Un crimen organizado

Todo fue fría y cínicamente organizado. La puñalada por la espalda a la justicia y la moral fue asestada conforme a un ritmo preciso. El 11 de diciembre, Alberto Fujimori presenta la solicitud de indulto dirigida al presidente Pedro Pablo Kuczynski. El 12 de diciembre, más rápido que inmediatamente, la comisión de Condiciones Carcelarias del Estado, elabora su informe sobre la salud del exdictador, que señala que este no padece de enfermedad terminal, pero recomienda su indulto “por razones humanitarias”.

Una Junta Médica, de la cual es miembro el excongresista fujimorista Alberto Aguinaga, se pronunció en igual sentido.

Sin duda que esos pasos previos fueron conocidos por el ministro de Justicia y la presidenta del Consejo de Ministros quienes, a sangre fría, negaron que hubiera ninguna gestión o decisión al respecto.

Ahora se puede pedir que se anule el indulto a Fujimori, se puede, con pocas posibilidades de éxito. Un balance provisional indica que el gran ganador ha sido el fujimorismo.

Durante días, ha habido en las redes sociales un bombardeo contra Marco Arana por haber planteado la revocación de PPK. Ahora resulta que Arana tenía razón. Cabe preguntar: qué hubiera pasado si Kenji no se hubiera conjurado con PPK (diez votos). Gracias a la abstención de Nuevo Perú (10 votos), se hubiera vacado a PPK.

Pero se habría salvado la estabilidad argumenta un amigo. ¿Cuál estabilidad? ¿La de PPK y una reforzada alianza con el fujimorismo y el Apra?

La canallesca decisión a favor de Fujimori desacredita para siempre al presidente. La calle ha respondido con la celeridad masiva. La calle ha comprendido mejor que muchos políticos el carácter del indulto y de la coyuntura.

Cobra actualidad lo que nuestro diario escribió el 24 de setiembre de este año:

“Para el otorgamiento de un indulto debe observarse si ha existido una voluntad de reparación del condenado y una expresión de perdón al ofendido o a las víctimas del crimen. Fujimori no ha pagado un sol de la reparación civil y tampoco ha hecho pública una solicitud de perdón. Muy por el contrario hasta el día de hoy, por diversos medios y en diversas circunstancias, ha negado su participación en los crímenes por los que resultó condenado y más bien ha calificado a la sentencia condenatoria como expresión de ‘una venganza de sus enemigos’.

“Por lo tanto, el condenado Alberto Fujimori Fujimori bajo ninguna circunstancia califica para un indulto común, y en este momento, teniendo en consideración su estado de salud, tampoco califica para un indulto humanitario”.