Contáctanos

Especial

Hay que poner un tope a inmigración venezolana

Publicado

en

Venezolanos migrantes

Un millón de inmigrantes venezolanos representa un 7% de la fuerza laboral del Perú urbano (Lima y otras ciudades) que alcanza los 13.5 millones de trabajadores. Ya ingresaron 400 mil inmigrantes, hay otros 100 mil esperando que les concedan la calidad de refugiados, y llegaremos fácilmente al millón en diciembre o en el verano próximo si siguen ingresando al ritmo actual.

Es tan grande la brecha salarial en dólares entre Venezuela y Perú, (a tipo de cambio libre, el salario mínimo mensual allá es de 25 dólares y aquí es de 290 dólares), que la inmigración venezolana hacia aquí seguirá siendo enorme mientras la hiperinflación continúe allá, o los otros posibles destinos (Colombia, Ecuador, Chile, EE.UU. o Europa) no instauren la libre inmigración que rige aquí, o el Estado peruano ponga un límite cuantitativo a la inmigración, como hacen todos los países desarrollados desde hace décadas.

DEFENSORES

Los defensores, dentro y fuera del Gobierno, de la política de libre inmigración (ni límite cuantitativo ni pasaporte) nunca estiman cuántos millones de venezolanos podrían entrar al Perú con esta política, hasta diciembre de 2019 digamos, si las circunstancias actuales perduran hasta esa fecha.

No les interesa que el Perú sea una economía con un exceso crónico de mano de obra (por eso, tenemos tantos compatriotas que se ganan la vida en el extranjero desde los años 80) en contraste con las economías desarrolladas, donde la regla general es la escasez de mano de obra, y que, aun así, limitan el número de inmigrantes que reciben.

Los defensores de la política de libre inmigración creen con fe ciega que todos los venezolanos vienen con su puesto de trabajo bajo el brazo y que, por tanto, no necesitan quitárselo a ningún peruano. Si ingresan al país 2 millones de inmigrantes buscando trabajo, el libre mercado milagroso se encargara de crear justo otros 2 millones de nuevos empleos en la economía peruana. A ningún nativo le quitarán su trabajo o le rebajarán su salario por la competencia de los inmigrantes.

IMPOSIBLE

En realidad, es imposible que el aparato productivo moderno (empresas con 10 o más trabajadores) del Perú urbano genere empleos en el corto plazo para medio millón o más de trabajadores extras, sean estos venezolanos o peruanos (si es que los compatriotas en el extranjero decidieran retornar).

De los 13.5 millones de trabajadores que conforman la fuerza laboral urbana, unos 7 millones y pico son asalariados y 4.5 millones son trabajadores independientes. A ojo de buen cubero, los ocupados en el sector moderno urbano son unos 5 millones de trabajadores. Para generar medio millón de nuevos empleos, la ocupación en este sector moderno debería crecer al 10% anual. En las últimas dos décadas, el máximo crecimiento anual registrado por este empleo moderno o formal fue de 8% y pico en los años 2007-08, cuando la economía del Perú urbano, medida por el PBI no primario, crecía por encima del 9% anual.

Durante los últimos 3 años (2015-17), la economía del Perú urbano ha estado paralizada; el PBI no primario ha crecido por debajo del 3% anual. Y el empleo urbano privado en empresas de 10 y más trabajadores han disminuido sistemáticamente en el último año, desde julio de 2017 hasta junio de 2018.

Aunque el salario promedio del Perú urbano se reduzca en 25% por la excesiva competencia en el mercado de trabajo o, en la jerga neoliberal, por la mayor flexibilidad en el mercado de trabajo que impone la inmigración masiva, será imposible crear en el corto plazo suficientes empleos en el aparato productivo urbano para medio millón, y mucho menos para un millón, de inmigrantes venezolanos. Sin contar con el crecimiento natural de la fuerza laboral urbana que suma unos 300 mil peruanos por año.

EXPLOTACIÓN

Los inmigrantes compiten con los nativos por los escasos puestos de trabajo modernos existentes, que no aumentan sino que disminuyen, aceptando menores salarios y peores condiciones de trabajo. No tienen otra opción. Y a las empresas les conviene reemplazar mano de obra barata por otra mucho más barata todavía para aumentar sus ganancias. Y por cada inmigrante que gana un puesto de trabajo hay un nativo que lo pierde.

