Pedro Alberto Fujizynski

“La izquierda propone y la derecha dispone”, eso es lo que pasó y probablemente eso es lo que pasará hasta el 2021.

En el pasado intento de vacancia presidencial, si el Frente Amplio (FA) fue quien izó la bandera de la destitución de PPK, la propuesta y sus primeros 10 votos fueron bien recibidos por 61 fujimoristas, 3 apristas, 2 APP, 2 AP y un no agrupado (topo fujimorista)

Muchos nos regocijamos con la supuesta división en el fujimorismo pero ahora son ellos los que “voltearon la torta” y pasan a ser los “defensores de la estabilidad política y la democracia”.

La reciprocidad de PPK se manifestó en el navideño indulto al expresidente Fujimori que, quiérase o no, llenó de júbilo al íntegro de la bancada naranja.

A PPK muy poco le interesaría el sentir de la mayoría de peruanos si tiene la seguridad que cuenta con la bancada naranja, y es que al fujimorismo, al parecer, no le interesaría mandarlo a su casa hasta antes del 2021.

Los arrepentimientos vienen ahora desde una izquierda que hizo dos cálculos. Si por un lado la abstención de Nuevo Perú significaba no seguirle el juego al fujimorismo, para la opinión pública no quedaba claro que ello no significaba respaldar a PPK. De otro lado, FA avaló la vacancia (propuesta por ellos) y votó de la misma manera que el fujimorismo y el Apra, a fin de agudizar las contradicciones y ante la ausencia de vicepresidentes, FP se haga de un gobierno deslegitimado. En este caso, para la opinión pública, el sector de izquierda se confabuló con el fujimorismo.

Días después y apenas perpetrado el indulto al expresidente, un sector del pueblo sale a las calles indignado pero por lo que considera una “traición”, pero son los fujimoristas, los apristas y hasta los ppkausas quienes acusan a la izquierda de “golpistas”. Lo único que le queda al pueblo organizado es sacar al mandatario bajo la figura de “renuncia” porque, por la vía congresal, “la torta se volteó”.