¿Y dónde están los maestros?

Los maestros están movilizados pacíficamente en 15 regiones del país por reivindicaciones más que razonables. Tienen el apoyo de seis Direcciones Regionales de Educación y de gobiernos regionales de Ayacucho, Puno y Junín.

La movilización, que ya atraviesa el esqueleto del sistema educativo, transcurre paralela a la elaboración del nuevo Proyecto Educativo Nacional, cuya discusión se ha iniciado en libreto de experticia tecnocrática. Son caminos que deben juntarse si queremos realmente un proyecto educativo que marque la historia del país.

Históricamente, solo los proyectos educativos que han logrado un cimiento social y cultural han tenido vigencia. Veamos 2 casos. Finlandia rompió con un sistema educativo elitista en base a una alianza del Estado con las familias, los maestros y la ciudadanía para afirmar la educación pública que hoy cubre el 95% de escuelas y está entre las primeras del mundo.

La educación está conectada a una gran red de bibliotecas y se implementa con consejos escolares descentralizados de fuerte participación de la comunidad, familias y municipios que ofrecen actividades extraescolares múltiples. El cambio ha logrado la confianza de los maestros que constituyen una profesión de alto prestigio, recupera la responsabilidad como tradición cultural luterana y posee una fuerte dimensión utópica: hacer de Finlandia una sociedad basada en la igualdad… En Finlandia, superar a tu vecino no es muy importante. Todo el mundo está en la media, pero la media es muy alta” (maestra).

En Colombia, al día siguiente de la muerte de Pablo Escobar se inauguró la misión Colombia Al filo de la Oportunidad en un hotel recién incautado a la mafia. Colombia apostó a la educación y la cultura como esperanza en medio de la guerra. Es un momento mágico para cambiar para siempre el destino de Colombia dijo el Informe. El presidente Gaviria precisó: todos los esfuerzos serán en vano si no lográramos transformaciones de fondo, que penetren en la cultura; y García Márquez sintetizó la utopía en su célebre texto La Proclama. “Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva… que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra”. Colombia no ha logrado la igualdad en la educación pero junto con Chile va adelante en las pruebas PISA y sus parques educativos interactivos le ganan territorio a la guerra.

Superemos las cuerdas paralelas. En el Perú no queremos un documento sino una reforma cultural y moral que trascienda y sea vehículo de igualdad y recuperación de la democracia y que se geste, desde su conducción central, con los maestros, artistas y demás actores de la sociedad educadora.