Reyes del drama

Están en todas partes. Usualmente los podemos ver subirse a los buses a contar sobre sus problemas económicos y familiares. Problemas por los cuales nos piden dinero ya que “una moneda no te hace pobre ni a ellos ricos”, en su mayoría lo hacen a cambio de alguna golosina pero otras veces prefieren intimidarnos pues han salido de “un penal de máxima seguridad”.

Cierto día, durante un viaje de aproximadamente más de una hora, pude contar a cinco exconvictos subirse al bus en el que iba. Todos pedían dinero, todos tenían el mismo discurso, todos recibieron dinero por el temor de algunos pasajeros, todos tenían muchos meses buscando trabajo pero que les era negado por sus antecedentes.

Aunque este tipo de ambulantes son los más abundantes, no son los únicos. Existen también aquellos que han sufrido de un terrible accidente y que la empresa en la que trabajaban ya no los contratan y que con receta en mano piden ayuda que muchas veces también es para un familiar que agoniza.

Para el entretenimiento de muchos también suben cómicos, que con el mismo rostro pícaro hablan sobre el amor y de sus desventajas intentando robarnos una sonrisa para poder ganarse esa medalla de “plata” que les permite seguir su ruta.

No pueden faltar los cantantes, aquellos que con interpretar el hit de Chacalón, “Soy muchacho provinciano” pasan por los asientos pidiendo un apoyo. En mi experiencia la mayoría lamentablemente de estos cantantes son niños, minirobots con un alegato y voz ya programados. Sin duda los que más nostalgia producen.Todos alguna vez hemos colaborado con alguno de ellos, pero lo que nunca sabremos es si en realidad ayudamos a alguien que verdaderamente lo necesitaba, alimentamos un vicio más o seguimos malacostumbrando a las personas a ser dependientes de otras dejando de lado la resiliencia, que pocas personas practican.

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