidos.

No solo se requiere combatir a la corrupción y pregonar la austeridad como política distintiva de gobierno. Nuestra realidad necesita cambios y acciones de fondo que realmente ofrezcan un camino diferente a la ruta neoliberal que hemos vivido los últimos 30 años.

Sin embargo, como en este momento no hay planteamientos concretos en torno a esa ruta, resulta incierto el camino que AMLO pueda marcar en México como referente de un segundo aire para las fuerzas progresistas latinoamericanas.

Las señales que han enviado hasta el momento, como por ejemplo el haber participado en las negociaciones del nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos, no resultan muy alentadoras.

Han dicho que se mantendrá en la Alianza del Pacífico y promoviendo las políticas de libre comercio, que en su esencia son parte del neoliberalismo transnacional. Más allá de algunas declaraciones, no se vislumbra que México vea hacia el sur de forma concreta, lo cual considero un error estratégico.

— ¿Considerás que es replicable en México una especie de versión “sui generis” de la gobernabilidad progresista y de la matriz neodesarrollista característica de otros países de la región en la década pasada?

— Todo parece indicar que así será, pero también ello depende en gran medida de las acciones de fondo que se puedan realizar sobre todo durante el primer año de gobierno.

En todo caso, veo al proyecto de AMLO con importantes semejanzas a las experiencias de Argentina, Brasil y Uruguay, un proyecto moderado, que no se plantea en ningún momento modificar las estructuras del sistema económico capitalista, y que en todo caso vislumbra una relación equilibrada con los dueños del capital en aras de cierto crecimiento que permita reducir algunos de los parámetros más extremos de la pobreza y la desigualdad.

El problema es que esa visión no resuelve el problema de fondo. Es una solución en cierta forma pasajera, tan frágil como una próxima elección que implique el retorno a la pesadilla neoliberal, tal y como sucedió en Argentina y con el golpe de Estado en Brasil.

Veo muy lejos este proyecto de otros parámetros como los de Venezuela y Bolivia, que se plantearon una refundación del Estado a través de una Asamblea Constituyente, y todo lo que de ello se ha derivado en términos políticos, económicos y sociales.

 Las violaciones de derechos humanos han sido pan de cada día bajo el gobierno de Peña Nieto, acusado además de posible corrupción.

Las violaciones de derechos humanos han sido pan de cada día bajo el gobierno de Peña Nieto, acusado además de posible corrupción.

— ¿Según tu punto de vista, cuáles serían los fundamentos políticos para gestar una alternativa anticapitalista en México? ¿Cuál sería su agenda de temas?

—El principal fundamento radica en lo que ha significado históricamente el capitalismo para nuestros pueblos: injusticia social expresada a través de la pobreza y la miseria de las grandes mayorías.

Se trataría de construir una agenda que contemple la dignidad humana a partir de estructuras democráticas, que sobre todo rescaten los postulados que los mayas zapatistas han enarbolado desde su levantamiento en 1994 y que se rigen sobre todo por el mandar obedeciendo, por el servir y no servirse. Una forma de organización social, política, económica y cultural en la que todos sean sujetos de derecho, sin distinciones y con plenas condiciones de igualdad.

Un pleno reconocimiento, en los dichos y en los hechos, de las diferentes nacionalidades que conforman a nuestros países, sobre todo hablando de México, con decenas de naciones integradas por las comunidades originarias en un mismo territorio, un espacio plurinacional.

Y cuando hablamos de sujetos de derechos, nos referimos al derecho universal a salud, alimentación, educación, trabajo, cultura, recreación, deporte, el derecho a la participación política plena.

Se trataría de superar el modelo de la democracia representativa y alcanzar una verdadera democracia participativa, sin cúpulas o élites, en la que las responsabilidades públicas no impliquen la oportunidad de enriquecerse o sentirse superiores, sino de servir a una colectividad.

