Perú: surrealista propuesta diplomática sobre Venezuela

La única salida internacional posible en el caso de Venezuela es aplicar las acciones colectivas de la Carta Democrática Interamericana

OSWALDO DE RIVERO

Planteamiento preocupante porque debilita la mediación del Papa y deslegitima más aún los buenos oficios de Zapatero y Joel Fernández con lo cual termina favoreciendo a Maduro.

La propuesta del presidente Pedro Pablo Kuczynski planteando un “arbitraje” para resolver la grave crisis política interna de Venezuela es un gran gazapo surrealista diplomático, que afecta la prestigiosa imagen de la diplomacia peruana, que también sufre además, ahora, la extraña figura de haber retirado al embajador del Perú en Venezuela sin pedir el retiro del embajador de Venezuela en el Perú, situación que da como resultado la limitación de nuestra capacidad de acción en Caracas, mientras que Venezuela sostiene la suya a plenitud en Lima.

El arbitraje es una institución jurídica internacional que versa sobre controversias entre Estados que es pactada previamente como un medio para resolverlas. Y es por esto que un tercer Estado no puede pedir el arbitraje sin acuerdo de las partes. Y menos aún pedir arbitraje sobre una crisis política interna. Cuando hay que resolver crisis políticas por acción de terceros los procedimientos que se usan son “la Mediación¨ o ¨ los Buenos Oficios”, pero así y todo, estos no se pueden llevar a cabo sin acuerdo entre las partes.

Kuczynski no tiene por qué saber que el arbitraje internacional no se aplica para solucionar el problema interno de Venezuela, entonces este gazapo surrealista diplomático, que ha puesto en ridículo al Perú, solo podría ser consecuencia de un grave error de asesoramiento del canciller y sus cercanos asesores.

Además, esta propuesta de Kuczynski es preocupante porque debilita la mediación del Papa y deslegitima más aún los buenos oficios de Zapatero y Joel Fernández con lo cual termina favoreciendo a Maduro. Ya hicimos recientemente un papelón en la Organización de Estado Americanos (OEA).

Si no hay capacidad para entender el horror venezolano es mejor ser prudentes y no plantear una iniciativa surrealista ultracomplicada como es un arbitraje internacional con la participación de países que quieren a Maduro y otros que lo detestan y, sin el acuerdo de las partes en conflicto, y además todo esto pedido por un país como el Perú que ha retirado su embajador de Venezuela.

La única salida internacional posible en el caso de Venezuela es aplicar las acciones colectivas de la Carta Democrática Interamericana, incluidas las sanciones que esta prevé. Que Venezuela haya anunciado su retiro de la OEA no es problema, al contrario facilita su aplicación. Ninguna iniciativa tendrá los poderes que tiene la Carta Democrática, como es la defensa colectiva de la democracia, aceptada por Venezuela y que la obliga, aunque se retire de la OEA.

El Perú en vez de alejarse de la Carta Democrática, con esta iniciativa surrealista inviable, debería trabajar para obtener los 22 votos para aplicar la Carta. Y si no se puede logra esto, entonces hay que ser el líder de una gran ayuda humanitaria para el pueblo venezolano, que ya comienza a tener una desnutrición infantil y adulta que se acerca a indicadores africanos.

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El arbitraje es una institución jurídica internacional que versa sobre controversias entre Estados que es pactada previamente como un medio para resolverlas. Y es por esto que un tercer Estado no puede pedir el arbitraje sin acuerdo de las partes.