Rompecabezas griego

Si le pidieran al pueblo griego volver a votar el tercer plan que parece estar listo para la firma, es probable que aún viniendo de Tsipras le volverían a clavar otro Oxi, porque las diferencias casi no se notan entre lo que pedía la troika hace dos semanas y lo que ha ido a ofrecer el gobierno luego del referéndum.

Este es un caso muy complejo que merece tomarlo con prudencia. Es verdad que Tsipras ahora ha crecido ante los acreedores, pero el peligro es que decrezca ante sus electores.

En estos tiempos, aparecen políticos nuevos que encarnan la impaciencia de los pueblos que ven que les han cerrado todos los caminos: condonar parte de la deuda, separar la cobranza de las reformas sociales “supervisadas” por los acreedores, distribuir más equitativamente los costos del ajuste, impulsar un plan de reactivación y reconstrucción en reemplazo de la austeridad cada vez más recesiva.

Nada de eso se podía, no porque Grecia tuviese la capacidad de arrastrar al sistema del Euro a la ruina, sino que si se iba por ese camino, podía cundir luego el mal ejemplo y cada país en dificultades podía empezar a reclamar su propia regla. Puestos en el disparadero el partido extremo, o sea Siriza, de Alexis Tsipras, dispuso trasladar la batalla a la consulta popular.

Era como si se dijera que si ustedes mueven la inmensa maquinaria institucional de la UE, la banca y el FMI, y sus criterios inflexibles, nosotros lo que hacemos es apelar a la democracia que es –se supone- la coronación del sistema.

La UE tiene un vigoroso rollo democrático, contrastado duramente con lo que se dice de Rusia (ya no de la URSS), China y otros, calificados como regímenes autoritarios que ya tienen decidido lo que va a hacer y no respetan la opinión de sus pueblos.

¿Y qué es la UE que se jugó abiertamente en el referéndum griego por el Sí, es decir contra el gobierno, para que perdiera y cayera, y se asustó mucho más de la cuenta con el abrumador rechazo a sus exigencias?, ¿a quien consulta?

De ahí, ¿cuál era el siguiente paso? Todos nos preguntábamos y algunos creíamos que la troika de acero, debía hacer algún reconocimiento a la nueva situación, flexibilizando algunos puntos como pedía Francia y EEUU.

Pero no, el que apareció fue el propio Tsipras para enunciar que ellos harían la propuesta, y que la harían en el marco definido por los acreedores, que se presume es el del sistema.

Para dar este paso, presionó la renuncia de su ministro de Economía que había sido un duro negociador, literalmente vetado por los tres organismos que acogotan Grecia: FMI, Comisión Europea y Banco Europeo. Esa fue la primera señal negativa.

Ahora parece que vamos a tener algo semejante al paquete contra el que se había votado y que en Siriza ya se abrió la crisis. Veremos.