Neruda para siempre

En julio de este año se cumplirán 114 años del nacimiento de Neftalí Reyes Basoalto, el chileno hijo de ferroviario que se hizo grande como Pablo Neruda, poeta, y Premio Nobel de Literatura 1971.

Durante años, circuló en el Perú la falsedad de una enemistad entre Neruda y César Vallejo. Georgette, la viuda de Vallejo, difundió el dato de que el chileno había ocultado en París textos vallejianos de solidaridad con la España republicana. En algún texto he demostrado que eso no es exacto. Lo que ocurrió es que Neruda viajó, en barco, a Chile, para promover la ayuda a los antifascistas hispanos en peligro. Está demostrado que gracias a él se alzó un movimiento de acción directa, concreta, a favor de los republicanos en la intelectualidad y al pueblo de Chile.

Todo eso está documentalmente probado, con fechas. Por si no bastara, en la página 845 de las obras completas del extraordinario poeta galo Robert Desnos se reproduce el afiche de un acto de homenaje a Federico García Lorca realizado en París el 21 de enero de 1937. Dice el texto: “Maison de la Culture. Pablo Neruda, el gran poeta chileno, y César Vallejo, el gran poeta peruano, evocarán a Federico García Lorca, el gran poeta de la España de hoy”.

No había, pues, enemistad, sino coincidencia fraterna entre los dos poetas máximos de Nuestra América. Por algo Neruda pudo decir en su libro La Barcarola:

“Esta primavera de Europa está creciendo sobre uno más, uno inolvidable entre los muertos, nuestro bienadmirado, nuestro bienquerido César Vallejo. Por estos tiempos de París, él vivía con la ventana abierta, y su pensativa cabeza de piedra peruana recogía el rumor de Francia, del mundo, de España… Viejo combatiente de la esperanza, viejo querido. Es posible? Y qué haremos en este mundo para ser dignos de tu silenciosa obra duradera, de tu interno crecimiento esencial…

“Lo de España ha sido el taladro de cada día para tu inmensa virtud. Eras grande, Vallejo. Eras interior y grande, como un gran palacio de piedra subterránea, con mucho silencio mineral, con mucha esencia de tiempo y de especie. Y allá en el fondo el fuego implacable del espíritu, brasa y ceniza… Salud, gran poeta, salud, hermano”.

Cabe precisar que Vallejo era comunista desde diciembre de 1928, cuando se adhirió, mediante carta desde París, al Partido Socialista recién fundado por José Carlos Mariátegui. Neruda, en cambio, se proclamaba ajeno a la política, hasta que la conjura contra la República española lo empujó, a golpe de sangre y dolor –“venid a ver la sangre por las calles”, escribió en España en el corazón– a la conciencia cívica y la lucha.