Te mato porque te amo

El feminicida Percy Álvarez Domínguez tendrá 25 largos años para pensar si la defensa de su hombría valía quitarle la vida a su pareja sentimental Fabiola Martínez Bautista el 7 de febrero de 2016.

Según ha confesado, ahorcó a Fabiola porque se burló de él luego de tener sexo en la habitación de un hostal. La víctima solo le dijo “tan rápido” e inmediatamente Percy Álvarez la emprendió a golpes contra la joven y la ahogó con sus manos.

La Justicia peruana lo ha condenado a 25 años de prisión por este crimen. Percy Álvarez, lamentablemente no es el único caso. El Poder Judicial informó que entre 2015 y 2016 ha sentenciado 100 casos de feminicidio.

Una cifra mayor que años anteriores, cierto, pero aún insuficiente en el reclamo de la sociedad por justicia, si tenemos en cuenta que solo en 2016 ocurrieron 124 crímenes de mujeres por sus esposos, convivientes, novios, enamorados o exparejas sentimentales.

De acuerdo a cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables el promedio mensual de feminicidios a nivel nacional es 11. Y esto lo corroboramos leyendo las páginas de noticias policiales en los periódicos.

Nombres como Yajaira Brisset Fretel de 24 años (apuñalada), Olga Quispe Huamán de 42 (acuchillada), Janet Cahuina de 27 (apuñalada), Mirella Mayorga de 20 años, Mariella Ruiz de 22 (asfixiada), Frida Acosta Adrián de 24 (descuartizada) y Adelinda Chilón Cueva de 22 (asfixiada) han aparecido en estos días de enero y febrero del 2017 en estas notas rojas por haber sido asesinadas por quien les declaraba su amor apasionadamente.

Y ha ocurrido en Lima, Arequipa, Cajamarca, etc. Y podría estar ocurriendo otra vez en estos momentos en que usted lee estas líneas. Los móviles que aducen los feminicidas son diversos: término de la relación, infidelidad, celos, familias que querían impedir que consumaran su amor, etc.

El libro “Feminicidio en el El Perú” de la ONG DEMUS lo resumen como el ejercicio de la dominación y el control por parte del hombre, que le recuerda a la sociedad, y a la mujer, por supuesto, quien tiene el poder.

A su vez, la sociedad le recuerda a quienes aún no asumen que las mujeres somos personas y ciudadanas en igualdad de derechos y en nuestra dignidad, que hay una penalidad severa para quienes infringen la ley.

Es un delito mayor asesinar y/o ejercer violencia contra las mujeres. Ya están notificados.

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