¿Qué esperamos del Papa Francisco?

El mundo se pregunta ¿qué cambio nos trae el papa Francisco? por lo menos la llegada del papa Francisco al Perú causa el inevitable regocijo de la Iglesia católica. No solo porque el mayor jefe de una de las mayores confesiones religiosas del planeta está en suelo patrio, sino porque el pueblo peruano, no se puede desligar del universo católico y cristiano. Más allá de cualquier cifra, el catolicismo sigue expresando la fe de la abrumadora mayoría de peruanos. De allí que muchos pensadores señalarán, por ejemplo, que “antes del Perú estuvo la Iglesia y el Ejército y, seguramente, después del Perú también estarán la Iglesia y el Ejército”. Desde la Independencia, entonces, el catolicismo y el cristianismo forman parte de nuestro ser nacional.

El papa Francisco en Puerto Maldonado nos exige respeto para nuestros pueblos, demanda reivindicación de su derecho a ser diferentes, y valoración a sus aportes históricos, culturales, científicos. Empezando desde respetar sus lenguas, sus costumbres ancestrales, el reconocimiento a su esfuerzo y contribución, como ningún Estado lo ha hecho hasta ahora, al cuidado del medio ambiente para sustento y sostenibilidad de la humanidad. Así como su derecho a protestar, a su participación democrática e igualdad de oportunidades para acceder al desarrollo sin destruir sus raíces, dicen que la visita del papa Francisco será una oportunidad para reflexionar, pero no he podido oír ninguna reflexión hasta ahora. No sé a qué clase de reflexión se refieren. Todo lo que escucho por acá son loas y alabanzas al Papa y a toda palabra salida de su boca. Hay una profunda convicción de que su sola presencia y mensaje resolverá todos nuestros problemas. Es una actitud muy peruana, debo decir.

Entonces me pregunto ¿qué clase de reflexión nos permitirá el Papa? Yo creo que ninguna. No veo que en este país estemos en condiciones de reflexionar, por ejemplo, en torno a las relaciones entre el Estado y la Iglesia; o las formas de la religiosidad popular caracterizada por la cucufatería, la idolatría y la práctica de rituales que no tienen ningún sentido con los valores de nuestra sociedad, que sucumbe ante la corrupción, la inmoralidad, la desidia y otros vicios. En fin, tantos temas sobre los que podríamos y deberíamos reflexionar, como el rol de la religión en la educación.

En cierto modo, el Perú permanece aún en la Colonia, pues nos independizamos políticamente del imperio español, pero no de la Iglesia católica, por lo que podríamos afirmar que seguimos en la Edad Media. Es solo suerte que no siga operando la Santa Inquisición. Sin embargo aplican muchas formas de censura y exclusión a los disidentes a la fe, ahora el mensaje de corte socialista del papa Francisco ha chocado con el núcleo duro de la cultura occidental, con la clase intelectual que ha defendido y sustentado las libertades en esta parte del mundo. Las constantes críticas del Papa al capitalismo y al libre mercado, sus cercanías con líderes de izquierda y otros gestos no han sido bien recibidos por muchos sectores, incluso dentro de la propia Iglesia. Hay pues muchísimos temas que nos trae el papa Francisco y sobre los cuales no escucho absolutamente nada en esta villa del Señor.