Los inmigrantes que no consiguen un empleo asalariado en el sector moderno (empresas con 10 y más trabajadores), se enrolan como trabajadores independientes, en las microempresas o se hunden en el desempleo. Del total de inmigrantes venezolanos que se encuentran en Lima Metropolitana, un 28% está desempleado, un 20% se desempeña como trabajador independiente, y el 50% restante es trabajador dependiente, según la OIM. Esta enorme abundancia de mano de obra no solo rebaja los salarios de los trabajadores dependientes, sino también los ingresos de los trabajadores independientes; pues mientras mayor sea el número de ambulantes vendiendo en la misma esquina del semáforo, menores serán las ventas y el ingreso para cada uno de ellos.

¿Qué factores gobiernan la mayor o menor creación de puestos de trabajo en el sector moderno de la economía urbana?

Las empresas de la economía urbana requieren más mano de obra cuando producen más, y solo producen más cuando pueden vender más. Las ventas totales del aparato productivo moderno del Perú urbano aumentan si suben los precios de los metales (cobre, oro) que exportamos, si el Gobierno eleva su déficit fiscal para que la inversión pública crezca apreciablemente (un punto del PBI, por lo menos), o si el banco central rebaja su tasa de interés y hace menos caros y más abundantes los préstamos bancarios a empresas y familias. Estos son tres factores cruciales que gobiernan la generación de puestos de trabajo modernos: los precios mundiales de las materias primas de exportación, que no controlamos, y las políticas fiscal y monetaria, que si controlamos como sociedad, por lo menos en teoría.

¿Qué ocurre ahora?

Los precios de los metales que exportamos siguen cayendo en el mercado mundial. El Gobierno sigue reduciendo su déficit fiscal, la cosa más importante para el ministro de Economía. Y el banco central no rebaja su tasa de interés e indica que no lo hará. Es decir, no existe esperanza alguna en el corto plazo de una creación suficiente de puestos de trabajo en el Perú urbano. Esto condena a la pobreza masiva al enorme excedente de mano de obra urbana (peruanos y venezolanos) que se está creando con la política de libre inmigración. Economía recesada más inmigración masiva constituyen una receta perfecta para el desastre social y político.

 

Óscar Dancourt
Otra Mirada

Seguir leyendo
Anuncio

Actualidad

Alianza Lima: 118 años forjando héroes del pueblo

Publicado

en

Equipo de Alianza Lima con Perico León

El 15 de febrero de 1901, un grupo de adolescentes fundó el Alianza Lima. Nacía el siglo XX y el fútbol ya empezaba a gozar del aprecio de las clases populares. El barrio de las Chacaritas fue testigo del entusiasmo de Chacaltana, Pedreschi, Carballo y otros por patear una pelota y gritar gol.

En esos años, el clásico entre el Club Sport Fernandino (de los estudiantes de medicina) y el Club Carolino (estudiantes de jurisprudencia) era observado por aficionados y curiosos. La Universidad de San Marcos concentraba a cientos de jóvenes provenientes de las familias más distinguidas de Lima y el Perú.

Estos jóvenes copiaban las modas llegadas desde Europa. París y Londres eran la “modernidad”. Así, el ‘football’ se convirtió en fútbol y ‘goal’ en gol. José Gálvez Barrenechea, “El Poeta de la Juventud”, escribió alegres y jugosas crónicas sobre los orígenes del fútbol en el Perú, que fueron reunidas en su texto Nuestra Pequeña Historia (1966), muy valioso para entender los orígenes aristocráticos del actual deporte más popular en nuestro país.

Los primeros partidos eran en el barrio. El campo de Santa Beatriz (actualmente en La Victoria) solo era utilizado por los equipos conformados por ingleses o los jóvenes peruanos descendientes de los anteriores. Pese a ello, la pasión por el nuevo deporte seguía creciendo y, muy pronto, otros equipos se formaron en los diferentes barrios de Lima.

