¿Por qué cayó Castilla?

Comentábamos ayer el papel de Castilla en el gobierno, que no podrá ser reemplazado por Segura ni por ningún otro ministro. Siguiendo este razonamiento se deriva fácilmente que el dúo Humala-Heredia no puede haber sido el que provocó este retiro, mucho menos la primera ministra Ana Jara. Lo que parece evidente es que hacía rato que Castilla estaba con un pie afuera y la penosa salida de “su” primer ministro Cornejo, continuada con la aparición del los cornejoleaks había liquidado la imagen de eficiencia e infalibilidad que la tecnocracia se tejió en tres años y ante la que se rindieron el presidente y la primera dama.

En realidad, la falibilidad del mechoncito ya estaba a la vista con la fuerte baja en la producción local a partir de este año. Al neófito Humala le hicieron creer que tenía un ministro que le garantizaba el crecimiento económico que era la base para evitar convulsiones políticas indeseables. No es que le dijo que creceríamos mientras el mundo nos comprara nuestros productos y que había factores de vulnerabilidad en el modelo si no se hacían los ajustes a su debido tiempo. Y como para confirmar el grado de confusión en que estamos metidos, Castilla culpó a las regulaciones ambientales, laborales y otras, que habían estado vigentes cuando el PBI andaba por encima del 6%.

Las ridículas pretensiones de García de “enseñar” al ministro entrante con el apoyo de Carranza y Meche Aráoz cómo se crece sin parar, en cualquier coyuntura externa o interna, es una muestra gráfica del mismo problema. Y es razonable creer que Castilla haya calculado un fuerte desgaste de su persona, si seguía adelantando recuperaciones para el siguiente mes, trimestre o semestre, sino logran ningún éxito. Puesto al costado, como se dice, el mechoncito puede reconstruir su rol de técnico de altas cualidades y ser la carta salvadora de la siguiente etapa, para este o el siguiente gobierno.

Hay otros temas mencionados en el retiro del influyente personaje: por ejemplo la Ley Coca Cola que lo puso a la defensiva; la Ley para que los independientes no paguen a la AFP Habitat; o el asunto de la privatización de Sedapal. El ministro Segura parece dispuesto a facilitar estos temas, en los que Castilla estaba aparentemente mucho más pegado a la ortodoxia de siempre cumplir al pie de la letra con las empresas, aunque no se cumpla con el país. Como sea, el ministro de Economía que hizo girar a Humala de la Gran Transformación y la Hoja de Ruta, hacia el neoliberalismo sin afeites, ha interrumpido su participación en un gobierno que por momentos era más suyo que de cualquier otro. El hombre se va cuando el empeoramiento de la situación se hará cada vez más costosa. Pero lo ha hecho cuando todavía tenía tiempo para resarcirse. Es mi opinión, a tomar en cuenta. ◘

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