Una pausa

Hace poco más de un año inicié esta columna en diario UNO, lo hice ilusionada porque, para mí, la escritura no solo es una forma de liberarme sino también, estoy convencida, una forma de poder aportar un poquito a pensar nuestro país desde una convicción de justicia y dignidad, de contribuir a hacer ciudadanos y ciudadanas.

Es importante decir que sentí también la tranquilidad y el orgullo de hacerlo en un periódico con el cual comparto plenamente la línea editorial. Diario UNO es de los escasos medios que tenemos que no son parte de la concentración monopólica que responden y pretenden imponer el discurso único donde el mercado aparece como el salvador incuestionable, a pesar que la realidad demuestre hace años lo contrario. Pero, sobre todo, este diario es la posibilidad de leer periodismo sin sentir la ausencia de principios fundamentales como son la verdad, la responsabilidad, el bien común y el espíritu crítico.

Este pequeño espacio semanal me ha aportado a desarrollar la disciplina para que las ideas y reflexiones que tengo sobre diversos temas puedan ser sistematizadas y ordenadas en el parámetro de las columnas. No siempre ha sido fácil. Escribir es una dedicación, especialmente cuando intentas que tus textos transmitan la pasión con la que vives lo más álgido de la realidad nacional. Esta experiencia ha sido un reto y me ha hecho crecer mucho.

Por razones estrictamente personales que me ponen en una nueva etapa en mi vida que requiere un trance de adaptación, voy a dejar este espacio de escritura por un tiempo. Agradezco enormemente al diario por acoger mis reflexiones respetando siempre el íntegro de mis columnas sin ninguna censura. Mi mayor aprecio para quienes hacen posible poder leer diario UNO.

Agradezco con profundo cariño a todos los lectores, a muchos y muchas he tenido la oportunidad de conocer personal o virtualmente y he podido intercambiar comentarios, ideas, sentimientos sobre la coyuntura. Creo que eso ha sido lo más gratificante en este año y dos meses. Porque cuando una escribe no solo lo hace para decir algo o para que la lean, sino también para escuchar, es un ida y vuelta, esa es su riqueza, para ser parte de una voz colectiva, para construir comunidad de destino, es decir, una Patria, y no ser solo un simple agregado de intereses individuales como algunos se empeñan en imponer.

Esto es solo una pausa, volvemos pronto. Ha sido un placer y un honor. Gracias.

Reacciones