El Jorge Chávez o el Carlos Tenaud serían los primeros rivales de los futuros íntimos de La Victoria. Resulta interesante observar que los adolescentes formaban clubes de fútbol tomando el nombre de aviadores jóvenes recientemente fallecidos. Una nueva generación que está identificándose con los personajes de su modernidad.

Para la década de 1920, Alianza Lima era un equipo de obreros con trabajadores de la Fábrica Textil La Victoria (ubicada donde hoy encontramos el Centro Comercial Polvos Azules). Poco a poco, los jugadores se empezaban a concentrar en el nuevo distrito. Ya empezaba a nacer el romance entre La Victoria y Alianza Lima. Todos los niños del barrio imitaban las jugadas de sus ídolos populares. Gritaban los goles y soñaban ponerse la blanquiazul.

José María Arguedas fue aliancista. Ernesto Toledo Bruckmann narra que la amistad entre Arguedas y el poeta Manuel Moreno Jimeno hizo que el gran escritor peruano desarrolle un amor muy especial por el “equipo del pueblo”. Esto fue testimoniado por Víctor Bustamante Moscoso, su sobrino político.

Se dice que en las tertulias entre Mariátegui y los obreros que llegaban a su casa, siempre preguntaba por los resultados de los partidos. Mariátegui sonreía cada vez que tenía noticias de un triunfo aliancista.

Este romance nació cuando Mariátegui asistía a La Fiesta de la Planta en Vitarte. Rafael Tapia en La Fiesta de la Planta en Vitarte (1992) destaca que en la revista Amauta siempre se informó sobre este acontecimiento obrero-popular y, en las fotos, destaca la presencia de varios integrantes de Alianza Lima jugando por los equipos de las fábricas textiles donde laboraban. El fútbol era aún amateur.

Entre noviembre y diciembre de 1935, Alianza Lima realizó la famosa gira por Chile. Ganó la mayoría de los partidos. La prensa limeña informaba de los resultados.

Los estragos de la Guerra de 1879 aún estaban muy presentes en la memoria popular. Cada victoria aliancista era celebrada en todo el Perú. El maestro Felipe Pinglo Alva (gran aliancista) les dedicó varias canciones.

En Los 3 Ases, Pinglo hace una crónica, en estilo polka, de los principales acontecimientos de la gira de 1935. No cabe duda que la canción nació producto de la lectura de las notas periodísticas. Lo que nos permite percibir que la afición peruana estaba muy atenta a los resultados de la gira.

En el valse “Alejandro Villanueva”, realiza la descripción del futbolista peruano más importante de nuestra historia. Imaginamos que los barrios populares de Lima, en quintas y callejones, los viejos bohemios hacían suyas las letras de Pinglo y, con variantes en sus melodías, rendían culto a los nuevos héroes del pueblo.

Pero, Alianza Lima no solo ha merecido hermosas canciones de Felipe Pinglo Alva y otros reconocidos compositores. Muchos son los intelectuales de gran valía que se han rendido a la tentación de escribir sobre el equipo de sus amores. El corazón blanquiazul late más fuerte cuando el pueblo vibra con cada gol de los “Potrillos”.

César Miró publicó Los Íntimos de La Victoria (1958), libro donde hace un recorrido histórico de los primeros 50 años del club más popular del fútbol peruano. El reconocido poeta Arturo Corcuera escribió La Gran jugada. Crónica deportiva que trata de Teófilo Cubillas y el Alianza Lima (1997), texto donde la poesía escenifica las glorias del equipo grone. Y la tragedia de Ventanilla también ha sido llevada a la literatura por Cucho Sarmiento en su Fokker, Balas y Goles (1995), novela breve donde recoge la versión popular que recorrió los barrios victorianos sobre la causa de la caída del Fokker en Ventanilla y la desaparición física de un cuadro íntimo lleno de grandes promesas para el fútbol peruano.

Son 118 de gloria. 118 años de historia. 118 de alegría del pueblo.