Sin duda, este conjunto de ideas pueden ser compartidas desde muchas trincheras, pero el principal desafío es torcer las históricas divisiones de las izquierdas en México, y generar una plataforma común en que exista el firme convencimiento de la necesidad de superar un sistema que por más reformas y adecuaciones que se le hagan no puede garantizar la justicia social.

El capital, el verdadero ente hegemónico, no conoce de humanidad, ni de igualdad, su sustento es la explotación, la pobreza y la violencia sistémica que genera en la sociedad para mantener los privilegios de una minoría a costa del trabajo y la miseria de la mayoría.

— ¿Cómo caracterizarías desde el punto de vista de su composición social, política e ideológica a la coalición que llevó a AMLO al gobierno?

— Es una coalición multifacética que se generó alrededor de un líder y sus ideas. Desde la óptica de la geometría política, hay quienes la ubican como de centro, centro izquierda o socialdemócrata.

Tal vez esas denominaciones ya no dicen mucho hoy en día, porque en el ámbito partidario mexicano tanto en la izquierda como en la derecha se ha dado un fenómeno de intercambio de banderas, por pragmatismo u oportunismo.

En esta coalición no estuvieron ni están presentes importantes sectores de la izquierda con una larga trayectoria de lucha, destacando el zapatismo y la mayor parte del movimiento indígena, un sector importante de la intelectualidad, movimientos sociales autogestivos como el de Cherán, y otros sectores de la izquierda mexicana.

Aun así, podemos decir que en esta coalición que logró el triunfo de AMLO hay de todo. Desde sectores de izquierda hasta de la derecha. Por ejemplo, el próximo jefe de la Presidencia es uno de los empresarios más poderosos del país. Uno de los partidos que lo apoyaron, el PES, es profundamente conservador. Pero también tienes diputados que provienen de sindicatos combativos como los maestros de la CNTE.

Esa composición heterogénea le puede facilitar el cumplimiento de algunas de las expectativas por las que 30 millones de electores depositaron su confianza en el proyecto.

Sin embargo, esa misma condición puede resultar contraproducente en la medida en que al no ser verdaderamente profundos, los cambios terminen siendo cosméticos. El peligro radica en que, como dice la frase, no se puede ser amigo de todos, y entonces alguien resultará más beneficiado que otro con los resultados de un proyecto de gobierno.

A pesar de algunas señales preocupantes, esperaríamos que el beneficiado sea el pueblo, y que precisamente ahí se puedan ir generando los niveles de conciencia necesarios para darse cuenta que se puede mirar más lejos, que la organización popular puede lograr muchas cosas, y que a partir de diversas experiencias del pasado y del presente, es real que se pueden lograr grandes transformaciones.

Es decir, se puede lograr que la justicia social y la verdadera igualdad son posibles, que un país que tiene tanto, en recursos humanos y naturales, en capacidades y experiencias de lucha, en millones de mujeres y hombres dignos e íntegros, puede dejar de ser lo que es hoy y, como dicen los zapatistas, convertirse en un espacio de democracia, justicia y libertad.

ALGO MÁS

Nayar López Castellanos es Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), profesor-investigador y Coordinador del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de esta Universidad. Autor de numerosos artículos y de varios libros, entre otros: “Del plan Puebla – Panamá al proyecto Mesoamérica”; “Izquierda y neoliberalismo de México a Brasil”, “Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI”. Además, es Coordinador del capítulo mexicano de la Red de intelectuales, artistas y luchadores sociales en defensa de la humanidad. Sobre todas las cosas, López Castellanos es un intelectual con la cabeza y el corazón puestos en las luchas populares de México y Nuestra América.

 

Miguel Mazzeo
-Rebelión

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Especial

Argentina: entre nuevas amenazas y militarización para las transnacionales

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Argentina: entre nuevas amenazas y militarización para las transnacionales Mauricio Macri

El Decreto 703 del 30 de julio de 2018 aprobó la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN). Este nuevo decreto, posterior al 683 del 24 de julio que sustituyó artículos del Decreto 706 del 12 de junio de 2016, derogó el 1691 del 22 de noviembre de 2006 y habilitó la participación de las Fuerzas Armadas en seguridad interior, ha recibido poca atención tanto por parte de defensores como de detractores.

