PPK cercado

Estos tiempos hacen recordar a los últimos tiempos de la dictadura de Fujimori y Montesinos. Ahora, el verdadero preso es el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Trabaja en Palacio de Gobierno cercado, cercado vive en su mansión de San Isidro.

Es un presidente que se cuida con feriados largos, con videítos caseros desde algún remoto paraje. Es un presidente que ya no podrá hacer su tonto bailecito en público, ese bailecito que su esposa Nancy Lange le había prohibido.

El presidente no podrá salir con tranquilidad porque la calle está indignada, tan indignada que obliga a ciertas encuestadoras, parecerse a la portátil que hace bulla en la puerta de una clínica en Pueblo Libre.

Kuczynski es un preso de sus errores que él considera aciertos; y es un preso feliz del fujimorismo, porque en el fondo es un keikista de estos tiempos que pidió votar por la primera dama de la dictadura en la segunda vuelta del 2011.

Kuczynski es un hombre de negocios y el que hizo el 24 de diciembre del año pasado es el business para protegerse del caso Odebrecht que avanza. El indulto es el camino para echar andar la triple alianza de la impunidad. El aprismo, el fujimorismo y el ppkausismo se unen para protegerse.

Hemos regresado a los tiempos del gobierno de Fujimori y Montesinos, con un disfraz al estilo de un dibujito de Kenji. El gabinete que se viene será la fotografía de tiempos pasados, con personajes que piensan con el bolsillo, tan serviles al fujimorismo que exigirán que don Alberto esté presente en el gabinete del Consejo de Ministros.

El 11 de enero, día de la marcha, es un hito más en la hechura de una coalición por la democracia y contra la impunidad, dispuesta a enfrentar a este nuevo fujimorismo maquillado con PPK a la cabeza. En este frente entran incluso políticos de derecha como Alberto de Belaunde y Vicente Zeballos. La más amplia unidad nos puede salvar de la instauración de un narcoestado en el 2021.

Los que se parecen a Juan Sheput y Rosa Bartra entrarán a la historia como cómplices de un movimiento gris-naranja que quiso traerse abajo a las instituciones democráticas a fin de salvar de las manos de la justicia a políticos que hicieron negocios con empresas corruptoras.