Reconciliación cero

Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori

PP Kuczynski confirma su rumbo cuesta abajo luego de la farsa del comediante Alberto Fujimori, representando al paciente en riesgo de muerte que corría, del refugio del político a una residencia de La Molina por cinco mil dólares que pagarían sus amigos, del ridículo mayor por eso del 2018 como “el año de la reconciliación”, y de su nuevo gabinete que nada tiene de algo llamable reconciliación. El ruego de la señora Mercedes Araoz “necesitamos reconciliarnos, tomarnos de la mano y caminar adelante hacia el desarrollo”, sabe a frase hueca, y sin horizonte alguno.

La palabra reconciliación fue la camisa de fuerza que el gobierno de Toledo impuso a la Comisión de la Verdad que cuando fue formada tenía solo el encargo de buscar la verdad de la guerra interna 1980-2000. El contenido religioso de ese concepto fue devaluándose paso a paso, porque la reconciliación no quiere decir nada y se reduce a un simple, piadoso e inútil deseo cuando no se sostiene en la previa aceptación de un delito, de la justicia lograda a través de una sentencia y reparación debidas, en una voluntad de enmienda y en una sincera solicitud de perdón. Quedamos sin respuesta si preguntamos de qué reconciliación se trata, entre quiénes y quiénes, a partir de qué hechos concretos que prueben el encuentro sincero de dos voluntades. En nuestro país -que presume de ser tan católico, tan limeño y tan romano- la reconciliación no le interesa al 99% de la población. Por el camino del recíproco rencor y la inexistencia de un espíritu autocrítico, no hay reconciliación alguna en el horizonte.

Les sugiero, lectoras y lectores, pensar e intentar una lista de las reconciliaciones pendientes en Perú. Les ofrezco una primera aproximación:

1. Estado versus naciones. Los gobiernos heredan un Estado colonial que nunca supo mirar al país por dentro y que tiene los ojos siempre puestos en los modelos del norte (España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, China después y tal vez). Del norte llegó y se impuso el sueño del desarrollo entendido como crecimiento económico y nada más en beneficio directo de las grandes empresas multinacionales y sus socias.

2. Estado, Fuerzas Armadas y policiales versus pueblos indígenas andinos, amazónicos y costeños y capas populares urbanas. No es nuevo ni original señalar que los pueblos saben y sienten que el ejército los menosprecia porque no hablan la lengua oficial, no se parecen a Pizarro y porque prefieren el silencio.

3. Fuerzas armadas y Policiales versus Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA. Esta brutal confrontación es presentada desde el poder como una lucha entre la democracia, y los terroristas totalitarios. Si terrorista es la persona que mata a personas inocentes, ¿no ha habido acaso en el país un terrorismo de Estado?, ¿por qué unos sí serían terroristas y los otros no? ¿cuál de los artículos de la Constitución peruana autoriza a los militares a perseguir, torturar, violar, robar, matar y desaparecer a miles de personas para defender la democracia?

4. Sendero Luminoso y MRTA versus comunidades andinas y nativas. Nada tenía que ver con la democracia o el socialismo, desconocer a las instituciones y líderes históricos de los pueblos para imponer a sus comisarios como representantes de la modernidad europea y hasta matar a sus dirigentes que defendían sus autonomías.

5. Iglesia Católica versus familiares de víctimas del poder colonial y republicano desde 1532 en adelante. La alianza de la iglesia oficial con el Estado y sus sucesivos gobiernos, contradijo y contradice su discurso de la aparente igualdad de todos los hijos de Dios.

6. Iglesia oficial versus pueblo católico. Las mentiras azules sobre los votos de pobreza y castidad y su vinculación tan estrecha con el poder y la confusión entre responsabilidad y culpa como fuente de graves problemas de personalidad en el marco de la ficción pecado-perdón, cielo-infierno, han creado una enorme distancia con el pueblo.

7. Iglesia católica versus iglesias evangélicas, y ambas versus la espiritualidad indígena andina, amazónica y costeña como parte del ideal de conquista de las almas del mundo por el aparente derecho que los cristianos tendrían de evangelizar el mundo imponiendo la palabra de su Dios Jesucristo y negando el derecho de los pueblos del mundo de tener las creencias que quieran.

8. Cúpula aprista versus pueblo aprista. El interés por el poder, no perderlo, compartirlo, enriquecerse y cubrirse con el manto de la corrupción de quienes se consideran herederos de Haya de la Torre, los separa del pueblo aprista que se aferra aún al ejemplo de Haya de la Torre que cobró un sol al mes como congresista, no tuvo casa ni fortuna personal.

9. Gobierno de PPK y sus electores, por la promesa electoral firmada de defender los derechos humanos y luego, indultar a Alberto Fujimori a cambio de seguir en el gobierno y de tratar de evitar las consecuencias de haber recibido dinero de la empresa Odebrecht.

10. Gobierno de PPK versus fujimoristas, como el ejemplo actual de la aparente reconciliación urgente en el país.

11. Keiko versus Kenyi-Alberto Fujimori en la disputa de la herencia política del fujimorismo padre y el Perú como pretexto. 12. Alberto versus Keiko. ¿Llega a su fin vieja alianza del padre y la hija para beneficiar al otro hijo?

12. Frente amplio, Nuevo Perú y otros grupos de la izquierda electoral versus pueblo de izquierda, con graves problemas por sacrificar los intereses de los pueblos en beneficio de los apetitos electorales de los dirigentes.

13. Intelectuales de izquierda con vocación de asesores (siguiendo a Maquiavello) cercanos a los posibles presidentes, versus electores de la izquierda que buscan una representatividad desde abajo.

Estos graves conflictos, y algunos más sin duda, llenan nuestra historia con dolores, sufrimientos, rencores y odios, en proporciones diferentes, sin que aparezcan por ninguna parte signos serios de autocrítica alguna que serían el punto de partida para pequeños acuerdos, mejores entendimientos y, más tarde y más lejos, reconciliaciones posibles.

Notable y muy fuerte la marcha del jueves 11. Ojalá sea posible otra, más fuerte aún, antes de la reunión de La Corte Interamericana de Derechos Humanos en Costa Rica el 2 de febrero próximo.

(Volveré el domingo 28 de enero con algo de lo que tampoco se habla: la fortuna -riqueza y la política de la familia Fujimori)