Misoginia, homofobia y fascismo

Misoginia, homofobia y fascismo

Hace unos días, una atenta lectora de un diario capitalino publicó en las redes sociales un comentario crítico sobre un artículo que planteaba que las mujeres eran infieles por naturaleza. Lo que decía esta lectora era que ese tipo de artículo además de falso, porque no existe “lo natural” en las relaciones sociales, era misógino ya que incitaba al odio contra las mujeres. Sin embargo, lo curioso de este caso no es lo que escribió sino más bien las respuestas que generó su breve comentario.

Casi inmediatamente a su publicación comenzó a recibir insultos. Algunos la acusaban de “feminazi” y “resentida”. Sin embargo, lo que llama la atención en este caso, además de los insultos subidos de tono, es que algunos de sus críticos entraron a su Facebook para “descubrir” que esta lectora apoyaba, por ejemplo, el aborto terapéutico y por violación.

A partir de ahí pasaron de los insultos a las amenazas. Una de éstas era un “meme” con el rostro de “Chucky”, el muñeco diabólico, que decía: “¡¡Luego se quejan porque uno las mata!!”

Si bien este es solo uno de muchos casos, lo que interesa señalar es que el anonimato que existe en las redes sociales permite no solo lo que acabo de describir sino también mostrar el “alma fascista” que existe en muchos internautas.

Ejemplo de ello es la web “Dilosinroche” que tiene más de 41 mil like y donde se puede encontrar comentarios como el siguiente: “Si tu lloras, yo lloro. Si tú ríes, yo rio. Si tú brincas, yo te brinco. Si tú me dejas, te busco y te mato de un balazo ctmr (lease concha de tu madre)”. O estos otros: “A las mujeres trátalas bien, porque si las tratas mal se enamoran”; “Buenos días para todos salvo para esos reconchadesumadres, mariquitas, infelices de mierda…”

Pero esta agresividad, teñida muchas veces de burla, no se limita a las redes sociales. Hemos podido verla en políticos, congresistas, religiosos, periodistas y ciudadanos comunes y corrientes, con ocasión del debate sobre la Ley de Unión Civil, sobre la Ley contra el Acoso Callejero o sobre la legalización del aborto por violación.

Van en esta línea las expresiones del congresista nacionalista Rubén Condori que se basó en las ideas de Hitler para votar en contra del proyecto sobre la unión civil. O también del pastor evangélico José Linares, acusado de violencia sexual y opositor a dicha propuesta, que “denunció” a la primera ministra, Ana Jara, por ser “lesbiana”; o del congresista fujimorista Julio Rosas convertido en un cruzado homofóbico.

Se puede mencionar las declaraciones del cardenal Cipriani que calificó el aborto como “asesinato” y una “acción demoniaca”, y a la norma que regula el aborto terapéutico como “una guía para matar”. También las de un arzobispo mexicano, Fabio Martínez, que declaró que es más grave que una mujer aborte que un sacerdote abuse sexualmente de un menor.

Pero lo más preocupante es que estas manifestaciones en casos que podrían ir en aumento, no se quedan en la agresión verbal. En Brasil se ha dado a conocer la creación de “ejército para exterminar a los gays”.

Este ejército, según un artículo periodístico, cuyos integrantes “se hacen llamar Gladiadores do Altar, nació en la Iglesia Universal del Reino de Dios y ahora se extiende a otras comunidades cristianas en otros países de Sudamérica. Su fin: acabar con los homosexuales y ateos. Hace tiempo que circula por las redes sociales de Brasil, Colombia y Argentina una espeluznante iniciativa para acabar con los homosexuales” (http://www.debate.com.mx/).

En algunos países, entre ellos el propio Estados Unidos, el combate contra el aborto llega también al enfrentamiento físico de parte de grupos religiosos organizados a las personas que defienden ese derecho o a los médicos que lo ponen en práctica.

Hace unos días, en ese mimo país, la fiscal general de California, Kamala Harris, exigió a la Corte Suprema del Estado que detenga una conflictiva iniciativa popular, llamada “Ley de supresión de los sodomitas”, destinada a autorizar el asesinato de homosexuales. El temor de la fiscal Harris es que esta iniciativa en caso de obtener el número de firmas suficientes sería votada por los californianos el 2016 (http://www.elespectador.com)

Ojalá que en nuestro país, la intolerancia que se expresa en manifestaciones como las de los religiosos ya citados o la Marcha por la Vida no deriven en ese tipo de actitudes, como la agresividad de un sector de sus partidarios hace temer.

De otra parte, las violaciones, el feminicidio y los crímenes de odio, son la expresión extrema de estas formas de agresión, cuyo crecimiento también es sumamente preocupante, pero que no concita la misma preocupación de esos sectores, siendo atentados gravísimos contra la vida.

Finalmente, creo necesario señalar que, si bien en nuestro país la contraofensiva fundamentalista, reaccionaria y ultraconservadora nos debe preocupar, lo importante es también destacar que estos temas, que antes pertenecían al mundo privado y que poco o nada se debatían hoy son parte de la agenda pública.

Ello nos debería llevar a entender que la política y sobre todo los comportamientos y actitudes políticas, conforme estos debates se ensanchen, estarán normados, entre otros factores, por un sistema de valores.

Lo que hoy está entrando al debate político es si nos regimos por un Estado laico y representativo de la diversidad u otro teocrático y homogéneo, como también por una moral pública o por una religiosa.

Lo mismo se puede decir respecto a las demandas de las mujeres y de los grupos GLBT que, junto con el tema de su reconocimiento y de sus derechos, nos plantean temas de fondo como la autonomía de las mujeres, la igualdad, el aborto, el matrimonio, la familia, el reconocimiento de las minorías, la participación de la mujer en la política, etc.

(*) Parlamentario Andino