Un Estado ciego criminaliza a las mujeres

Protesta marcha abortos

Un afiche en el Hospital II de Abancay en Apurímac, perteneciente a EsSalud, ha sacado a la luz una política de directa amenaza y criminalización a las mujeres que presentan cuadros de aborto incompleto. Si hasta ahora el aborto solo es legal en el Perú en casos de aborto terapéutico, ello no debería suponer que no se atienda y se deje morir a las mujeres que llegan a los establecimientos de salud con alguna complicación producto de un aborto que puede ser espontáneo o practicado de manera clandestina.

El afiche indica: “Todo paciente con diagnóstico de aborto incompleto se ha de comunicar a la policía de turno”. Uno, el mensaje es una amenaza. Al leerlo a ninguna mujer se le ocurriría pisar el hospital porque sabe que será acosada, perseguida, denunciada aun cuando se trate de un aborto espontáneo. A alguien se le ocurrió que para disuadir a las mujeres de abortar tenían que amenazarlas con la no atención (que supone exponerlas a peligro de muerte), y a la cárcel. Algo así como “si se te ocurre entrar aquí te mandamos a la cárcel”.

Abortos

¿Dónde quedó la defensa de la vida de las personas? ¿Dónde quedó el servicio médico y se pasó a acoger el discurso político religioso que estigmatiza el aborto?

Cómo han interpretado las mujeres este cartel. Leamos algunos ejemplos en redes:

“Anoche llego al área de emergencia del EsSalud Abancay y lo primero que me encuentro es este cartel, ¡vaya! Si tienes un aborto provocado o no, estate segura que antes de asegurarse que te encuentres bien, van a llamar a la policía, al fin y al cabo para el Estado eres una delincuente.

Ojalá y llegue el día en que dejen de tratar como delincuentes a las mujeres que abortan, y entiendan que tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas” (T’ika Wayra).

“Este cartel de EsSalud Abancay no está diciendo que le preocupa al Estado que una mujer pueda haber sido sometida a un aborto contra su voluntad o que pueda haber sido objeto de una mala práctica médica, lo que le está diciendo a las mujeres es que ni se les ocurra acercarse al hospital si tienen un aborto incompleto o mal hecho, que mueran en la puerta del hospital, en la clínica clandestina o en sus casas como perros. Lo que está diciendo ese cartel es que las prefiere madres a la fuerza o muertas antes que decisoras de sus cuerpos, sus vidas o su futuro” (Verónica Ferrari).

EsSalud Aborto

LA RESPUESTA DE ESSALUD: PEOR DE LO QUE PARECE
Ante la avalancha de críticas, EsSalud difundió un comunicado en el que decía que defiende la vida, que el cartel no tenía autorización pero que por ley se tiene que avisar a la policía y dio una cifra: 3000 mujeres al mes se acercan al hospital II de Abancay con complicaciones de aborto. Sí, leyó bien, 3000.

Varias deficiencias en el comunicado.

CONSERVADOR: EsSalud habla de “defensa de la vida”, pero no de las mujeres. Habla del “paciente”, pero los hombres no abortan.

SIN CONTROL: Dice que el cartel fue puesto sin autorización. O sea cualquiera puede poner un cartel mañana que diga “maten a las mujeres” y no pasa nada.

¿PROFESIONALES?: El comunicado señala que el personal se alarma por los más de 3000 casos mensuales de pacientes que van por complicaciones en abortos. Cómo un profesional de la salud no va a saber que hay miles de casos de embarazos por violación sexual, otros millones sin información de métodos anticonceptivos, que la educación sexual es deficiente en el país.

El aborto incompleto es una emergencia obstétrica, no constituye delito, y su atención es obligatoria en cualquier servicio de salud público o privado. La Organización Mundial de la Salud señala que se debe asegurar tratamiento de manera urgente y respetuosa, sin comportamientos punitivos, prejuiciosos o tendenciosos.

El aborto es un asunto de salud pública. El rechazo a la palabra aborto viene con la campaña religiosa de tiempos inmemoriales acogida por el Estado. Ningún gobierno se ha enfrentado al conservadurismo instalado en el sector Salud. Se debe hablar seriamente de políticas públicas porque en muchos casos es la única manera de que una mujer pueda continuar su vida. Las mujeres abortan es una realidad, lo han hecho y seguirán haciendo pese a las amenazas legales. ¿Es justo que te obliguen a ser madre cuando fuiste violada por tu hermano, padre, abuelo, primo o un extraño? ¿Es justo que una mujer golpeada por su marido tenga los hijos producto de ser forzada a tener sexo? ¿Es justo que una mujer sea madre porque no tomó la píldora o cuando su pareja la embarazó al quitarse el condón? ¿Por qué una mujer no puede decidir no ser madre? El estigma social y el machismo, además, nos hace creer que las mujeres somos irresponsables, débiles, incapaces de tomar decisiones.

3000 mujeres cada mes acuden al nosocomio en Abancay buscando a un médico profesional que les salve la vida, ante un médico que le practicó un aborto clandestino. El Estado no puede decirle las mujeres ¡muéranse! o ¡váyanse a la cárcel! porque no acatan las ‘leyes divinas’. Repitamos: somos un Estado laico y necesitamos leyes que nos protejan. A ver si el ‘gobierno de lujo’ se quita la sotana y empieza por cambiar el artículo 30 de la Ley General de Salud: “el médico que brinda atención a una persona herida por arma blanca, herida de bala (…) o cuando existan indicios de aborto criminal, está obligado a poner el hecho en conocimiento de la autoridad competente”.

La Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) recomendó al Perú que elimine medidas punitivas contra las mujeres que abortan y armonice la Ley General de Salud y el Código de Procedimiento Penal con el derecho constitucional a la privacidad.

Seguir vetando el tema del aborto como salud pública es desconocer la realidad del país. Hay mujeres que pueden elegir el método anticonceptivo y otras en lugares alejados del país que ni siquiera han escuchado hablar del condón o de la pastilla del día siguiente. Incluso, me contaba una alumna de un taller de periodismo, de 18 años, que su tutor en el colegio les enseñaba que solo podían salir embarazadas el día 14 de cada mes.

Hay mujeres que pueden abortar en clínicas privadas, otras se morirán en las puertas de un nosocomio como el de Abancay o desangradas tras tirarse por las escaleras o perforarse el útero con palitos de tejer. El aborto legal acompañado de educación sexual integral es urgente.

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