Ollanta, Nadine, la justicia y la soledad

Se ha dictado prisión preventiva de 18 meses para la pareja Humala- Heredia, porque hay indicios para investigarlos por lavado de activos por fondos usados en la campaña electoral 2011 y hay peligro que obstruyan dicha investigación.

Tanto la fundamentación del fiscal como la argumentación del juez dejan mucho que desear y la medida tomada parece excesiva. Los Humala-Heredia apelarán y en la medida en que no queda claro que recibir dinero del extranjero para una campaña electoral es delito, podrían apelar y salir libres y quedarán como víctimas inocentes de una persecución política.

Pero hay mucho más que decir al respecto.

Lo primero es que esta investigación por corrupción sobre Ollanta y Nadine debe incluir también la presunta influencia ejercida por ellos para la adjudicación del contrato del Gasoducto del Sur a Odebrecht. Y a ello hay que añadir la creciente evidencia de la responsabilidad del entonces capitán Carlos en ejecuciones extrajudiciales cuando era responsable de la base contrainsurgente de Madre Mía, en Huánuco. Estamos hablando acá de lesa humanidad.

Lo segundo es que es profundamente injusto que el fiscal y el juez hayan mostrado tanta celeridad y tanta firmeza en el proceso a los Humala-Heredia, mientras que Alan García y Keiko Fujimori siguen como si no tuviesen nada que ver con estas cosas, cuando las agendas y las declaraciones de Marcelo Odebrecht en Brasil indican que ellos también habrían recibido apoyo para sus campañas. En el mejor de los casos, la Fiscalía y Poder Judicial se ensañan con Humala-Heredia para demostrar severidad y logros mientras la investigación de fondo sobre Odebrecht parece andar sin rumbo. En el peor caso, están simple y llanamente encubriendo a Alan y Keiko.

Y es que la pita siempre se rompe por el lado más débil. Mientras el fujimorismo y el APRA mantienen una fuerte presencia en el aparato del Estado y son protegidos por los medios de comunicación y los grandes grupos de poder para los que gobernaron, los Humala-Heredia literalmente no tiene quién los defienda. Traicionaron al Perú progresista que votó por ellos y nunca fueron aceptados por la derecha a la que sirvieron fielmente. La soledad es su condena más dura.