PPK, pésimo en política, mal en Economía

Pedro Pablo Kuczynski - Carlos Bruce - Guido Lombardi

A dieciocho meses del gobierno, su gestión económica es decepcionante. Si bien hubo factores exógenos negativos (caída de los precios internacionales, Niño Costero, Lava Jato), se cometieron graves errores de política macroeconómica.

Coyuntura y estructura
Había una tendencia recesiva, pero el nuevo gobierno inició su gestión económica con una política macroeconómica restrictiva.

En el plano fiscal, se dio un sobreajuste cuando se requería lo contrario (teniendo recursos para hacerlo), mientras la política monetaria no redujo la tasa de interés para reactivar la economía.

Se buscó mantener las metas fiscales y de inflación a como dé lugar, para no aumentar el riesgo país y el costo del endeudamiento externo, que se incrementó sustancialmente en este gobierno. Aumentó el déficit en cuenta corriente, se frenó el crecimiento de la economía y de los empleos, en la medida que la inversión pública no contribuyó a un impulso de la inversión privada que tenía tasas negativas en los dos años previos.

En el plano más estructural, se abandonó el tímido esfuerzo de diversificación productiva que el anterior gobierno había impulsado, no se impulsaron medidas para fomentar la competitividad y el aumento de la productividad. Todo se apostó al “destrabe” de grandes proyectos de inversión pendientes, y algunas medidas tributarias que buscaban formalizar la economía, pero que no tuvieron resultados. No se dio un aumento a la inversión en ciencia, tecnología e innovación, tampoco se impulsó la regionalización, más allá de encuentros con gobiernos regionales y locales que no se reflejaron en un mayor presupuesto, autonomía y atribuciones para el interior del país.

El gobierno optó por la profundización del modelo en curso, implementando el programa que ofreció en la primera vuelta de las elecciones. Dejó de lado las promesas hechas a distintos actores económicos, sociales y de trabajadores en la segunda vuelta, ya que se flexibilizaron estándares laborales y ambientales y se continuó privilegiando al capital extranjero y nacional, principalmente concentrado en el sector primario.

Con la recuperación de los precios de las materias primas, nuevamente un factor externo permite una relativa recuperación de la economía nacional.

Pero, no se puede afirmar que ya estamos en plena reactivación. Según Oscar Dancourt, el PBI no primario, que representa más del 80% del PBI, continua obteniendo tasas de crecimiento bajas, llegando a los últimos cuatro trimestres a niveles inferiores a los alcanzando a principios del año 2000. Por otro lado, en cuanto a la generación de empleo urbano en empresas de más de 10 trabajadores sigue mostrando caídas en julio, agosto, setiembre y octubre del presente año (Entrevista en Perspectivas. www. alanfairliereinoso.pe, del 04.12.2017).

PBI Gasto 2017 - 2018

RECURSOS TRIBUTARIOS
Los recursos tributarios continúan cayendo y se mantienen las altas perforaciones tributarias, desde las exoneraciones hasta la elusión y evasión tributaria, pasando por las iniciativas legislativas del Congreso de la República. Esta situación se volverá más crítica desde el 2019, cuando el impulso fiscal se reduzca ante exigencias de déficit menores.

La solicitud de facultades legislativas extraordinarias, se orientan nuevamente a la profundización del modelo en curso, ya que buscan promover la inversión minera, afectar los costos previsionales, impulsar nuevamente la flexibilización laboral, y la privatización del Estado y las políticas públicas. Luego del indulto posiblemente no solo tengan luz verde, sino apoyo en su implementación.

CORRUPCIÓN Y POLÍTICA ECONÓMICA
La corrupción destapada desde principios de año, viene afectando e impactará críticamente no sólo a la esfera política, sino también a la esfera económica.

Algunos analistas estiman en 1% del PBI el impacto probable del retiro del mercado de las empresas consorciadas y de la parálisis de las obras de la empresa Odebrecht (La República, 10.12.2017). Pero en la esfera política, lo grave es que la pérdida progresiva de legitimidad de los principales líderes políticos involucrados, funcionarios e incluso autoridades del propio gobierno, puede llevar a una pérdida en la credibilidad en las políticas públicas, desincentivando las expectativas de inversión en el sector privado, paralizando la economía. Máxime si se ha involucrado al propio presidente, que puede ser vacado o renunciado.(si se suma además la crisis por el indulto).

El modelo de liberalización y apertura implementado en América Latina, tuvo en el Perú un caso extremo. Se fue profundizando en los últimos gobiernos, a pesar de que prometieron en elecciones su reforma o cambio. Se acompañó de una creciente desregulación y privatización del Estado, buscando “promover” la inversión privada. Lamentablemente, esto favoreció prácticas corruptas que se dieron a niveles insospechados. La captura del Estado por poderes económicos y fácticos, hizo que se continuara con políticas que habían sido cuestionadas en las urnas, lo que ha llevado a crecientes conflictos laborales, socio-ambientales y regionales.La crisis política actual refleja ese problema estructural. Se necesita superarlo, para llegar al Bicentenario, lo que implica una salida democrática a la crisis actual, con PPK fuera del gobierno.