Volver al futuro

Plazuela de las Artes del Teatro Municipal del Jr. Ica 377, Lima  debe implementarse con mayor frecuencia.

Jorge Millones

Para llegar a ese futuro, nos vemos en la marcha del jueves 16.

Si confiara en la existencia de la “mano invisible” y milagrosa, me conseguiría una cámara criogénica y dormiría un siglo y pico. Despertaría en el 2121, aún joven, para constatar que la “mano invisible” hizo su chamba.

Me encuentro con una Lima limpia, ordenada y verde, con un río Rímac recuperado y hasta con peces. Con un centro histórico lleno de ofertas culturales, museos gratuitos y actividades artísticas en plazas y calles seguras. Un transporte racional que conecta a toda la ciudad en cuestión de minutos y una sorprendente cultura cívica y de respeto que extirpó en un siglo la discriminación de cualquier tipo.

La Amazonía del país exhibe con orgullo al mundo un esquema de desarrollo basado en el respeto a la naturaleza y los territorios indígenas, los ductos de gas y petróleo son cosas del pasado porque el Perú diversificó su matriz energética y su capacidad tecnológica para adaptarse al medio ambiente recuperando las fuentes de agua en todo el país.

El turismo se quintuplicó porque la “mano invisible” desarrolló infraestructuras y estrategias articulando un circuito turístico con relaciones interculturales, valorando la historia y ofreciendo buenos servicios al visitante que se va contento de haber conocido nuestros exquisitos museos del arte popular, el circuito bohemio de Colónida, complejos arquitectónicos mochicas y chavines, Choquequirao, los portentos arquitectónicos del Sur,nuestro famoso Centro Nacional del Patrimonio Inmaterial y el Festival Gastronómico de los Pueblos del Perú, que agrupa también a las asociaciones de campesinos. ¡Ah! También hay que mencionar a Machu Picchu, el pisco sour y el ceviche.

La “mano invisible” la tuvo difícil con la Educación y la Salud, porque se tuvo que eliminar a las mafias y a sus representantes políticos, pero se logró que la educación pública fuera mejor que la privada. Al ser un derecho y no un negocio, la Educación dejó de ser atractiva para mercachifles y bandidos. Mientras leo un libro escolar (que se reparten gratis en las escuelas) me entero que la Salud se recuperó desactivando también mafias y castigando bandidos.

El Perú ha logrado poner médicos y hospitales de alta calidad en todas las regiones, provincias, barrios y anexos, y manda brigadas de médicos solidarios a apoyar desastres y emergencias en otras partes del mundo.

Ser médico y maestro en el Perú es garantía de servicio y protección por parte del Estado, el país los tiene como héroes, bien pagados y reconocidos.

El derecho a la información, la libertad de expresión y pensamiento son la base de una democracia, por eso, la “mano invisible” tuvo que desbaratar monopolios mediáticos y encarcelar a muchos periodistas, directivos y dueños de medios de comunicación al encontrárseles coludidos con la corrupción de hace un siglo.

Una Lima con múltiples espacios culturales es un sueño de millares.

Una Lima con múltiples espacios culturales es un sueño de millares.

Existe un museo de la verdad sobre el nefasto papel de los medios corruptos en una democracia. Ahora, existen medios privados, públicos y comunitarios con el mismo apoyo y oportunidades, y la sociedad civil organizada participa activamente al lado del sector privado y el Estado en la regulación de contenidos.

El cambio del modelo de desarrollo provocó el incremento de puestos de trabajo, el cambio en salud y educación cualificaron a los trabajadores peruanos que, por fin, lograron la reducción drástica de horas de trabajo, provocando la empleabilidad racional y desterrando la explotación esclava de 12 horas o más.

En los deportes hubo un salto cualitativo impresionante, pues al haber mejores servicios de salud, educación y más tiempo libre, los deportistas peruanos no solo lograron ser visitantes habituales de los mundiales de fútbol, sino, traer medallas de cualquier torneo olímpico. Se logró la reduciendo la corrupción.

Y aquí es donde la “mano invisible” hizo su primer trabajo, derrotar a la corrupción. Hace un siglo el Perú estaba podrido en un 90% por la corrupción, era un país sin esperanza ni remedio. La población había asumido que la corrupción era la regla y quien no fuera corrupto estaba perdido. Desde el Presidente de la República, hasta el más humilde ciudadano, pasando por políticos y empresarios, eran corruptos o en vías de serlo.

La “mano invisible” tuvo que enfrentarse a poderosas mafias y cárteles que tenían partidos políticos, grandes empresas, medios de comunicación y controlaban Fiscalía y Poder Judicial. La “mano invisible” los eliminó. Muchos acabaron presos, otros se resistieron y provocaron una guerra que duró años, los sobrevivientes se marcharon del país y hablan mal del Perú desde cualquier parte del mundo.

Como los alemanes tienen su Museo del Holocausto, el Perú tiene un Museo de la Corrupción, donde se cuenta el proceso de descomposición moral del país desde los años 80 y cómo desde ahí, la corrupción hizo metástasis en el Perú. Son famosos los juicios del Pentagonito, lugar donde juzgaron a presidentes, ministros, alcaldes, periodistas, empresarios, narcos y sicarios; incluso hay películas sobre esas jornadas. La derrota de la corrupción produjo un país pujante, unido y trabajador.

Lamentablemente,es 2017 y la “mano invisible” no existe.

Nos vemos en la marcha del jueves 16.