Rechazamos el infame indulto al dictador Fujimori

El 24 de diciembre a horas de la Nochebuena, y luego de salvarse de la vacancia presidencial por ocho votos, el presidente Pedro Pablo Kuczynski decidió firmar el indulto del dictador y sentenciado por crímenes de lesa humanidad Alberto Fujimori. Con esto se sella un pacto infame entre el precario gobierno de PPK y el fujimorismo.

Ha quedado claro que contra toda muestra de honorabilidad, PPK ha negociado su mandato presidencial a cambio de los votos que Kenji Fujimori logró conseguirle en el Congreso.

Inmediatamente, la ciudadanía, los jóvenes y los trabajadores, así como los familiares de todas las víctimas del dictador se han movilizado para rechazar este oprobioso indulto. El día de ayer, diversas movilizaciones se han desarrollado en todo el Perú y las capitales del mundo para expresar de manera contundente el rechazo al indulto.

Esta decisión de PPK y su anuncio de una recomposición del Gabinete dibujan un escenario complicado en 2018. Las movilizaciones no van a cesar y, por el contrario, la indignación va a seguir creciendo. La CGTP hace un llamado a la más amplia unidad de todas las fuerzas sociales y políticas para rechazar el indulto.

El indulto representa el triunfo de la impunidad y la corrupción. El triunfo del Grupo Colina, de los despidos ilegales, de las esterilizaciones forzosas y de la venta del país a las corporaciones extranjeras. No se trata de un acto político sino de una componenda ilegal entre grupos de intereses. De esta manera se está sellando un pacto de cogobierno con el fujimorismo.

La lucha del pueblo peruano en contra del fujimorismo corrupto ha sido traicionada por la persona que afirmó públicamente que no iba a dar el indulto. Los expertos legales y médicos han señalado que no se reúnen las condiciones para un indulto humanitario. Alberto Fujimori no está en trance de muerte. Su liberación y perdón es un insulto a los cientos de miles de víctimas de sus políticas criminales.

Kuczynski ha pasado a la historia como un presidente pusilánime que en una crisis decidió cambiar la institucionalidad democrática por su bienestar personal. Los trabajadores organizados no olvidaremos estas acciones. Seguiremos en las calles y en los tribunales exigiendo que todos los corruptos sean investigados hasta limpiar completamente el sistema político peruano.