Ollanta, desenmascarado

Ahora sí, Ollanta Humala es exhibido como torturador y asesino por testigos irrefutables. A su prontuario de asesinatos y desapariciones habría que añadir un rasgo común a los presidentes del Perú en los últimos 45 años: el cinismo.

Los hechos recién mostrados en la televisión y la prensa justifican que el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) haya reabierto el caso Madre Mía e iniciado investigaciones adicionales sobre el comportamiento de Ollanta Humala (“capitán Carlos”) en la base militar de Madre Mía, en Tocache, San Martín.

Lo que el militar Adolfo Becker Silva ha relatado, entre lágrimas y frente a Teresa Ávila, hermana de una víctima, expone la brutalidad de los métodos que aplicaba Humala, jefe de la base. Becker ha dicho en el programa de televisión “Beto a saber”:

“Esa es la señora (Natividad Ávila) que la llevaron en la noche, ahí en la curva de Madre Mía. A ella yo le daba de comer, qué me voy a olvidar (…) Tenía tantas ganas de decir esto, de que se sepa la verdad, yo he conversado con mi promoción de que se sepa la verdad”.

Cuando Teresa Ávila consultó a Adolfo Becker si a su hermana le cortaron el brazo, la amarraron y cosieron para ponerle piedras (en el cuerpo), el soldado asintió con la cabeza y en silencio.

Teresa Ávila debe de ser un personaje odioso para Ollanta. Desde 2006, ella denunció el asesinato de su hermana Natividad y dijo que Ollanta Humala, jefe de la base Madre Mía, había ordenado en junio de 1992 la tortura y desaparición de su hermana.

Hay que recordar que métodos como los de “Carlos” no eran de su exclusividad. Todavía no se ha escrito la historia de la tortura y las desapariciones en el Perú. Fue un modo operativo de la fuerza pública en la época que yo llamé, en artículos con mi firma, de las dos guerras sucias. La de los militares y la de Sendero.

Otro testimonio que acusa a Ollanta es el del albañil Vitmar Leandro, quien ha referido al diario Correo que su hermano Yander Leandro Zúñiga fue detenido en setiembre de 1992 por el batallón militar comandado por Ollanta. Vitmar explicó que mediante un pago de 200 dólares un soldado le confesó que su hermano había sido asesinado y arrojado al río Huallaga.

En aquellos días estuve en la aldea estratégica de Santa Rosa, invitado por una liga campesina. Ahí, en las noches, se oía caer cadáveres en el Apurímac.

¿Dónde aprendieron Ollanta y otros oficiales esos métodos?

Reacciones