Si uno quiere donar libros tiene que pagar

Libros en biblioteca

La primera vez que en los 90 fueron exonerados los libros del IGV fue debido a que publiqué esta nota en la portada El Comercio. Luego, durante meses, El Comercio hizo presión para que ocurriera y finalmente lograron quitarle el IGV a los libros. Pero la reducción de los impuestos al libro no produce lectores. Los que compramos libros, los compramos siempre.

Reducir el impuesto solo le da más ganancias al importador, vendedor, y le da margen para hacer ofertas. Es la parte comercial del libro. Pero si tomas chela, te quejas si sube, pero pagas. Lo que produce una sociedad de lectores son las bibliotecas públicas, el acceso a ellas, no las ofertas y descuentos, eso es solo la compra.

Quemarán más de 62 mil libros porque barreras tributarias impiden donación

Miles de niños sin recursos podrían estudiar matemáticas, ciencias naturales o lenguaje con los 62,457 libros que la editorial Santillana almacena en su depósito y que está dispuesta a donar. Pero no lo puede hacer porque para entregarlos a la Biblioteca Nacional tendría que pagar al fisco 62 mil 500 soles. Como van las cosas es probable que ese dinero no sea usufructuado ni por el Estado ni por los escolares de este país, y que más bien termine convertido en cenizas.

“Nosotros no podemos disponer de una cantidad de dinero como la que el gobierno quieren cobrar por el IGV —dijo José María Palacios, uno de los directivos de la empresa— y ya no tenemos lugar en nuestros almacenes para nuestras nuevas ediciones. Es una pena pensar que vamos a tener que destruirlos”.

La editorial Santillana gestionó la donación, que en conjunto representa 339 mil 126 soles, ante la jefa institucional de la Biblioteca Nacional del Perú, Marta Fernández, entre julio y agosto de este año.

A su vez, Fernández lo hizo ante los funcionarios pertinentes del Ministerio de Economía, pero sus esfuerzos por convencerlos de la necesidad de exonerar del IGV a esta donación fueron inútiles.

El gerente general de Santillana, Carlos Pérez, manifestó que “es difícil de creer que, con la gran necesidad de libros de texto que hay en el país entre los niños de menores recursos, no haya una actitud más abierta por parte de las autoridades”.

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