Y “la caldera” sigue cantando…

AUGUSTO LOSTAUNAU MOSCOL
Historiador peruano (La Victoria 1969) a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú

Seguir leyendo

Especial

Las mujeres palestinas pagan el precio más alto

Publicado

en

Las mujeres palestinas pagan el precio más alto

Durante años Estados Unidos fue el mayor donante de ayuda para los palestinos. Con los fondos para los programas de salud, educación y saneamiento repentinamente paralizados, las mujeres y las niñas son las más afectadas.

Cuando el esposo de Nawal tuvo que dejar de trabajar hace dos años debido a fuertes dolores de estómago, ella se convirtió en la proveedora principal de la familia. Nawal, quien pidió usar solo su nombre, vive con sus siete hijos en el campamento de refugiados de Dheisheh, cerca de Belén. Nawal solía ser elegible para los estipendios de la UNRWA que la ayudarían a cubrir los costos médicos de la familia, pero recientemente le dijeron que esa asistencia ya no está disponible.

Zahya Al Mubasher es una viuda que lucha contra el cáncer en Gaza. A los 61 años, sigue siendo la proveedora de 17 personas, hijos, nietos y hermanos. Se gana la vida cultivando tomates en un invernadero del patio trasero que fue financiado por USAID, una agencia del Gobierno de los Estados Unidos responsable de administrar ayuda civil y asistencia para el desarrollo.

Nawal y Zahya son solo dos de las miles de mujeres palestinas que se ven directamente afectadas por la decisión del gobierno de Trump de desfinanciar la ayuda a los palestinos. Más recientemente, la administración cerró la misión de USAID en Cisjordania y Gaza, mientras que recortó en 2018 más de 500 millones de dólares en fondos para proyectos palestinos. Los críticos dicen que es solo el último intento de chantajear a la Autoridad Palestina para que llegue a un acuerdo de paz con Israel.

Según Susan Markham, excoordinadora principal de USAID para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres: “cuando la sociedad o las instituciones comienzan a romperse por falta de inversión, las mujeres se sienten aún más agobiadas por las responsabilidades domésticas con las que tradicionalmente están asociadas. La gestión del tiempo entre las responsabilidades profesionales y el trabajo doméstico, agrega, se convierte en un desafío aún mayor. Es algo que no se mide a menudo, pero tiene un impacto real en la vida cotidiana de las mujeres”.

En las mujeres, los efectos de tal ruptura son dobles: los programas centrados en el género financiados por los EE.UU. ahora se han eliminado, reduciendo el número de iniciativas que se centran exclusivamente en la promoción de los derechos y las oportunidades para las mujeres, mientras que los proyectos más grandes relacionados con la infraestructura -como en salud y saneamiento- quedan sin terminar. Esto puede tener un impacto perjudicial en los roles de las mujeres y las niñas en la sociedad.

En los últimos años cientos de miles de dólares en ayuda de los Estados Unidos se destinaron a los programas de defensa de los derechos de las mujeres palestinas. Entre los beneficiarios de la ayuda se encuentra Kayan, una organización feminista que protege los derechos y promueve el estatus de la mujer palestina en Israel, que recibió una subvención del Gobierno de los Estados Unidos para un proyecto que se esfuerza por poner fin al acoso sexual en el lugar de trabajo.

En Cisjordania y Gaza, el proyecto de “Tribunales de mujeres”, financiado por Estados Unidos, tuvo como objetivo reducir la violencia de género en las comunidades palestinas mediante reformas legislativas y cambios de políticas.

Palestina es el único país en Medio Oriente y África del Norte que se ha adherido a la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) sin reservas ni declaraciones. Las mujeres palestinas se encuentran entre las más educadas de la región, y mientras más mujeres que hace 10 años ingresan a la fuerza laboral en la actualidad, las tasas siguen siendo más bajas en comparación con los promedios regionales, según un informe del Banco Mundial de 2017.

“USAID realmente se enfocó en ayudar a las mujeres [palestinas] a obtener poder económico”, dice Markham. Implicó programas que llevaban a las niñas a la escuela secundaria, financió pasantías y tutorías y ayudó a las mujeres a crear sus propias empresas, creando un ciclo positivo en el que las mujeres “eran valoradas por la comunidad como propietarias de empresas o trabajadoras capaces de llevar dinero a casa, a la familia”. Estos proyectos, dice ella, ayudaron a cambiar las actitudes de género en la sociedad palestina.

