No nos conformemos con el mal menor

Pedro Pablo Kuczynski en el Congreso

PPK se salvó de ser vacado, lo salvó un sector del Fujimorismo, quien fue el gran perdedor de su propia estrategia golpista. Si piensa que la izquierda lo salvó, se equivoca. La izquierda sensata continuó levantando una opción propia desde que llegó al Congreso y esta, no podía ser una ocasión distinta.

Compañero, compañera esta columna-humildemente- es para ustedes, para nosotros los que militamos y simpatizamos en alguna organización de izquierda y que concibe que la disputa política debe darse dentro de los márgenes democráticos y que creemos firmemente en un cambio de sistema y en una nueva Constitución Política para poder garantizar esos márgenes democráticos. La radicalidad no nos sirve de nada en estos momentos, nos aísla y nos persuade para llegar a límites divisorios dentro de las izquierdas.

La posibilidad de vacar a PPK, no era la batalla final, más bien, estamos a puertas de enfrentar nuevas batallas y las tenemos que afrontar de muchas formas, pero no acusándonos con el dedo, porque nuestra opción no salió resultante. Dejemos de seguir mirando nuestros ombligos, para ver el panorama en su conjunto compañero, compañera.

Dejemos de pensar, quizá, inconscientemente en conformarnos con el mal menor en circunstancias límite. No tenemos por qué resignarnos a elegir entre el cáncer y el sida. El Perú merece optar por otras alternativas totalmente diferentes a las usualmente corruptas. Vamos a cambiarlo todo. Vamos a recuperar el Estado para la gente y eso lo haremos hombro a hombro, día a día, y región por región.

Esta coyuntura vivida, ha servido de pedagogía política para el país, al haberse puesto en el centro del interés público, un acontecimiento de esta envergadura, cuando mayormente se busca “adormecer” a la mayoría ciudadanía. Las movilizaciones de la semana, también nos han mostrado un dinamismo del movimiento popular aún débil, desorientado, fragmentado pero existente y con potencialidades. Es nuestro deber organizarlas, orientarlas, nutrirnos de ello y darles una salida políticamente viable.

Más allá de lo que queríamos, el “que se vayan todos”, era una farsa, al igual que el convocar a nuevas elecciones. ¿O acaso creyeron que el fujimorismo les aseguraba un proceso limpio y democrático? Ni de vainas compañeros, compañeras. Todo este proceso de la vacancia ha sido un proceso fraudulento de la derecha más conservadora que aparece denunciando la corrupción cuando ni ellos mismos pueden responder por sus propias cochinadas.

Este proceso ha servido para denunciar, una vez más, al modelo neoliberal, denunciar a un lobista como PPK, denunciar al golpismo fujimorista que quiere blindar a Keiko, a como dé lugar y para ello recurre a recursos tan miserables como la denuncia a fiscales y a los miembros del Tribunal Constitucional. Ese pacto de impunidad entre la derecha más corrupta, más servil, más pro injerencista, más conservadora, más privatista, más burda, debe seguir denunciándose y enfrentándose.

Impulsemos con fuerza y seriedad un proceso constituyente como mecanismo para el cambio constitucional que incorpora la discusión pública, ciudadana sobre los asuntos constitucionales, de manera institucionalizada, permitiendo el diálogo y la convergencia para la construcción de acuerdos de la sociedad, que dé como resultado una nueva Constitución según la voluntad y las necesidades de los ciudadanos y del país.

No olvidemos que PPK hizo sus negocios usando las mismas facilidades que le brinda la Constitución de la dictadura fujimontesinista para los mafiosos y lobistas. Ese modelo está en crisis ahora mismo y le viene robando al país en contra de la ciudadanía. Hay que preparar el indispensable cambio constitucional que necesita el Perú.

Nos toca ahora organizarnos, porque vendrán por nosotros con sus políticas de ajuste económico, laboral, salarial y de ajuste social. Así que, sin miedo, sin nada que perder, porque no nacimos para resistir, nacimos para vencer y vamos a cambiarlo todo.