Venezuela: Entre la intromisión y una salida negociada

No es el espacio para entrar en detalles sobre la naturaleza y magnitud de la aguda crisis política, económica, social que vive el hermano pueblo de Venezuela. Sino más bien, discutir la forma como ha respondido y responde, el sistema regional latinoamericano, en el marco de dos extremos que brinda el derecho Internacional: el principio de respeto a la soberanía y no injerencia en asuntos domésticos, y, los principios democráticos planteados en la Carta Democrática del 2001. Particularmente, la cuestión crítica del intento del informe presentado el 31 de mayo por el Secretario General Luis Almagro, de invocar unilateralmente (la OEA) la aplicación de este instrumento de intervención política multilateral, frente a la solicitud dereferéndum revocatorio (Mesa de Unidad Democrática).

Luego de la presentación del informe de Almagro, para la convocatoria de Consejo Permanente y posible activación de la Carta, que pudiera determinar un mayor aislamiento político; la respuesta venezolana no se dejó esperar, para presentar su propia propuesta de mediación de ex presidentes (Zapatero, Torrijos, Fernández). El Consejo permanente acordó un nuevo llamado al diálogo. Pero, ¿es el único marco posible?

Hay que entender que desde hace varios años, la posición política diplomática del gobierno de EE.UU, tiene dos formas de entenderse, cuando se refiere a Caracas: el formal diplomático muy circunspecto y, el underground –que incluye apoyo a la oposición, la guerra económica, bloqueos, club de amigos y otros- para socavar al gobierno de Nicolás Maduro. Cabe preguntarse, si en este acercamiento de EE.UU, que incluye el reciente acercamiento de Maduro con el enviado Shannon, así como la presencia del Secretario de Estado Kerry en la firma de paz en Colombia, ¿juega algún rol el gobierno de Cuba?. El tema es que es en el segundo carril empuja diversas formas de aislamiento, bloqueo, cuasi embargo hacia un país latinoamericano, que no puede ser aceptado, más allá de lo que diga la prensa uniforme latinoamericana en contra del régimen bolivariano. Con los cambios ocurridos en el escenario político regional, la posibilidad de consensos en UNASUR y CELAC se dificulta, solo es posible en temas muy genéricos o a políticos. Igual, hay necesidad de un compromiso internacional que facilite niveles de negociación entre Gobierno y oposición, pero nunca bajo la influencia de presiones externas.

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