Perfidia política y corrupción encubierta

La capacidad para mentir y simular en la acción de gobierno, llegó a su máximo desarrollo durante la década de los 90, los gobiernos posteriores recurrieron a ella, pero guardando cierto escrúpulo, que en ese decenio se perdió.

Descubiertas las irregularidades en el contrato de obra del Aeropuerto de Chinchero y su cuestionada adenda, que endilgaron firmar al ministro de Transportes, costándole la cabeza, resulta sorprendente cómo el Presidente y su Primer Ministro se han puesto de costado, pese a que la hermana de éste, era hasta el momento de que el embrollo saliera a la luz, nada menos que gerenta en el consorcio KunturWasi, ganador de la obra con una sonrisa confiada en aumentar las “utilidades” mediante adendas futuras, práctica usual de la corrupción local.

Descubierto el delito de colusión agravada, resulta increíble que el consorcio gestor de la corrupción, con el pie en alto, esté demandando continuar con la obra, y que el gobierno esté gastando fondos del Estado para tapar el sol con páginas de periódicos, que resaltan el reclamo del pueblo de Chinchero por continuar la obra y destruyen la imagen del Contralor, por haberse atrevido a presentar un Informe elaborado por una Comisión Auditora de Contraloría, que goza de total autonomía en su labor.

Desde deficiente técnicamente hasta mamotreto han acusado al sonado Informe de Contraloría, en una encubridora y penosa defensa gubernamental, y se ha iniciado una campaña para tener nuevo contralor, uno que no moleste con informes indeseados. Me recuerda esto, al enfrentamiento de Genaro Matute, el ex Contralor, con Toledo y PPK por un Informe Previo que cuestionó el contrato con Odebrecht por la interoceánica, en el 2005.

Edgar Alarcón, es un funcionario de carrera, que se ha atrevido a enfrentarse al gobierno de turno, ejerciendo debidamente la función contralora que le manda la Constitución y la ley.

Pero la perfidia política está reinando y los honrados y valientes son investigados por delitos inventados, en tanto los que cometen delitos de corrupción están cubiertos por un manto oscuro de poder, sentimos que hemos vuelto a la pesadilla de los 90, pero con “gabinete de lujo”.

Importar en 13 años: 90 autos usados, significa un promedio de 6 a 7 autos por año, lo necesario para pagar los estudios de sus hijos, quienes serían los que habrían efectuado el negocio, no hay delito alguno. Pero lo que sí prueba esto, es que el funcionario público que tiene que buscar ingresos en otra fuente legítima, para educar a sus hijos, es porque es honrado.Alarcón fue nombrado Contralor, no porque tuviera predicamento de pillo, sino de honesto, la campaña en su contra es perfidia política y corrupción.

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