Sin unidad no hay victoria

Militantes del movimiento popular y la izquierda, hemos reconocido, que en el pasado, una de las causas del fracaso unitario, fue el burocratismo en que se desarrollaron coordinaciones y conversaciones a cargo de las dirigencias, rotando entre diferentes locales partidarios sin escuchar la opinión de la ciudadanía, incluso, de las bases partidarias.

Hoy, la situación trata de ser diferente, porque tanto el Frente Amplio (FA) como la Unidad Democrática ( UD) y otras fuerzas políticas, consideran que siendo tiempo de oportunidades y decisiones históricas, para enfrentar a la derecha, es necesario una candidatura unitaria que sume a la capacidad de la gestión pública, la ética y la capacidad de incorporar a las mayorías, en la toma de decisiones. Que luche contra la corrupción y la impunidad y dé respuesta a la juventud, que busca y sueña con una sociedad democrática, libre y solidaria, moderna e integrada a Latinoamérica y el mundo. Que luche por la plena vigencia de los derechos de las mujeres, de los niños, niñas y adolescentes, derechos de los adultos mayores, de las personas con discapacidad. Que afirme el derecho a la libertad y orientación sexual, contra el racismo y toda forma de discriminación. Que luche por el cambio de modelo productivo al servicio de las personas y en armonía con la naturaleza.

La candidatura unitaria debería plasmarse a través de las elecciones primarias vinculantes, en el marco del sistema electoral peruano: Jurado Nacional de Elecciones, ONPE y RENIEC.

A la luz de las elecciones de ayer, en las próximas horas se conocerá al ganador de la contienda, que deberá acelerar el proceso de unidad con el FA y demás fuerzas políticas.

La masiva asistencia a las urnas es un triunfo sobre las posiciones centrífugas y sectarias y, por tanto, la unidad se abre paso por acción de los ciudadanos.

Esta es una experiencia inédita en el Perú, que permite abrir canales para la participación y ejercicio democrático, marcando la diferencia con la derecha neoliberal que se autoproclaman campeones de la democracia, imponiendo y comprando candidatos.

Con la unidad y la participación ciudadana, se potencian las fuerzas políticas y sociales del campo popular. Se redobla el entusiasmo y la confianza de todos los demócratas y militantes. El siguiente objetivo es luchar todos unidos para derrotar los políticos corruptos que ya gobernaron y fracasaron.

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