Se acaban los plazos de la izquierda

Apostar por la confusión puede, en ciertas circunstancias, llegar a ser aún más grave que la división. Le ocurre a una voceada precandidata que dice estar a favor de la unidad de toda la izquierda y está convencida que el camino para ese objetivo pasa por la elección que el bloque al que pertenece ha planeado para los próximos días para dirimir entre sus precandidatos, y lograr una propuesta nacional.

Dicen que este mecanismo es unitario porque cualquiera puede ir a su elección. Como si una votación, sin padrones y sin adherencias explícitas (por ejemplo no votar en el otro bloque), pueda ser vista como la propuesta más democrática del mercado electoral y responder a lo que quisiera el pueblo.

En la otra orilla, el jefe del partido con su inscripción se impacientó y se dio con que en su frente el que más se movía era el cura Arana y que a pesar que formalmente cualquiera podía afiliarse, postularse y de repente ganar, casi todos daban por descontado que el exreligioso saldría de candidato, que para eso fundó Tierra y Liberad y se quedó con el nombre de Frente Amplio (sin amplitud verdadera).

Entonces el congresista Yehude Simon, sintió como que se le iba el tren y que tenía a sus aliados inmovilizados pensando precisamente en convencerlo de que desistiera de sus pretensiones. Ahora Yehude está forzando otra elección “abierta” (vota el que quiere) y está súper-seguro que vencerá.

Así que nos vamos a dos candidaturas que tienen cada una alrededor de 1% en las encuestas y que no entusiasman fuera de sus organizaciones, pero según dicen hacen lo que hacen a favor de una gran unidad de la izquierda. Curiosamente la precandidata que cree que la elección abierta lo cambia todo, no se ha inscrito para la elección, y la única cosa que parece que la detiene es que podría superar a Arana, por carisma y trayectoria, y podría convertirse, por reclamo de las bases, en la representante de todas las izquierdas.

Tamaña responsabilidad, que no querría asumir porque significa revelar si en verdad hay voluntad de someterse a los reclamos de la gente.

Si Verónika no va, Sergio Tejada ha enredado sus novedosos proyectos Merecemos Más y Bloque Popular, en un acuerdo con los fonavistas, sin otro principio que el de la foto con la multitud de reclamantes, que siempre llenan plazas, pero no ganan elecciones, como si de todo lo que se tratara en estos momentos, es de tener también su inscripción por si lo dejan fuera.

También los expresidentes regionales están a punto de lanzarse, seguro con la mejor de las intenciones, pero fraccionando aún más el escenario progresista. Si esto no es una confusión general, ¿qué puede ser? Tal vez, el desastre universal.

Humala estaría dejando al país en un caos en el que ni siquiera se sabrá quiénes son los culpables.

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