En las últimas dos décadas, los fondos de los Estados Unidos han ayudado a más de 200.000 mujeres en Cisjordania y Gaza a obtener una mejor educación a través de inversiones en renovaciones y capacitación escolar. Estas iniciativas ahora repentinamente se han detenido.

Uno de los casos más graves es una escuela en el área de Belén que solo alcanza el décimo grado, dice Sean Carroll, director de Anera, una de las organizaciones no gubernamentales más grandes que brinda asistencia humanitaria a los palestinos.

Anera había estado trabajando en la rehabilitación y ampliación de la escuela para ofrecer a los estudiantes una educación secundaria. “Si querías continuar tus estudios, tenías que irte a 30 millas de distancia. Muchos de los niños no lo hicieron, especialmente las niñas, por lo que efectivamente la educación de las niñas en esa ciudad se detenía en el 10º grado”, explica.

El hecho de mantener a las niñas en la escuela es también una de las formas más efectivas de evitar el matrimonio infantil y sigue siendo un problema importante en Palestina, según una declaración conjunta del Centro de Mujeres para Asistencia Legal y Asesoría (WCLAC) y Human Rights Watch del pasado julio.

Según los datos publicados por la Oficina Central de Estadísticas de Palestina en 2016, el matrimonio infantil alcanzó el 20,5 por ciento entre las mujeres y el uno por ciento entre los hombres de la población total casada en Palestina.

Las mujeres palestinas pagan el precio más alto

Un factor importante que desalienta a las niñas a asistir a la escuela es la falta de acceso a instalaciones sanitarias adecuadas durante la menstruación, con carencia de agua e higiene adecuada. Por lo tanto, es probable que el abandono de inversiones en infraestructuras de agua, que conectan hogares con redes de agua limpia y alcantarillado, afecte desfavorablemente a mujeres y niñas.

Además, la escasez de agua agrega presión a las mujeres, que a menudo se encargan de las tareas domésticas, incluida la cocina y la limpieza, así como el cuidado de los niños que contraen enfermedades transmitidas por el agua.

En áreas que no están conectadas a las redes de agua, las mujeres y las niñas suelen ser responsables de encontrar y recolectar agua para sus familias, lo que puede impedirles asistir a la escuela o participar en trabajos remunerados, según EWASH, un grupo de más de 30 organizaciones que trabajan en el tema del agua, saneamiento e higiene en los territorios ocupados.

“La mayor cantidad de fondos de nuestro proyecto de USAID en los últimos 10 años ha estado en agua e higiene”, dice Carroll, “y con los recortes en este momento, sabemos que 57.000 palestinos no tendrán acceso a agua segura [a través de un proyecto] que fue planeado y se habría implementado para fines de año”.

El Gobierno de Israel sobre los palestinos restringe la entrada de bienes a los territorios ocupados, incluidos los medicamentos y el equipo médico. Como resultado, los servicios de salud que salvan vidas, como el tratamiento del cáncer y los cuidados intensivos neonatales, no están disponibles en Cisjordania y Gaza.

Muchos pacientes palestinos viajan a Jerusalén Este para recibir atención en uno de los seis hospitales que conforman la Red de Hospitales de Jerusalén Este. En setiembre pasado, la administración de Trump retiró 25 millones de dólares que había planeado entregar a la Red.

Según Bassem Abu Libdeh , director del Hospital Al Makassed, los fondos de los Estados Unidos solían cubrir el 40 por ciento de los costos para los seis hospitales. Junto con el recorte de la ayuda a la UNRWA en setiembre pasado -que representó un recorte presupuestario del 30 por ciento a la agencia de las Naciones Unidas encargada de brindar servicios a millones de refugiados palestinos en el Medio Oriente- muchos palestinos ya no pueden pagar la atención que necesitan.

Para las mujeres esto significa un acceso limitado al tratamiento del cáncer de mama o la atención para los embarazos de alto riesgo disponibles predominantemente en estos hospitales del este de Jerusalén.

