Pequeña y mediana agricultura para combatir la pobreza

El 82 por ciento del área agrícola en el Perú está en manos de la pequeña agricultura, según el diagnóstico del último censo agropecuario, que además señala que el número de productores se ha incrementado 500 mil veces más en los últimos veinte años; de éstos, solo el 8 por ciento tiene acceso al crédito; 166 mil agricultores recibe asistencia técnica, el 43.9 por ciento aplica fertilizantes, que solo el 37.7 por ciento aplica plaguicidas, y que solo el 5.4 por ciento aplica plaguicidas biológicos.

La agricultura de exportación ha demostrado ser una agricultura casi de precisión y rentable, gracias a su buen gerenciamiento y el cumplimiento estricto de acreditaciones internacionales; sin embargo, esta producción, que aún es poca, no se encuentra en gran medida en la canasta básica alimentaria, por lo que debemos mirar hacia la pequeña y mediana agricultura, potenciándola, apoyando su desarrollo, basando nuestras acciones en la innovación que permita incrementar la productividad de manera sostenible y compatible con nuestro medio ambiente.

El desafío para Latinoamérica, entonces, es sacar de la pobreza, tanto a la pequeña y mediana agricultura para producir, de manera sostenible, más alimento para el mundo, lo que nos convertiría en soberanos alimentariamente.

El crecimiento de la agricultura es fundamental para reducir la pobreza, y en los países más pobres, su impacto es mucho mayor. Una mejor conexión con el mercado, la innovación tecnológica a través del uso de telefonía celular, internet y computadoras, así como el desarrollo de estrategias multidimensionales e interinstitucionales, les permitirá a los productores agrícolas incrementar su productividad, y reducir los niveles de pobreza.

Sierra Productiva y Foncodes, son dos ejemplos interesantes en el Perú; sin embargo, el éxito de la agricultura peruana no se limita únicamente a la agricultura de exportación, como lo refiere el doctor Richard Web. El crecimiento de los cultivos de minifundio, con la papa y el maíz amiláceo duro, indica que esto se ha logrado casi sin asistencia técnica, sin crédito, y con una aún muy limitada modernización tecnológica.

Por ello, el Ministerio de Agricultura debe asegurar políticas integrales para el rescate y fortalecimiento de la pequeña y mediana agricultura, generando incentivos e incrementando la inversión para la innovación, protegiendo el medio ambiente y construyendo sistemas de innovación y gestión, para una mejor integración de estos sectores.

Proponemos entonces, asistencia técnica, créditos ‘semilla’, para que los agricultores puedan iniciar su negocio, crear el programa nacional de manejo integrado de plagas, para el uso racional de plaguicidas, así como capacitación constante en cultivo sostenible, fertilización, y estrechando alianzas entre los sectores público y privado.

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