Una lectura detenida de la DPDN muestra que se trata de un documento extenso, presuntuoso y con componentes inquietantes. Aunque quizás uno de los aspectos más llamativos es que no aclara cuáles tendencias, actores y fenómenos internacionales inciden específicamente en la Argentina y, en consecuencia, cuál es o debiera ser la política de defensa –acompañando la política exterior– en el corto, mediano y largo plazos. No se evalúa cuál es el efecto global, regional y nacional de la transición de poder a nivel mundial.

NUEVAS AMENAZAS

No hay una ponderación de situaciones contingentes concretas ni indicios de cómo y para qué debería prepararse, principalmente, el país y sus Fuerzas Armadas. Pone, adicionalmente, un exceso de atención en las llamadas “nuevas amenazas” de procedencia no estatal tales como el narcotráfico y el terrorismo y es muy escaso el tratamiento de los retos clásicos y aún vigentes en materia de defensa. Tácitamente se insinúa que la potencialidad de agresiones provenientes de otros estados, las pugnas interestatales en torno a recursos energéticos, las disputas territoriales y marítimas, entre otras, son y serán irrelevantes.

Altos funcionarios –el presidente, algunos ministros, secretarios del área respectiva– reiteran que las hipótesis de conflicto del pasado, básicamente de naturaleza estatal, están perimidas: hoy –y hacia el futuro– no habría ni retos ni peligros de ese tipo. La DNPN es simultáneamente idealista y sesgada en cuanto a la cuestión de las amenazas.

Intentaré sustentar esta aseveración y daré un ejemplo. La Directiva comienza con una “apreciación del escenario global”. Afirma que “el actual escenario internacional se caracteriza por una creciente complejidad e incertidumbre.” Hasta allí nada original ni relevante. Advierte que “en la actualidad, algunas potencias evalúan que la arquitectura del sistema de seguridad internacional no ofrece las mismas garantías para todos los Estados.

UNILATERALISMO

Esta caracterización ha promovido el cuestionamiento de los encuadramientos jurídicos que regulan la utilización de la fuerza.” Un punto interesante que no se precisa ni se desarrolla. A continuación destaca la evidente crisis del multilateralismo, pero sobredimensiona el foro que temporalmente preside la Argentina y otro del cual quiere ser miembro. En efecto, señala que el Grupo de los 20 (G-20) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) “expresan la aún persistente confianza en la utilización de instancias de articulación internacional y gobernanza global.

El accionar de estos organismos constituye un factor de peso que balancea la disposición de ciertos actores al unilateralismo, al tiempo que confirma la existencia de tendencias contrapuestas en el escenario internacional.” Esta aserción exagera el papel del G-20 y la OCDE y desconoce que aún en esos marcos multilaterales hay actores que recurren cada vez más sistemáticamente el comportamiento unilateral y prefieren el bilateralismo ejercido desde una posición de fuerza.

Más adelante sostiene que “la redistribución del poder global podría generar situaciones de conflicto.” La potencial mayor conflictividad no es una condición coyuntural o novedosa sino que, en esencia, la pugnacidad es el rasgo habitual y reiterado de los procesos de redistribución de poder pues un actor estatal tiende a declinar y otro (u otros) a ascender y, por la tanto, la competencia se acrecienta y expande.

AMENAZAS EXTERNAS

Esta constatación debiera llevar, naturalmente, a entender que las amenazas externas de origen estatal seguirán primando. Sin embargo, la Directiva tiende a concentrarse más en las formas “no tradicionales de agresión”. Así, por ejemplo, “la diseminación masiva de información falsa y el reemplazo de las tropas regulares por organizaciones irregulares” constituyen una tendencia presuntamente novedosa. Asimismo, “el terrorismo internacional configura uno de los principales problemas de la agenda del siglo XXI. Este fenómeno adquiere mayor complejidad al confluir con otros delitos y fenómenos criminales complejos, tales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la trata de personas y los delitos que se cometen con asistencia de las nuevas tecnologías de la información.”

