Niñote por Niñazo

Niñote por Niñazo

Casi todos los centros de monitoreo y observación climatológica del mundo coincidieron en agosto pasado, que efectivamente se nos venía un Fenómeno El Niño muy fuerte. Hoy el pronóstico es que puede ser como 1983, un desastre de la gran madre, no un mega niño.

Lo cierto es que en la timba de El Niño todos los pronósticos son relativos: el 21 de diciembre ingresará otra vez al Perú la corriente cálida que da nombre al fenómeno y puede volver con impredecible fuerza. De seguro no será Papa Noel en esas fechas navideñas.

La ONU a través del su órgano especializado, coincidió con la evaluación de bajar el rango de la amenaza del fenómeno El Niño. Esta visión se reafirmó en la primera semana de septiembre 2015.

El susto de julio y agosto, no había sido cuento. En forma simultánea y, por primera vez en la historia moderna, se habían registrado en el Océano Pacifico ecuatorial 4 huracanes de nivel (el máximo nivel es 5). Uno de ellos amagó México, al norte de Cancún y se disipó en zonas desérticas.

Este proceso, de huracanes con vientos de 350 kilómetros por hora, más poderosos que el Katrina, nunca había sucedido desde que se tienen registros de huracanes en 1880 y ponía en evidencia el nivel de incremento de la temperatura superficial del mar (TSM) en el Pacifico Ecuatorial.

La NOAA (Agencia Oceanografica Norteamericana), analizó las mediciones efectuadas por los cuatro satélites de órbita baja (LEO) que barrieron todo el Océano Pacifico durante los primeros días de agosto y noviembre del 2015. Cada uno circunvoló 15 veces diarias todo el planeta. Es decir, para elaborar estos mapas se tuvo que efectuar 180 vuelos de satélites alrededor del mundo.

A ello hay que sumar la profundidad de la termoclina (agua caliente venida del centro de El Pacífico), que según los registros de agosto 2015, había alcanzado ya los 150 metros de profundidad (en 1998, durante otro El Niño) su profundidad máxima fue de 120 metros) y que a comienzos de noviembre ha retrocedido a 80 metros de profundidad. A mas profundidad de estas aguas, menos calor en el oceáno.

Sin embargo, el último Informe Oficial del ENFEN (Estudio Nacional del Fenómeno El Niño), del 4 de noviembre pasado, señala que “Con respecto al pronóstico probabilístico de El Niño costero en el próximo verano (diciembre 2015- marzo 2016), debido a que las anomalías térmicas en el Pacífico oriental se han presentado sustancialmente por debajo de lo observado en el año 1997, el Comité ENFEN ha decidido reducir las probabilidades de que este verano sea como el de El Niño 1997-1998 (extraordinario).

Sin embargo, debido a que los valores actuales son similares a los de año 1982 y a que se espera que continúen los vientos ecuatoriales del oeste y que estos continúen generando ondas Kelvin cálidas, que vienen de Australia, se decidió incrementar la probabilidad de que el verano sea como el de El Niño 1982-1983 (fuerte). Sin embargo, dice el EFEN, debido a que el acoplamiento océano-atmósfera en el Pacífico ecuatorial se ha presentado menos intenso que lo esperado, se ha incrementado ligeramente la probabilidad de que El Niño sea de magnitud moderada este verano”

Esta versiones oficiales, han precisado que la anomalía Niño a nivel de “extraordinario y fuerte”, se ha alejado de las costas peruanas. Estas inmensas masas de aguas cálidas se encuentran ahora a la altura de las islas Galápagos en Ecuador. Sin embargo, no podemos descartar que con el verano que se inicia el 21 de diciembre próximo, estas masas se puedan desplazar nuevamente al sur, acercarse a nuestras costas y generar un fenómeno El Niño de magnitud fuerte o extraordinario. No todos los “Niños” son iguales, no necesariamente deba parecerse al Niño de 1983 o al de 1998. En el 2016 puede haber una nueva versión de este fenómeno.

TRASLADO DE POBLACIONES
El gobierno ha realizado una intensa labor de prevención y limpieza de cauces, con la presencia de ministros y el Presidente en las acciones para impedir que lluvias e inundaciones destruyan pueblos, ciudades, carreteras y servicios en el norte.

El daño, aun con el cambio de las predicciones y el esfuerzo realizado, puede ser inmenso: pocos centros poblados tienen drenaje pluvial para desaguar la lluvia y muchas autoridades no tienen las prioridades claras. 1983 II, puede ser un desastre de magnitud.

Si bien el Poder Ejecutivo ha movido maquinaria e ingentes recursos, la dispersión de las inversiones y la impericia de gobiernos locales y regionales que tienen autoridades en su primer año de gestión afectan los resultados. La declaratoria de emergencia, con total libertad para invertir sus presupuestos en la prevención de El Niño, abarca más de 1,200 localidades, demasiadas para controlar la corrupción y asegurar eficiencia en las obras.

La negativa al traslado de los pobladores que están en el curso de huaicos, derrumbes y riadas , es ya un gran problema social. La gente espera ser damnificada para trasladarse, pero el estado debe actuar con la mayor energía. Esto puede obligar a proceder a tomar medidas de estado de emergencia para desplazar a las poblaciones ubicadas en cauces protagónicos de aludes, cercanía de ríos y lugares vulnerables. Si el diálogo produce traslados concertados, mejor. Pero hay que actuar manu militari para salvar vidas.

Dichas medidas políticas deben incluir suspensión de garantías constitucionales, participación masiva del ejército y la policía en apoyo al orden público en zonas vulnerables. No hay vainas, es una emergencia de verdad.

El proceso debe incluir el empadronamiento, lacrado de los hogares a desplazar, efectivo traslado a campamentos de emergencia, en tanto se produzca la emergencia y estos pobladores pasen a la condición de damnificados efectivos.

Solo en esa fase, cuando la lluvia y el barro se llevaron tu casa, pueden recibir, según la ley, apoyo con terrenos y viviendas provisionales. Entretanto vives en carpa en la pampa más cercana. Y esas casas y terrenos habrán de ser pagadas por los beneficiados, otro gran problema como se vió en la reconstrucción de Pisco, la Constitución de 1993 no permite que el estado regale nada Y no hay un congresista que se anime a cambiar esta regla, demasiado implacable para los pobres entre los pobres.

El cambio de evaluación de la intensidad de El Niño 2015-16 solo se confirmará en diciembre con el ingreso de las aguas de la corriente cálida proveniente de Ecuador, alrededor de la Navidad. Ello permitirá saber si las aguas calientes, provenientes de Australia y el Centro Pacífico, vuelven hacia Perú o se mantienen frente a Ecuador.

ADEMÁS
La recomendación general es mantener una estrecha vigilancia para cotejar los pronósticos con la evolución real del clima en el norte del país, sin dejar de prepararse para el escenario de un mega Niño. Como el pronóstico es de El Niño como el de 1983, no debe olvidarse la naturaleza destructiva de ese fenómeno. Hay que prepararse igual, para un seguro diluvio.

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