Monitoreando los ODS

Veintidós relatores independientes de derechos humanos de las Naciones Unidas advirtieron a la Cumbre de Río+20 que, sin supervisión y rendición de cuentas efectivas, los compromisos asumidos, tales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se volverán “promesas vacías”.

Los nuevos ODS son mucho más ambiciosos que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que caducan en 2015. Los ODM plantearon un mínimo social promedio que los países de renta media a grandes rasgos ya habían alcanzado en el 2000 y, por lo tanto, jamás fueron muy relevantes para América Latina. Los ODS plantean para 2030 eliminar la pobreza extrema (menos de un dólar diario) y reducir a la mitad la pobreza relativa (o sea según las definiciones nacionales).

Para cumplir esta meta, incluso Estados Unidos y la Unión Europea deberían poner fin a sus políticas de austeridad, ya que en ambos la pobreza ha crecido en la última década.

Además, los ODS reclaman reducir la desigualdad dentro y entre países, y transformar los padrones no sustentables de producción y consumo, un tema clave para preservar el planeta y que requiere que las naciones más ricas “demuestren liderazgo”.

Estos objetivos ambiciosos fueron aprobados por consenso por un grupo de trabajo de setenta países y la Asamblea General de las Naciones Unidas resolvió en diciembre que deben ser “la base” de la nueva agenda de desarrollo que se anunciará en setiembre.

En los próximos meses los diplomáticos deben acordar la declaración política que firmarán los mandatarios, los medios de implementación financieros y tecnológicos que hagan realidad estas metas y los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas para verificar el cumplimiento de lo prometido.

Cuando finalmente se logre acuerdo, los ODS no serán un compromiso legalmente vinculante, pero como declaración de intenciones solemne tendrán un peso político importante. Los gobiernos son, en primer lugar, responsables ante su propia ciudadanía. Los parlamentos, la prensa y las organizaciones de la sociedad civil se movilizarán para que las autoridades cumplan con la palabra empeñada.

Las Naciones Unidas son el único foro mundial creíble para un seguimiento sistemático y objetivo y para resolver los temas que ningún gobierno puede solucionar aislado, tales como el cambio climático, la desregulación financiera y la cooperación impositiva a nivel internacional. Hacer realidad las promesas dependerá menos de la ayuda y mucho más de evitar las fugas de capitales y la evasión fiscal por parte de quienes más tienen.