Reforma contra el acoso político

Perú tiene un liderazgo en avances normativos a favor de las mujeres en América Latina, poco estudiado y reconocido, en lo relativo a la participación política de las mujeres.

Desde los 90s, un sector del feminismo apostó por las cuotas para mujeres, contribuyendo al incremento del número de mujeres en el Congreso y en los gobiernos locales, regionales y llamando la atención sobre la indocumentación de mujeres como un obstáculo para el ejercicio de sus derechos políticos, ya que no podían votar.

La experiencia demostró que la cuota era insuficiente y entonces planteamos mecanismos de alternancia, mandato de posición y paridad, todavía en debate.

Pero hasta hace poco no conocíamos la dimensión del acoso político como obstáculo para el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres. El sistema machista y patriarcal sigue encontrando formas para disminuir la voluntad política de las mujeres de participar en la toma de decisiones en nuestro país.

Cientos de mujeres desisten de participar en cada nueva elección –situación poco visibilizada- como consecuencia de un conjunto de actos dirigidos contra ellas para coactar su derecho a la participación política y al ejercicio de la función pública.

Hoy volvemos a ponernos en primera fila, junto a Bolivia, Ecuador, México y Costa Rica, con una propuesta de ley contra el acoso político que revoluciona lo recorrido en derechos políticos de las mujeres en la región.

Un primer estudio el 2012, identificó que 2 de cada 5 autoridades electas vivían acoso político. El 2014, una encuesta nacional a candidatas realizada por el JNE y Flora Tristán identificó que 2 de cada 10 candidatas señalaron haber sido víctimas de alguna agresión o violencia durante el proceso electoral, siendo la forma más recurrente el hostigamiento (62.6%).

La iniciativa de ley 1903, define que: el acoso político es el acto o conjunto de actos realizados por acción u omisión que tiene por finalidad limitar, anular, atentar, restringir, contrarrestar o menoscabar el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres electas, candidatas, autoridades o representantes. Estamos pendientes del debate y su aprobación en el pleno del Congreso.

Tenemos que lograr disminuir el acoso político, haciendo que esta forma de violencia en la política no se viva como algo natural y desmitificar que a las mujeres no les interesa la política, cuando el sistema las expulsa de manera violenta.

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