Poesía de mujeres peruanas

Rosina Valcarcel.

Es notable el nivel de las poetas peruanas y son muchas las que sobresalen a lo largo de los años.

En la actualidad, la autoridad política, social y cultural alcanzada por la mujer es notable. Son muchas las poetas que sobresalen a lo largo de los años. En este artículo es imposible presentar la obra completa de estas mujeres que escriben como siente la mujer.

Empezaremos con las progenitoras y nos anclaremos en los últimos cincuenta años. Si existe o no una poesía feminista no es el tema a tratar. El asunto es dar a conocer a las mujeres peruanas que escriben poesía en el Perú con el más alto nivel literario.

A inicios del siglo XX, pocas mujeres resaltaron con su pluma, por las represalias del sistema patriarcal contra la mujer en esos años. Son los casos de Clorinda Matto de Turner, Mercedes Cabello de Carbonera, quienes en Tertulias Literarias leyeron su poesía con timidez o en otro momento decidieron publicar sus novelas bajo seudónimos, ante el temor de los agravios cometidos por Ricardo Palma, quien fuera un machista empedernido y un inquisidor de las mujeres libres y creadoras. Su misma hija, la escritora, Ángela Palma, le temió.

BLANCA VARELA, POETA SOBRESALIENTE
En la literatura peruana, la poeta más sobresaliente del siglo XX es Blanca Varela. Su literatura aparece en forma tardía en1959 con su obra “Ese puerto existe”. Octavio Paz escribió sobre su obra: “Blanca Varela es una poeta que se complace con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Dentro de sus últimas producciones destacan “El libro de Barro” (1993) y “Concierto Animal” (1999). Su reconocimiento internacional llegó en 1986 cuando se editó una antología, “Canto Villano”, que incluyó lo mejor de su producción hasta entonces y por su impecable trayectoria literaria, se le concedió el Premio Reina Sofía.

POETAS JÓVENES DE LOS 70’
Si indagamos en los últimos cincuenta años, podemos destacar a la generación de las jóvenes de los setentas en Lima. Destacan grupos literarios como Hora Zero o la revista Estación Reunida. Las escritoras que sobresalen, María Emilia Cornejo, Carmen Ollé, Rosina Valcárcel y Ana María García.

María Emilia Cornejo nació en Lima en 1949 y se suicidó en 1972, a los 23 años. Soy la mujer que lo castró / Con infinitos gestos de ternura / Y gemidos falsos en la cama / Soy / La muchacha mala de la historia. Es considerada precursora de la poesía erótica femenina. En 1989 su poesía fue reunida en el libro “En la mitad del camino recorrido” (1989).

En la década de 1980, las poetas publicaron obras de reconocido mérito. Tal el caso de Carmen Ollé (Lima 1947), con sus importantes poemarios “Todo Orgullo Humea la Noche” (1988) y “Noches de adrenalina” (1981).

También fueron fundamentales Rocío Silva Santisteban (1963), quien publica “Asuntos Circunstanciales” (1984), “Ese oficio no me gusta” (1987), “Mariposa negra” (1993) y “Condenado amor” (1996). En su poesía está presente el hastío, la existencia, lo demoníaco y lo erótico. A ello se suma su libro de cuentos “Me Perturbas”.

Otras poetas que destacan es Doris Moromisato (1962) que practica una poesía descarnada, erótica y lírica en “Morada donde la luna perdió su palidez” (1988).

POESÍA DE LOS NOVENTA
La poesía de la década del noventa cambia, son jóvenes estudiantes de literatura, son sociables y realizan recitales masivos en las universidades, que tiene sus poetas. En la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, destaca Susana María Guzmán, posee sus poemarios inéditos “Del azul al amarillo” y “Brevedad de la inocencia”; Ana Luisa Soriano Saavedra (Lima 1955) con sus poemarios “Numerales” (1995) y “Cuestión de hojas” (1998).

En la Pontificia Universidad Católica del Perú, destaca Verónica Álvarez, con poesía intensa, y su libro “21 pepas de amor y una canción desentonada” (1992). Y Marita Troiano (Chincha 1953), con sus creaciones poéticas “Mortal in puribus” (1996) y “Poemas urbanos” (1998).

Tania Temoche

DOS POETAS ACTUALES Y DESTACADAS
Rosina Valcárcel (Lima, 1947), es doctora en Antropología, fundó la revista cultural “Kachkaniraqmi” (1965) y hace pocos meses, anunciaba que ya se gestaba el Colectivo Macondo donde iban a llegar todos los poetas. Como así ha ocurrido.

Su creación literaria es reconocida y sigue vigente con sus poemarios “Senda del bosque” (1966), “Navíos” (1975), “Una mujer canta en medio del caos” (1991) y “Loca como las aves” (1995).

Sus obras han merecido sendos reconocimientos. Su última obra Versos para colgar en la pared, Horizonte Lima 2016 : ¿La Utopía rueda? /De que juego hablas / No soy europea en lecho profuso / Ni monja del convento Santa Clara…

Patricia del Valle, al comentar el libro de Rosina señala que la poeta peruana a través de su obra: “es como si nos quisiera mostrar un camino, o senda por la que transita y al hacerlo va cantando en versos una realidad llena de mensajes oníricos y surrealistas mediante los cuales involucra su historia, su vida, sus sueños, sus amores, amistades, colegas, familia, nieta, etc.”. En el último capítulo, Masami, es el final inesperado para la misiva de amor y lealtad con la vida. Aquí Rosina resume sus angustias y esperanzas de la realidad futura, que ya sucedió o está por venir.

Tania Temoche (Lima 1970), es periodista de formación y otra poeta de versos destacados y bien logrados. Lo demuestra el poemario Delirios (Hipocampo Editores, 2014). Ha sido convocada para aparecer en selectas antologías, entre ellas: Como una espada en el aire (2015) y Esta fugacidad todo mi reino, esta última prontamente a publicarse.

Su reciente obra presentada esta semana, “En el horizonte” (2016), es un compendio de entrevistas o semblanzas realizadas a reconocidos escritores. Por sus páginas desfilan Arturo Corcuera, Leoncio Bueno, Rosina Valcárcel, Eduardo González-Viaña, Javier Heraud, Roland Forgues, para citar solo algunos.

Es un libro apasionante, como diría el reconocido escritor Eduardo González-Viaña. Uno lo lee de un tirón, porque, sin sentirlo, se queda enganchado con las historias contadas o los testimonios arrancados con inteligencia. Quien acceda a él, disfrutará de su lectura.

ADEMÁS
Ahora sabemos que en el Perú, la inteligencia literaria de la mujer es sobresaliente. Son mujeres rebeldes que escriben poesía con el más alto nivel literario.

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