Non gratus Torre Tagle

Ricardo Luna

Oswaldo de Rivero

El prestigio de la Cancillería peruana se construyó a partir de su reconocida versación en las formas, el lenguaje y los procedimientos diplomáticos. Torre Tagle e Itamaraty eran por ello el símbolo de la diplomacia profesional latinoamericana.

Hoy la Cancillería peruana va a pasos agigantados en la línea inversa a esta versación, y llega a casos extremos que no se presentan en ningún otro país del mundo.

Hace poco la Cancillería tuvo una actitud bochornosa frente al Embajador de Francia. Nada menos que circuló un memorándum interno (que se hizo público) prohibiendo la asistencia de los diplomáticos peruanos al día nacional de Francia y sin informarle de esto al Presidente del Perú quien asistió con su familia.

Este no ha sido el único dislate, hace unos días sucedió algo verdaderamente insólito; la Cancillería dispuso que se declare persona non grata al embajador de la tiranía de Corea del Norte arguyendo: “que la RPDC viene violando reiterada y flagrantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e ignorando los llamados de la comunidad internacional a cumplir sus obligaciones internacionales”.

El comunicado de la Cancillería atropella el derecho y la práctica diplomática porque solo se declara persona non grata a un funcionario diplomático, debido a una conducta personal que viola normas y prácticas del derecho internacional, como son el espionaje abierto, conducta indecorosa, intervención en los asuntos internos de un país, comisión de un delito, etc. La institución está regulada por el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Entonces, es contrario a la práctica del derecho diplomático declarar a un embajador persona non grata, no por actitudes personales, sino por “las políticas de su gobierno” como lo expone el surrealista comunicado de la Cancillería. Esto denota desconocimiento, falta de profesionalismo y un cierto enfoque chicha de la política exterior.

Se ha dicho también que esa medida está dirigida a bajar el nivel de las relaciones. Otro error. Pues en teoría Corea del Norte podría nombrar un embajador nuevamente porque no se ha roto relaciones. Y como el Perú no tiene embajada en Pyongyang, tampoco puede rebajar el nivel a una embajada que no existe.

Alemania, Brasil, Canadá, Dinamarca, España, Italia, Suecia y Suiza, tienen relaciones diplomáticas con Corea del Norte y relaciones más intensas que el Perú con los Estados Unidos, y además juegan un rol más importante que el Perú frente a los problemas de proliferación y disuasión nuclear. Sin embargo, no han declarado persona non grata al embajador de Corea del Norte, porque la Resolución del Consejo de Seguridad sobre sanciones económicas a Corea del Norte, de acuerdo al derecho internacional, solo autoriza la expulsión de diplomáticos norcoreanos en el caso de que estos ayuden con su conducta a burlar las sanciones económicas.

¿Qué sanciones económicas ha puesto el Perú tan rápido, y qué ha hecho el embajador de Corea del Norte para burlarlas?

Si esa no es la razón, la única posible es un “acto no pedido de “franelismo” para la administración Trump, que debe estar sorprendida por el extremismo diplomático de Torre Tagle, y también deben estarlo los diplomáticos de las otras potencias nucleares, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, por esta insólita medida, única en el mundo.