Por una política de crecimiento basada en salarios

Los debates acelerados del Parlamento respecto al paquete enviado por el Ejecutivo, para establecer medidas tributarias, simplificación de procedimientos y permisos para la promoción y dinamización de la inversión en el país, otra vez evidencian mercantilismo, manipulación política y fracaso del modelo económico basado en las ganancias, impuesto desde los ‘90.

Este modelo promueve normas tanto en épocas de crecimiento como de desaceleración, para acomodar la realidad al beneficio del empresariado a través de medidas tributarias, ahorros indebidos y más flexibilización medioambiental y laboral, en seguridad y salud en el trabajo e inspecciones.

En lo laboral, desde julio del 2013 hasta ahora, se implementó por lo menos seis políticas anti laborales, que muestran la insaciable búsqueda de ganancias para el capital, a costa de todo:

Primero, la Ley 30056, denominada *Impulso al desarrollo productivo y al crecimiento empresarial (julio del 2013), amplía el régimen laboral especial para la micro y pequeña empresa, a las que facturan entre 203,571 y 2’307,143 dólares respectivamente. ¿Acaso con estos montos son micro o pequeñas?.

Segundo, el Plan de “diversificación productiva”, lanzado por el ministro de la Producción, promueve la formalización y la productividad, reduciendo costos, modificando la ley de seguridad y salud en el trabajo, y flexibilizando de los estándares medioambientales y laborales.

Tercero, el paquete “reactivador”, del Ejecutivo, modifica la ley de seguridad y salud en el trabajo. Cuarto, el debilitamiento de la función de inspección laboral. Quinto, la continuidad de los regímenes de agro exportación y exportaciones no tradicionales. Y sexto, la no ratificación del convenio 189 (trabajo doméstico) y la pérdida de la negociación colectiva en la Ley Servir.

Estas políticas muestran la tendencia regresiva del modelo basado en las ganancias y ratifican su fracaso para sostener un crecimiento en base a la producción porque arrebata a la sociedad sus legítimos derechos medioambientales y laborales.

Por ello, proponemos una recuperación sostenible de la economía mediante una política de crecimiento basada en los salarios, que aumente el empleo productivo y el sueldo mínimo; y promueva la organización política de las organizaciones sociales, como alternativa de gobierno democrático, con poder ciudadano. ◘