Uchuraccay, la más triste noticia

Las redacciones de todo el mundo recibieron con asombro primero, con indignación y lágrimas luego, la insólita noticia de que en el Perú andino y lejano ocho periodistas habían sido asesinados el 26 de enero de 1983 cuando marchaban tras una noticia.

Desde entonces todos los años los periodistas recordamos con tristeza aquellos días que siguieron al drama de las familias afectadas, los colegas de las redacciones en que trabajaban y las versiones que circularon sobre quienes los asesinaron a golpes y pedradas.

Vuelven a la memoria, por ejemplo, la Comisión Vargas Llosa, el juez Ventura Huayhua, el juicio a los tres campesinos que fueron declarados culpables en Lima, los periodistas que recogieron testimonios cruentos como César Hildebrandt para su programa de TV, José María Salcedo director del diario Marka, el general Noel Moral, etc.

No debemos olvidar a Luis Morales corrresponsal de Marka en Ayacucho, quechua hablante perfecto, quien interrogó a los campesinos asesinos el día en que ellos mismos desenterraron los cadáveres de los periodistas; y tampoco debemos olvidar que Morales fue asesinado a balazos poco años más tarde.

Las entrevistas de Morales con los comuneros fueron largas y muy incómodas para los militares que vigilaban a todos y que más tarde impedirían nuevos interrogatorio como los agresivos que hizo nuestro amigo.

Aquí, un fragmento reproducido en el Diario Marka el 31 de enero de 1983, pág. 12.:

“—Vas a hablar claro porque también hablas castellano .

—No señor, no sé hablar castellano.

—¿Cómo te llamas?

—Saturnino Ayala.

—Hace un momento me has dicho que los sinchis vinieron y les dijeron que cualquier persona extraña que venga a este pueblo o pase por acá no debe ser de confianza y deben matarla-

—Sí.

—¿Quién les ha dicho eso?

—Los sinchis…

—¿Los sinchis les han dicho que deben matar?

—Han venido en helicóptero y se han sentado en esa pata (morro) y nos han dicho… sáquenle los ojos, la lengua a la gente que no conocen, que son enemigos.

—¿Así les han dicho?

—Sí.

—Está bien señor, eso es lo que nosotros queríamos saber. ¿Cuándo fue eso?

—El 20 más o menos han venido los sinchis.

—¿En diciembre?

—En enero han venido los sinchis. Por eso nosotros, que somos ignorantes, hemos hecho caso a lo que nos han dicho.

—Cuéntame claro ¿cuántos días han pasado desde que les han dicho eso hasta que llegó esta gente? Los periodistas han venido el miércoles más o menos a la hora de la tojora (hora de chacchar la coca), a las 4 de la tarde..

—Sí.

—¿Qué día les han dicho eso los sinchis?

—Han venido casi terminando la semana, más o menos el jueves o viernes. No sabemos mucho, porque somos ignorantes…”.

Era evidente que los comuneros habían sido instruidos para que se refugiaran en su presunta ignorancia y así, pasados días y semanas creyeron estar a salvo. Pero más adelante casi todos fueron también asesinados en varias incursiones senderistas o militares.

En los años transcurridos se han hecho varias investigaciones importantes que permiten reconstruir lo que pasó aquel día luctuoso en un contexto complicado.

Pero ninguna mitigará el enorme pesar de aquel día en que la noticia llegó a las redacciones.

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