TPP: ojo al piojo

Hace pocos días se desarrollaron un par de importantes reuniones entre negociadores y ministros de Comercio Exterior en torno al Tratado Trans Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés), acuerdo que viene negociándose entre Estados Unidos y otros 11 países, con varios de los cuales el Perú ya tiene acuerdos comerciales. En estas reuniones no se ha podido resolver el tema más crítico en las negociaciones, el de Propiedad Intelectual que es de alta preocupación por el acceso a medicamentos. Este es un triunfo a medias de los ciudadanos y ciudadanas que vienen haciendo el seguimiento en las negociaciones y que no pueden dormirse en estos momentos claves. Debemos estar alertas y no debemos dejar de ponerle ojo al piojo.

Las transnacionales farmacéuticas tienen mucho poder y lo vienen demostrando. Pero el Ministerio de Salud y el Ministerio de Comercio Exterior deben ser firmes en sus posiciones y no ir más allá del TLC con Estados Unidos, tal como lo han declarado sus autoridades en diversos momentos de las negociaciones.

Se vienen nuevas reuniones en las que los gobiernos de Perú y Estados Unidos están muy decididos en cerrar las negociaciones, sin embargo el panorama es bastante complejo, dado que Estados Unidos está próximo a sus elecciones y nuestro gobierno se encuentra prácticamente de salida. A veces, hay que temer las decisiones apuradas de estos momentos, por eso un motivo más para no perder de vista las negociaciones. Y es que para el gobierno y tal como lo dijo la ministra Silva en la última reunión de la Universidad del Pacífico para presentar los beneficios del TPP, “esta es la negociación más ambiciosa del planeta”; que ello no signifique ceder en desmedro de las poblaciones en aras de la inversión privada.

Debemos ser firmes en la exigencia a nuestras autoridades, fortalecer los derechos de propiedad intelectual afecta negativamente el acceso a medicamentos, ya lo venimos viendo y sufriendo; y esta situación empeorará si se permiten nuevos monopolios para los productos como los biotecnológicos. Ya tenemos ejemplos de ello, el antirretroviral Atazanavir he puesto en evidencia los abusos monopólicos y es que hasta hace un mes pagamos 20 veces más que su versión sin patente en la región. Hoy seguimos pagando un alto precio por el monopolio que le confiere la patente a la farmacéutica Bristol Myers Squibb hasta el 2019; y es que aunque el Ministerio de Salud ha negociado una rebaja en el precio de este medicamento, ha conseguido un logro a medias, y es que sí se ha logrado, pero no en el marco de un comercio justo, renunciando a la licencia obligatoria, que es un mecanismo que los acuerdos comerciales permiten sin inconvenientes.

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