PPK, entrampado entre el indulto y Chinchero

Estamos ad portas de que se cumpla un año de gestión del gobierno de PPK y la situación es grave y alarmante en cuanto a gobernabilidad. La población exige con urgencia entendimientos mínimos entre el Ejecutivo y las demás fuerzas políticas para sacar adelante las grandes reformas que el Perú necesita.

Sin embargo, la falta de estrategia y operadores políticos en el gobierno, han hecho que estén entrampados de la forma más ingenua entre el Indulto y Chinchero, producto de su inexperiencia política, como si estos temas fueran dos agujeros negros que se vienen trayendo abajo cualquier atisbo de entendimiento y consensos para la gobernabilidad del país.

Chinchero se ha tumbado dos ministros y amenaza con traerse abajo otro y de yapa se ha llevado al contralor Edgar Alarcón. Todo este inútil costo político, producto de la impericia para manejar el ajedrez de la política y la terquedad de querer sacar adelante un proyecto a todas luces nocivo para los intereses nacionales, en el que resalta nítidamente el lobby a favor de la hermana del premier Fernando Zavala, crea un clima de desconfianza en el país. Tanta insistencia se debería a que si pasa Chinchero pasarán los demás lobbies proyectados por el grupo de tecnócratas que manejan actualmente las riendas del Estado, liderados por el presidente PPK. No existiría otra explicación.

En cuanto al Indulto a Fujimori, varios sondeos de opinión reflejan que más del 50 % de la ciudadanía está de acuerdo con que se otorgue el indulto humanitario a Alberto Fujimori, que ya lleva una década de encierro. Pero el ala dura de los tecnócratas en el gobierno, manejada por el premier, se oponen a esta gracia presidencial y apuestan por la confrontación para seguir ganando a río revuelto.

No hay razón valedera para que el gobierno siga terco con Chinchero y ciego con el indulto. Lo que tiene que hacer es bajar los decibeles, buscando un entendimiento con el fujimorismo y otras fuerzas de oposición. La voluntad popular quedó reflejada en las ánforas donde se decidió que fujimoristas y PPkausas, cada uno dirija un poder del Estado. Para que buscarle cinco pies al gato cuando tiene cuatro.

El problema grave que tendría que superar PPK para gobernar en paz y tranquilidad, sería el de buscar la forma de comenzar a hacer política, basada en una estrategia audaz de consensos, pero para esto necesita de eficaces operadores políticos que lastimosamente no los tiene. Peruanos Por el Kambio (PPK) es un partido que en la práctica no existe y lo poco que hay es un sancochado donde pululan caviares, chacanos y reciclados de otros partidos, sin ninguna línea política.

Es tanta su carencia política, que ni siquiera pueden coordinar entre ellos y ni que hablar de las constantes metidas de pata de PPK y su entorno. Razón por la que no pueden manejar los temas del Indulto y de Chinchero. Es el colmo que no puedan defender a su propia gente.

La desconfianza también viene porque un gobierno que no sabe manejar consensos en su interior, difícilmente podría tender puentes políticos con las fuerzas opositoras en busca de lograr la gobernabilidad que el país reclama. El diálogo planteado por Keiko Fujimori es un buen paso, pero mejor hubiese sido que la convocatoria hubiese venido del Ejecutivo. Veremos qué sucede en los próximos días.