Solidaridad con Dilma

En Brasil se ha cometido un golpe contra Dilma, contra el Partido de los Trabajadores, contra el pueblo y en contra de la democracia de las urnas que votó por ella como Presidenta, la mujer que ha recibido más votos en el mundo.

Me tocó el 1° de enero del 2015 acudir a su asunción de mando en Brasilia y ser testigo del masivo apoyo a Rousseff.

Con el golpe parlamentario lo que se busca es bloquear los procesos de integración de nuestra patria grande, que es Unasur y a las asociaciones multilaterales que como el Mercosur, Aladi , Celac y los Brics representan una apuesta de los pueblos por un mundo multipolar, diferente a una hegemonía unilateral, unipolar.

El reto de nuestras naciones es fortalecer la unidad en la diversidad, en una perspectiva convergente.

Dilma es símbolo de la renovación de ese impulso integrador, que hoy la restauración conservadora quiere truncar pero que nuestros pueblos rechazarán en el mundo entero, a diferencia de las autocracias, que pretenden regresar a una región que hoy es diferente, ya que cuenta con valores e intereses comunes como el respeto por la democracia, la paz y los derechos humanos.

Dilma y Brasil representan un mayor protagonismo latinoamericano en momentos en que están en pugna cambios muy fuertes en la arena internacional y debemos apostar por construir una agenda democrática y de respeto a la voluntad popular, que contribuya al desarrollo de América Latina y al bienestar de nuestros pueblos.

Los corruptos, es decir, un puñado en el Congreso, querían asaltar ilegalmente el poder que no pudieron obtener en las urnas en las tres últimas elecciones en que ganó el PT, que más bien dieron el triunfo masivo a Dilma en las elecciones realizadas en Brasil en el 2014, cuyo mandato de presidenta reelecta por el voto popular debía extenderse hasta diciembre del 2018. Dilma debe volver, luego de este arbitrario proceso, a culminar su mandato de elección legítima, democrática y popular.

Rechazamos el gabinete patriarcal de 100 % de varones designado por Temer, símbolo además de una propuesta autoritaria y antidemocrática que no considera a las mujeres brasileras en su derecho a la participación política en los altos cargos de poder decisorio.

Rechazamos el cierre de los ministerios de las Mujeres, Igualdad Racial y Derechos Humanos; de Cultura, de Comunicaciones y el de Desarrollo Agrario; hecho que atenta contra los derechos de brasileños y brasileñas.

¡Dilma y el PT volverán, convertidos en millones!

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