Trabajo decente en el Perú: ¿Cómo nos fue el 2016?

La informalidad y el subempleo siguen siendo el principal problema laboral en el país.

Ayer se celebró la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD). Cada año, desde hace una década, millones de personas se movilizan reclamando a sus Estados políticas laborales que garanticen el acceso a empleos decentes, con derechos y protección social, donde se puedan ejercer las libertades sindicales sin discriminaciones de ningún tipo. En el Perú las centrales y organizaciones sindicales aprovechan la conmemoración para exigirle al Gobierno y al Congreso, cumplan con sus compromisos laborales.

Con motivo de la fecha, el Programa Laboral de Desarrollo (PLADES) publicó una nueva edición del Informe sobre la situación del Trabajo Decente en el Perú (2016) , actualizando el balance sobre la evolución de diversos indicadores laborales y de empleo en el último año. Entre sus principales conclusiones tenemos:

•La informalidad y el subempleo siguen siendo el principal problema laboral en el país. A pesar de las mejoras en las tasas de empleo y ocupación alcanzadas durante el periodo de crecimiento económico (2004–2012), el empleo generado (incluso el formal) fue precario e inestable. Como ejemplo, el 75% de los empleos privados formales que se crearon fueron a plazo fijo, es decir, inestables. Una porción importante bajo regímenes laborales “especiales”.

•La desigualdad económica sigue siendo un rasgo estructural de nuestro mercado laboral. Con el decrecimiento de los últimos años, el coeficiente de Gini se mantuvo estanco en 0.44 en los últimos cuatro años. Esto es, no disminuyó.

•Durante el 2016 la Población Económicamente Activa (PEA) –que asciende a 16´903,700 personas– aumentó en 405,600; un crecimiento de 2.45% respecto del año anterior. Se registró un mayor avance en el empleo femenino que el masculino.

•Asimismo, la tasa de actividad creció en 0.6% durante el 2016; pero vista en perspectiva, presenta una tendencia a la baja a lo largo de la década. Lo mismo sucede con la tasa de empleo, que sigue una evolución decreciente desde el 2010; y también con la tasa de desempleo, que aumentó en 0.7% respecto del año anterior, ubicándose en 4.2%. En el caso de los jóvenes entre 15 y 24 años, el desempleo llega a 10.8%.

•En términos globales, durante el 2016 la estructura ocupacional mantuvo la tendencia registrada años (sino décadas) atrás. En términos absolutos, predominan los asalariados privados, los independientes (hombres) y del trabajo familiar no remunerado (mujeres). Asimismo, en términos de PEA ocupada, lideran los sectores Servicios No Personales (28.2%); Agricultura, ganadería, pesca y silvicultura (25%), Comercio (18%) e Industria de consumo (7.5%).

•Los avances en términos de formalidad laboral son bastantes modestos. Si bien la Tasa de Empleo Informal disminuyó en –1.2% el 2016, todavía 11´661,912 personas laboran en la informalidad: el 72% de la PEA Ocupada. Esta situación afecta más a las mujeres (75.1%) que a los hombres (69.5%). La informalidad en los jóvenes (de 14 a 24 años) llega a 87.1%. El empleo informal se concentra en el trabajo asalariado e independiente.

•Con relación al nivel de ingresos, se registró un incremento en el porcentaje de trabajadores que reciben menos de 1 RMV (al pasar de 45.7% a 49.4%), pero se registró también retrocesos de –1 % y –2.8% en la población que recibe entre 1 y 2 RMV y más de 2 RMV, respectivamente.

•Durante el 2016 se registró un promedio anual de 375,669 trabajadores sindicalizados; 19,234 menos que el 2015. Se mantiene así la tendencia decreciente de la tasa de afiliación (cae de 5.3% el 2014, a 5% el 2016), sobre todo en el sector privado. En la administración pública, por el contrario, aumentó de 14.3% a 14.5% en el mismo lapso.

•En lo que respecta a la negociación colectiva, el 2016 se presentaron 548 pliegos (110 menos que en 2015), mientras que el total de convenios registrados fue 352 (20 adicionales a los contabilizados el año anterior). Apenas el 2.6% de la PEA asalariada privada (166,747 trabajadores) está cubierta por un convenio colectivo.

¡Atención con las facultades legislativas laborales!

Asistimos estos días a posibles decisiones políticas controversiales, que serían contrabandeadas al calor de las eliminatorias mundialistas. El indulto a Fujimori suena fuerte, sobre todo tras una eventual clasificación de la selección peruana. Otro trascendido es la decisión del Gobierno de aprobar una reforma laboral “pro–empleo”, como la denominan algunos voceros empresariales. Esta se daría a través de facultades legislativas otorgadas por el Congreso. Tal habría sido uno de los “consensos” entre la Premier Mercedes Araoz y las bancadas fujimorista y aprista, en la línea del “acuerdo político” que reclama hace semanas la derecha económica.

Este pacto (bajo la mesa) se da en la misma semana en que PPK recibe a la Coordinadora de Centrales Sindicales, donde un pedido expreso de los trabajadores fue que toda iniciativa normativa se discutiera en el Consejo Nacional del Trabajo. A la luz de la experiencia, ¿es viable una reforma laboral sin diálogo y participación de los sindicatos? (TrabajoDigno.pe).

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