Votemos sin temor

Mañana los peruanos asistiremos a la cuarta elección de Presidente y congresistas continua desde el fin de la dictadura de los 90, lo que ciertamente es motivo de satisfacción y debe impulsarnos a cumplir nuestro deber y derecho de elegir, con decisión y alegría, y escoger entre las opciones en juego aquella que corresponda a nuestras convicciones y a la manera que creemos que debe gobernarse nuestro país.

Lamentablemente, lo que debe ser un ejercicio democrático normal, una fiesta cívica y una jornada de competencia alturada, con respeto mutuo y pluralismo, las fuerzas oscuras de la regresión y el inmovilismo del status quo han pretendido convertirlo en un día de tensión y temor a una supuesta amenaza, por cierto inexistente, cual es la posibilidad de que una opción diferente a la que hemos vivido, o sufrido, según sea el caso, maneje los destinos del país.

Avergüenza a los ciudadanos demócratas que se haya pretendido crear ese clima de miedo para hacer que los electores no voten por convicción y decidan solo por lo que manda su conciencia, sino que lo hagan por angustia o temor prefabricados por operaciones psicosociales muy utilizadas en la negra década de los 90.

Las redes sociales, conquista de la ciencia y la tecnología ideada para elevar a nuevos estadios de desarrollo a la sociedad y a la comunicación humana, han sido utilizadas con profusión para fines nada edificantes, para atemorizar a los ciudadanos, al igual que sistemas de llamadas múltiples a las familias, con similar fin.

Felizmente, la serie de mentiras, abusos e insultos utilizados contra determinada opción no solo ha hecho a su víctima inmune, sino que nos ha curado del susto, como se dice popularmente, y sabemos que no lograrán su objetivo de manipular a la ciudadanía en función de los intereses de un sector al que solo le interesa preservar a como dé lugar sus grandes privilegios, a costa de petrificar a la sociedad y no permitir que acceda a la modernidad democrática,

Los peruanos, por eso, vamos a votar mañana sin miedo alguno, con valor cívico y alegría democrática, pensando en el futuro de nuestra Patria y en las nuevas generaciones que se merecen un país mejor.

Y no permitiremos que se pretenda destruir, con malas artes, propias de prácticas dictatoriales, a quienes quieren que el Perú respire nuevos aires y plantean nuevas opciones para resolver graves problemas que llevan décadas sin solución pese a las promesas incumplidas de diversos gobiernos.

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