A su turno, las “redes terroristas explotan el ciberespacio para reclutar miembros, recaudar fondos y difundir su propaganda”. Además de confundir medios con actores, el énfasis sobre las llamadas “nuevas amenazas” supone un equívoco fundamental: no todos los problemas por ser globales se expresan de igual forma, intensidad, alcance e impacto en todas las regiones y países.

Perforadoras petroleras yacimiento de hidrocarburos

INTERESES NACIONALES

La desvalorización de las eventuales agresiones de origen estatal es no solo cándida sino también disfuncional para los intereses nacionales. Me ceñiré al caso de Neuquén, una provincia fronteriza. La Argentina es, junto a China, Estados Unidos y Canadá, una potencia mundial en materia de hidrocarburos no convencionales. La mayor formación shale de ese tipo de hidrocarburo se localiza en Vaca Muerta, Neuquén. El espacio que ocupa es similar al tamaño de Suiza. Se estima que sus reservas alcanzan a unos 16.000 millones de barriles de petróleo y 308 billones de pies cúbicos de gas.

Además de YPF han realizado inversiones, entre otras, Chevron, Exxon Mobil, Pan American Energy, Petronas, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol. Según el informe de mayo de 2018 sobre Vaca Muerta de PwC (Price Waterhouse Coopers), “la atracción de capital” será esencial para la producción y exportación de petróleo y gas y ello implica que “se requiere una inversión de US$ 120.000 millones dólares hasta 2030”.

INTERESES MILITARES

Ahora bien ¿qué nos enseñan la historia y las relaciones internacionales en materia de recursos energéticos? Algo relativamente sencillo: para las grandes potencias, declinantes y emergentes por igual, los intereses de las empresas en los hidrocarburos son, también, intereses gubernamentales y los intereses gubernamentales incluyen intereses militares.

Paralelamente, se sabe que la existencia de grandes riquezas naturales en países de la periferia puede alentar conflictos, generar despilfarro y estimular la volatilidad, entre otros.

GEOPOLÍTICA EN NEUQUÉN

Es de suponer, entonces, que un activo estratégico como Vaca Muerta, que el gobernador Omar Gutiérrez llamó en julio de este año la “segunda pampa húmeda” del país, debe ser objeto de suma atención, seguimiento y aseguramiento. Su mejor protección y buen usufructo pasa por un conjunto de buenas políticas públicas en distintos frentes.

Justo en la provincia donde se ubica ese gran recurso se acordó en 2010 con la Agencia Espacial Nacional de la República Popular China la instalación de una Estación Satelital que comenzó sus operaciones en octubre de 2017.

Desde hace un buen tiempo Washington se mostró inquieto por ese acuerdo y su entrada en funciones incrementó su preocupación. A su vez, en junio de 2018 el gobierno de Estados Unidos informó que financiará la construcción de un Centro de Operación y Coordinación ante Emergencias en Neuquén. Este proyecto se enmarca en el programa de Asistencia Humanitaria y Respuesta de Desastres del Departamento de Defensa.

En breve hay que preguntarse: ¿se tuvo y se tiene en claro el valor geopolítico global que ha adquirido la provincia de Neuquén? ¿Qué efecto puede tener en torno a Vaca Muerta lo que destaca la DPDN cuando dice que “la redistribución del poder global podría generar situaciones de conflicto”?

¿Cómo se vinculan y refuerzan la política exterior y de defensa para reducir la vulnerabilidad del país ante eventuales -por supuesto, no inexorables- amenazas derivadas de las pugnas entre las superpotencias? En realidad, el hincapié en las “nuevas amenazas” de los decretos 683 y 703 conduce a desatender cuestiones mucho más esenciales para el bienestar, la seguridad y la autonomía de la Argentina.

 

Juan Gabriel Tokatlian
Página | 12. Profesor plenario de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.

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