Los retos en salud del nuevo Gobierno

Luego de la segunda vuelta electoral y a puertas del inicio de un nuevo período gubernamental, queda la sensación de que la salud continúa postergada y limitada al uso de un carné o del DNI para validar burocráticamente el “aseguramiento universal”, cuando lo más importante es garantizar el acceso a una salud digna y de calidad como materialización de la salud como Derecho Humano fundamental, lo cual constituye el gran reto en salud del nuevo gobierno.

Para garantizar este acceso a la salud, especialmente para las poblaciones de menores recursos, las primeras medidas del próximo gobierno no deben estar centradas solo en construir más hospitales, sino además en impulsar el fortalecimiento real del primer nivel de atención, es decir en equipar y abastecer de equipos, insumos y personal médico a las postas médicas y centros de salud, para que en estos servicios se resuelvan la mayor parte de los problemas de salud de la población.

Especial énfasis debe ponerse en la solución de la falta de médicos especialistas y de profesionales de la salud en los rincones más alejados del territorio nacional, así como incrementar el presupuesto del sector Salud hasta el 8% del Producto Bruto Interno, lo cual permitiría materializar una verdadera reforma de la salud.

Asimismo, se requiere una política de medicamentos que haga más accesibles estos productos esenciales. En este contexto no es conveniente para la salud pública la ratificación por parte del Congreso de la República, del acuerdo comercial Asociación Transpacífico (TPP), debido a que este tratado encarecería los medicamentos para el tratamiento de enfermedades crónicas como el cáncer.

También es oportuno reiterar la defensa de los principios de la seguridad social y de EsSalud, frente a las amenazas de las tercerizaciones que sin la debida regulación puede conducirnos a repetir experiencias nefastas como las de otros países, donde este esquema de administración hospitalaria ha causado el cierre de hospitales, el debilitamiento de la seguridad social y la desprotección de la salud de la gente.

El nuevo gobierno que se iniciará este 28 de julio tiene el reto de respetar los principios constitucionales en salud, también consagrados en los convenios y/o tratados internacionales que defienden la salud como un Derecho Fundamental, sobre todo de las poblaciones más vulnerables de nuestro país. Ello será la base de un sistema de salud auténtico que es lo que necesita el Perú.

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