No falta nadie

La última declaración ante los fiscales peruanos de Marcelo Odebrecht confirma que los cuatro gobiernos de este siglo, están comprometidos con la gigantesca trama de corrupción montada por las constructoras brasileñas.

Aún estamos lejos de juicios y sentencias, pero las pruebas recogidas por el Ministerio Público a estas alturas, resultan abrumadoras. Solo la emblemática Odebrecht suma unos 15 mil millones de dólares de inversiones en el país, por lo que de acuerdo con su “departamento de operaciones estructuradas”, que tarifa los sobornos en un 3% por obra, recién empezaríamos a desenredar la madeja.

El primer dato de que las coimas sumaban unos 28 millones de dólares, queda corto. De hecho los pagamentos admitidos y probados del 2001 al 2016, sobrepasan largamente dicha cifra, aunque distan mucho del monto probable.

Durante meses la sociedad soportó impolutas declaraciones de inocencia, coartadas de principiantes, más una larga cadena de estulticias. Todos los santos inocentes acabaron en prisión o vieron tras las rejas o la fuga al extranjero, a íntimos colaboradores.

El fujimorismo, como no, tampoco podía perderse tan denigrante espectáculo. Eso sí, en mérito propio, será difícil que el monto “estructurado” alcance los 6 mil millones de dólares que saquearon en los noventa.

Con todos comprometidos en la multiplicación de las adendas, incluido el actual presidente cuando dirigía Pro Inversión en la época de los 20 millones de Alejandro Toledo, no puede extrañar que traten de traerse abajo al Fiscal General de la Nación.

Cierto que las empresas consorciadas, a quien don Marcelo no para en acusarlas sin reparo alguno, como socias privilegiadas de la coima, recién van a ser investigadas.

También comprobamos que la mínima elocuencia del MP contrasta con la estrategia brasileña, siempre de cara a la ciudadanía. Como que los descubrimientos provienen de nuestro vecino, Suiza, Estados Unidos, más el demoledor principado de Andorra.

Si consideramos que la fiscalía pelea contra sus propios frenos, lo avanzado explica porque la representación de la dictadura de los 90 quiere expulsar a Pablo Sánchez.