Mineros ilegales y candidata se unen contra nuestra biodiversidad

La semana pasada, la candidata presidencial Keiko Fujimori firmó un acuerdo con los dirigentes de la Central Nacional de Mineros del Perú (CENAMI), comprometiéndose a derogar los decretos legislativos 1100 y 1105, el primero regula la interdicción de la minería ilegal en todo el país y establece medidas complementarias para esto, y el segundo establece disposiciones para el proceso de formalización de pequeña minería y minería artesanal.

Coincido con el Ministro Pulgar Vidal al considerar de irresponsable esta propuesta al tratar de ganar votos despenalizando la minería ilegal, y dejar desvalida una vez más nuestros frágiles ecosistemas que en particular como la amazonía se encuentran fuertemente amenazados por la deforestación y contaminación provocada por esta actividad ilegal y devastadora.

Lo que realmente pretenden los mineros ilegales es evitar la interdicción de que ahora son objeto y así puedan hacer uso de las balsas gringas (dragas artesanales grandes), balsas carrancheras (dragas artesanales medianas), motores, bombas succionadoras, etc. en los cuerpos de agua de la Amazonía; así como evitar el control de los insumos químicos y combustibles, de manera de seguir con su despiadada actividad contra nuestra biodiversidad.

El Sr. José Chlimper de FP ha dicho que solo buscan que el Estado acompañe a estos mineros ilegales para su formalización, cuando todos hemos visto que la mayoría de ellos no quiere formalizarse, pues el verdadero negocio está en la ilegalidad. Los que tienen concesiones mineras la mayoría están superpuestas a concesiones forestales y no hay quien otorgue la autorización para el uso del terreno superficial, peor aún para los que están en tierras no concesionadas.

También ha dicho el Sr. Chlimper que sí exigirán que cumplan con los compromisos ambientales, que si no les quitarán la concesión, claro, será después de todo el estropicio que habrán hecho en la “concesión” y que luego será muy difícil y costoso volver a recuperar la valiosa biodiversidad que había al inicio, lo cierto es que nunca debieron estar allí y menos permitirles ingresar ilegalmente a territorios que no son aptos para este tipo de actividad.

Según Víctor Torres C. (CooperAcción 2015) “Si la producción total de oro del país la clasificamos en producción formal y producción ilegal/informal (incluye la producción informal de Madre de Dios estimada/registrada por el Minem), esta última sumó 448.1 toneladas durante el período 2003-2014, lo que representa en promedio una producción anual de 37.3 toneladas. En tanto que la producción formal acumulada ascendió a 1,893 toneladas, o 158 toneladas al año. Ello significa que, durante dicho período, de cada 100 toneladas de oro que se produjo en el país, poco más de 19 toneladas se obtuvo de manera ilegal o informal”.

Es claro que el negocio del oro de procedencia ilegal va viento en popa, y de haber muchos intereses que quieren que esto siga así, mejor si para ello no existen regulaciones, ni sanciones, lo cual al parecer es el compromiso de la Sra. Fujimori en un pacto siniestro e irresponsable contra nuestra biodiversidad y los ecosistemas que la albergan, que ya en más de un caso en el mundo y América Latina se ha demostrado que pueden ser mejor aprovechados y de manera sosteniblemente, frente a una actividad totalmente depredadora e insaciable que no tiene límites, salvo el que el Estado le debe poner y que ahora se pretende desaparecer.

Por supuesto de llegar al gobierno esta candidata, no nos quedaremos con los brazos cruzados, pero es cierto que será bastante difícil ante la ostentación del poder que tendrá tanto en Poder Legislativo como en el Poder Ejecutivo.