Se abre una nueva etapa en la política nacional

Es urgente unificar las fuerzas populares y patrióticas en un solo frente y apoyar a las luchas justas del pueblo.

Este mensaje presidencial, los cambios en las carteras ministeriales, el anuncio de proyectos dialogados con el fujimorismo, demuestran la ilusión y sobrevaloración de las propias fuerzas de quienes ahora gobiernan el país, con PPK a la cabeza.

El presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, ha anunciado al país, desde el podio del Congreso de la República, la continuidad de su política general, especialmente la económica, de claro cuño neoliberal, poniéndose de espaldas a la población afectada, que empieza a movilizarse por esta situación a lo largo y ancho de todo país.

Un día antes, nombró a Fiorella Molinelli en el Ministerio de Inclusión Social (MIDIS), quien firmara la cuestionada adenda del Proyecto Chincheros con la empresa Kuntur Wasi, vinculada a la hermana del Presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala.

El anuncio de Molinelli, junto con el paso de Cayetana Aljovín al Ministerio de Energía y Minas (MEM), confirma esta continuidad y profundización del modelo neoliberal, garantizando también el incremento de los conflictos sociales. Ahí están los maestros, médicos, y más sectores que irán sumando.

En ese marco, se hace más claro que la obtención del poder por parte de PPK ha sido una casualidad histórica, pues fue una combinación de circunstancias extraordinarias que lo llevaron al poder, no fue pues solo por mérito propio, configurándose desde el principio un gobierno precario.

Con PPK tenemos un gobierno que representa a la gran burguesía y a una élite heredera de la vieja oligarquía, que nunca entendieron el país, y que hoy por hoy sobrevaloran sus posibilidades. El presidente ha profundizado también su soledad, pues solo le rodean sus pares, salvo excepciones sin mayor gravitación política.

Muestra de esta precariedad ha sido, y aún continuará siendo, esta disputa de poder entre este gobierno, basado en el empresariado tradicional de origen oligárquico, y el fujimorismo, apoyado también por los mismos sectores que soportan a PPK, pero sostenido principalmente en las capas emergentes de origen en última instancia campesino.

A un año de gobierno, se abre una nueva etapa en la política nacional, pues se afianzará la orfandad del gobierno neoliberal, así como probablemente se termina por imponer la fuerza de Keiko Fujimori en el fujimorismo, mientras la calle protesta, procesando y delineando su representación política.

UN MENSAJE CONFRONTACIONAL
El mensaje presidencial ha sido un anuncio de mayores conflictos, en medio de los tambores de protesta del pueblo. Kuczynski ni siquiera se ha referido a quienes se encuentran indignados y en las calles protestando por un trabajo digno.

PPK no ha dado mayor explicación sobre cómo se realizará la “reconstrucción con cambios”, y ni siquiera ha señalado alguna promesa de prevención de desastres, mientras el norte del país exige atención. En medio de ello, la sombra de la corrupción, el caso Odebrecht y las empresas peruanas implicadas, asoman.

Lo que sí ha detallado como un mantra de fe es la lista de proyectos de inversión que nos sacarán de esta desaceleración económica que va hacia una segura recesión, entre los que se encuentran la expansión del Aeropuerto del Callao, la Línea 2 del Metro, los Juegos Panamericanos, el gas en el sur, entre otros más.

Con más proyectos de inversión, con esa ferviente creencia en el destrabe de proyectos para resolver la crisis económica, no se resolverá el problema de nuestra economía de política neoliberal dependiente del mercado mundial. Se necesita un verdadero y justo desarrollo nacional.

Por el contrario, esta continuidad en la política económica es lo que garantizará mayores conflictos sociales, pues tal como lo ha dicho el mismo PPK, no habrá aumento de salarios a los maestros, volviendo a confirmar el incumplimiento de su compromiso de campaña. Kuczynski ni siquiera se ha referido a las huelgas, paros, movilizaciones de maestros, médicos y trabajadores.

Sin embargo, lo que también ha detallado con mucha animosidad han sido los cinco proyectos de ley que ha presentado al Congreso, uno sobre entrega de predios para proyectos de inversión, en medio de las protestas en Tacna por la intención de entregar predios limítrofes a empresas privadas.

Un segundo proyecto de ley trata sobre la tan ansiada creación de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao, y un tercero sobre el impulso de las concesiones en Asociaciones Público Privadas para el tratamiento de aguas, algo que PPK se comprometió no haría con los trabajadores de SUTESAL.

Un cuarto proyecto de ley trata sobre reformar la conformación y requisitos pedidos para los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), retirando a las universidades y colegios profesionales como entidades legitimas para participar. Finalmente, ha presentado un proyecto de ley para fortalecer el sistema de inspección de trabajo de la SUNAFIL.

Lo curioso es que estos proyectos de ley han sido elaborados en diálogo con el fujimorismo, tal como lo ha confesado el premier Fernando Zavala, como resultado de la conversación que tuvieron PPK con Keiko Fujimori; en lo que consiste un abierto mensaje a los grupos de poder sobre una posible estabilidad política en la disputa de poder entre el ejecutivo y el fujimorismo.

UN FUTURO DE CONFLICTOS: URGE LA UNIDAD.
Este mensaje presidencial, los cambios en las carteras ministeriales, el anuncio de proyectos dialogados con el fujimorismo, demuestran la ilusión y sobrevaloración de las propias fuerzas de quienes ahora gobiernan el país, con PPK a la cabeza.

Con esta receta para salir de su crisis, el gobierno se dibuja de espaldas y en confrontación con la población indignada en las calles; como resultado, tendremos más política neoliberal, más incumplimiento de promesas y compromisos de campaña, y más conflictos sociales.

Esta mayor profundización de la polarización, con los conflictos sociales emergiendo, terminará por reconfigurar el escenario político nacional, perfilándose un nuevo mapa de poder político en vísperas de las elecciones locales del 2018.

Frente a ello, es más urgente la unificación de las fuerzas populares y patrióticas en un solo frente, así como es imperioso expresar la solidaridad y apoyar a las luchas justas del pueblo, pues la división de las izquierdas, con un escenario electoral en el horizonte, solo traerá mayor dificultad para la organización y defensa de los más afectados por el golpe neoliberal.