Travesía póstuma de Vallejo

En el soneto “Piedra negra sobre una piedra blanca” César Vallejo resume en un verso –brevedad caudalosa de la gran poesía– su experiencia: “la soledad, la lluvia, los caminos”. En estos días, pensando en el marzo de su nacimiento, recopilé algunas huellas de su obra.

En García Márquez. El viaje a la semilla, la voluminosa biografía de Gabo escrita por Dasso Saldívar, coseché estos párrafos sobre la presencia viva de Vallejo en la lectura del genio colombiano:

“Los autores que leía, comentaba e intercambiaba con los amigos del grupo iban desde los clásicos griegos, latinos y españoles, hasta los piedracielistas, que seguían estando de moda en Colombia, pasando por Hawthorne, Poe, Melville, Kierkegaard, Claudel, Faulkner, Dos Passos, Capote, Caldwell, Virginia Woolf, Gómez de la Serna, Vallejo, Neruda y los poetas españoles de la Generación del 27, su generación canónica”.

Conste la tempranía de la influencia vallejiana en el Gabo de 20 años de edad.

Hace muchísimos años me asombró un poema dedicado a Vallejo incluido en una revista chilena de poesía, de la época de Allende. Era “Imposible de César Vallejo” de Julio Huasi, un poeta argentino para mí desconocido. Su fuerza radica no solo en lo que dice, sino también en lo que calla, y que el lector está obligado a inventar. Ejemplos: “no devoraba ostras ni jabalí ni mejor me callo” (ni mierda, quiere decir). “Esa peste no supo sostener una familia / mayakovski ya se había horadado el sueño / otros lo harían de golpe o a poquito. La vie en rose, la luna jardinera / y tararí y la crepúsculo y la monamour y la…”. Quiere decir la puta que los parió.

Gran poeta, Julio Huasi. Años después supe que debido a su militancia comunista fue muchas veces encarcelado y torturado, y, hastiado, se suicidó. Pero esto forma parte de una historia que algún día contaré.

“En “El momento más grave de la vida”, de los Poemas en prosa de César Vallejo, un hombre confiesa: “el momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad”. Ésta, como se sabe, será el momento más grave, la peste suprema, de la vida de los personajes de García Márquez”.

“Como sacadas de las páginas de Plutarco, se pueden enumerar hasta más de veinticinco situaciones paralelas o gemelas entre Rubén Darío y García Márquez. No en balde el nicaragüense y el colombiano han sido, después de los grandes autores del Siglo de Oro y junto a Vallejo y Borges, los escritores a los que más les ha tocado barrer en los establos de Augías de la poesía y la novela de la lengua castellana. Así, la cercana y fértil presencia de Darío en El otoño del patriarca vendría a corroborar intrínsecamente la conocida afirmación de García Márquez de que esta novela es, de todas las suyas, la que contiene el mayor número de claves autobiográficas”.