Esta escasez de fondos ha socavado aún más el funcionamiento de las clínicas móviles, operadas por un grupo de ONG palestinas e internacionales bajo el nombre de Health Cluster, que brinda servicios de salud a más de 220.000 palestinos en Cisjordania.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios en los territorios ocupados, “las personas más vulnerables en estas comunidades son las mujeres durante el embarazo y el parto; niños y bebés enfermos; los ancianos y los enfermos crónicos o discapacitados”. Esto no solo tiene un efecto directo en los programas de salud para las mujeres, sino que también agrega presión a las mujeres que generalmente actúan como cuidadoras en la familia, como Nawal.

Según el Banco Mundial, la ocupación de Israel limita severamente la economía palestina. Las restricciones al movimiento de bienes y personas, la apropiación de tierras y el bloqueo de Gaza, entre otras cosas, ahogan el éxito de las políticas económicas establecidas por la Autoridad Palestina.

Como resultado, los donantes internacionales desempeñan un papel destacado en la implementación de reformas y la prestación de servicios en Palestina, Tanto las entidades gubernamentales como las organizaciones de la sociedad civil dependen en gran medida de la ayuda externa para operar.

“La economía nacional palestina no puede sostenerse a sí misma como resultado de la ocupación y sus políticas”, dice el doctor Sahar Qawasmi, quien fue elegido como miembro del Consejo Legislativo Palestino en 2006 y forma parte de la junta directiva de WCLAC. “Cuando una mujer es sometida a violencia, se le niegan las oportunidades económicas, y la agencia política afecta significativamente a las generaciones futuras”.

 

HENRIETTE CHACAR – 972mag

Seguir leyendo

Actualidad

Los carnavales en Lima y José Carlos Mariátegui

Publicado

en

Los carnavales en Lima y José Carlos Mariátegui

Lima es una ciudad donde todo acto público sirve para destacar la distinción social de quienes lo practican. Fue común en el siglo XIX e inicios del siglo XX, que las clases sociales mantengan ciertas distancias “invisibles” cuando celebraran en el espacio público. Como en la política y en las elecciones, el juego del carnaval, sirvió también para representar y resaltar el origen y la ubicación social del individuo.

En callejones y zonas populares, el carnaval era veraniego, se jugó con agua o algo de agresividad. En las mansiones, por el contrario, se guardó la elegancia de una clase social postiza. En 1928, José Carlos Mariátegui escribió que “El carnaval es, probablemente una fiesta en decadencia”.

Los carnavales siempre fueron una fiesta popular, ya en 1840, Manuel Atanacio Fuentes los había catalogado como un juego violento. Esa característica no cambió con el siglo XX. En los barrios populares, esquinas, callejones y solares, los transeúntes eran capturados por grupos de “carnavaleros” quienes los echaban en las acequias o tinas.

Además, se atacaba los carros de los tranvías que recorrían la ciudad. Inclusive, la clase aristocrática-oligárquica acostumbró jugar con agua y tinas en sus casas, entre guerritas de agua los jóvenes enamoraban a las niñas, terminando en un almuerzo donde las jóvenes parejas gozaban de la aceptación de los padres.

Los carnavales en Lima y José Carlos Mariátegui

Pero, como sostiene Mariátegui:

“La fiesta se aburguesó a costa de su carácter. Lo que no es popular no tiene estilo. La burguesía carece de imaginación creadora; la clase media -que no es propiamente una clase sino una zona de transición- mucho más. Entre nosotros, sin cuidarse de la estación ni la latitud, reemplazaron el carnaval criollo un poco brutal y grosero, pero espontáneo, instintivo, veraniego por un carnaval extranjero, invernal, para gente acatarrada”.

La nueva y joven burguesía prefirió los bailes, salones y vestidos de gala y trajes de etiqueta, demostrando una vez más a través de un acto de todos, su calidad, occidentalización, estilo de vida y poder adquisitivo. A pesar que los carnavales coinciden con los meses de verano, se vistió como en los salones europeos.

Por ello, Mariátegui indicó que:

“El carnaval limeño era también limeño, mulato, jaranero; pero no podía subsistir en una época de desarrollo urbano e industrial. En esta época tenía que imponerse el gusto europeizante y modernista de los nuevos ricos, de la clase media, de categorías sociales, en suma, que no podían dejar de avergonzarse de los gustos populares. La ciudad aristocrática podía tolerar, señorialmente, durante el carnaval, la ley del suburbio; la ciudad burguesa, aunque parezca paradójico, debía forzosamente atacar, en pleno proceso de democratización, este privilegio de la plebe”.

