Otra vez sobre los candidatos de la izquierda

Apropósito de mi artículo “La izquierda tiene candidatos”, se ha abierto un intercambio en la red que vale la pena recapitular. El primer tema es el carácter de la lista que contiene esa nota.

Son obvias dos cosas: que esa no es una plancha, ni siquiera un orden de prioridad, sino un relación abierta para demostrar que podemos salir de los entrampamientos actuales y reafirmar que la izquierda no tiene por qué ahogarse en los partidos con inscripción y los líderes que quieren ser candidatos a cualquier precio.

Por supuesto que no falta la respuesta de los partidos que están moviendo el actual proceso, que me dicen sectario porque no menciono a Marco Arana y Tierra y Libertad.

Pero por qué tendría que hacerlo si no me refiero a Yehude Simon, a Susana Villarán y otros. Va casi un año de disputas de Arana para quedar como el candidato de Frente Amplio, sin que le haga roche encarnar uno de los polos de la división.

Precisamente a Verónika Mendoza la hace dudar disputar con Arana que controla la maquinaria de Frente Amplio y saltar de ahí a candidata de toda la izquierda.

Todos tenemos el derecho de decir nuestra palabra. Y la idea que propugnamos es que escojamos entre toda la izquierda, con el compromiso de los partidos con inscripción de respetar el resultado.

Si Arana, Yehude o quien sea quiere probar fuerzas, que lo haga, no creo que las izquierdas que ven alguna posibilidad vayan a escoger las opciones que agudizarían la crisis.

Los nombres que di solo sugieren que hay gente sin las cargas que critica todo el mundo: desgaste personal, tesis que no integran a toda la izquierda, verticalismos, etc.

Alguien me hace recordar que Verónica y Claudia son del Frente Amplio. Pero eso no tiene importancia si realmente estamos apuntando a la candidatura única y yo creo que las dos entienden lo que está en juego.

Lo mismo puede decirse de Sergio Tejada y Julio Arbizu, y lo que está en juego en Únete con una mayoría incómoda con los arrebatos de Simon.

En síntesis se trata probablemente en forma ilusa de impedir que en los días siguientes tengamos dos o tres candidato de izquierda, elegidos “por las bases” y terminemos en el hoyo.

Mi lista habla de lo que podemos perdernos, para nada. ¿Quién sería yo para querer establecer quién debe candidatear por la izquierda? Pero el tema de por qué nos dividimos va a dar mucho que hablar de aquí en adelante.

Parte de la pregunta toca el tema de los candidatos. ¿Habían mejores propuestas en la izquierda que atraerían a los electores y que anunciarían un cambio en la política? Respondan ustedes mismos la pregunta.