Así, en pleno verano limeño, para ser un “carnavalero” elegante se tenía que vestir con trajes elegantes. Por el contrario, la chusma o la plebe jugaría sus carnavales en forma violenta –casi “primitiva o salvaje”- entre grandes chorros de agua para combatir las altas temperaturas.

En su novela Vive y Padece el amor bajo el cielo de Lima, la escritora Mercedes Holguín, señaló que:

“Desde quince días atrás, las tiendas, almacenes, mercado y cuanto negocio de la calle existía, mostraba en sus escaparates toda la mercancía carnavalesca: disfraces, máscaras, antifaces, globos, chisguetes, papel picado, polos de colores, y cuanto elemento podía despertar y estimular la afición a los jugadores”.

Es decir, la costumbre del carnaval, también generó una producción y comercio de los productos utilizados durante su juego. Una actividad económica que movió el interés de los comerciantes.

 

AUGUSTO LOSTAUNAU MOSCOL

Seguir leyendo

Lo más reciente

Alan García Pérez Alan García Pérez
Políticahace 1 día

Un desesperado García ataca al presidente Vizcarra

Una vez más AG acusó al Gobierno de estar asociado a las empresas vinculadas al “Club de la Construcción”. Su...

Martín Vizcarra Cornejo Martín Vizcarra Cornejo
Políticahace 1 día

Ataques seguidos

Los ataques de García al presidente Vizcarra se remontan a inicios de año. El 2 de enero y tras el...

César Villanueva César Villanueva
Políticahace 1 día

Villanueva defiende a Vizcarra

El presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, aseguró que las críticas contra Martín Vizcarra buscan empañar la gestión del...

Humberto Morales Humberto Morales
Políticahace 1 día

Fiscalía solicita informe de Comisión Lava Jato que pide investigar a AG y Keiko

El Ministerio Público solicitó al Congreso con carácter de urgente una copia del informe en minoría presentado por el congresista...

Patricia Donayre Patricia Donayre
Políticahace 1 día

Golpes y espaldarazos

La reacción del fujimorismo no se hizo esperar. La congresista de Fuerza Popular, Karina Beteta, criticó el pedido de la...

Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez Gómez Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez Gómez
Políticahace 1 día

Perú firma acuerdo con Odebrecht

Los fiscales del Equipo Especial Lava Jato firmaron en Brasil el acuerdo de colaboración eficaz con representantes de Odebrecht y...

Alan García Pérez Alan García Pérez
Políticahace 1 día

Responderemos requerimientos de Alan García

Rafael Vela, fiscal coordinador del equipo Lava Jato, resaltó que responderán, “sin ningún ánimo en particular contra Alan García”, todos...

Fiscalía allana vivienda de Humberto Abanto Fiscalía allana vivienda de Humberto Abanto
Políticahace 1 día

Fiscalía allana vivienda de Humberto Abanto

La Fiscalía allanó la vivienda de Humberto Abanto, abogado del prófugo exsecretario de Fuerza Popular, Jaime Yoshiyama. La diligencia de...

Eduardo Arroyo Laguna Eduardo Arroyo Laguna
Entrevistahace 1 día

La izquierda dejó su trabajo de base y convencimiento ideológico

El contexto político peruano es tan complejo y cambiante que vale la pena plantear un análisis social del mismo. Diario...

Yonhy Lescano Yonhy Lescano
Políticahace 1 día

Contraloría sabía de contratos irregulares en el Congreso

El congresista de Acción Popular, Yonhy Lescano, aseguró que en el 2018 emitió oficios a la Contraloría General de la...

Publicidad

Tendencia

Calle Max González Olaechea Nº118 Urbanización Las Leyendas – San Miguel - Lima - Perú Teléfonos: (+51 1) 565-7756
Copyright © 2018 - DIARIO UNO. El diario que siempre dice la verdad - Todos los derechos reservados - Diario UNO.