Los Fujimori y el humo

Aunque no en apariencia, Alejandro Toledo y Kenji Fujimori se parecen mucho. Los dos tienen esa voluntad férrea para cumplir sus objetivos sin arrugar ante las adversidades, pese a sus limitaciones naturales.

Así, uno llegó a ser presidente de la República a golpe de insistencia y voz telúrica y el otro, en las elecciones pasadas, se ha convertido en el congresista con mayor votación y ahora para seguir cosechando votos viaja, regala cosas y hasta aprende quechua.

Desde hace mucho tiempo, el menor de los Fujimori quiere ponerse la banda presidencial y Toledo se la puso y, al parecer, como parte de una banda recibió un soborno millonario por el que cruzará al otro lado de la reja.

Kenji está también en la mira de la justicia como Toledo. Pero de Toledo ya sabemos demasiado. Veamos el caso del hijo más querido de Alberto Fujimori.

En marzo del 2011, la Policía incauta100 kilos de cocaína dentro de un contenedor de la empresa Limasa, que había sido constituida por Kenji y otros, en el 2009, con 40 mil soles y que en un año con cinco meses , el capital se incrementó a un millón de soles. Este año su capital había trepado a 2.8 millones de dólares.

Luego de la incautación, Kenji admitió que seguía siendo socio de Limasa con el 21% de las acciones. Luego, a partir del 2013, Hiro integra el directorio de Limasa. También, Kenji y Hiro, en el 2014, eran socios de otra empresa llamada Alinsa junto a su cuñado el alemán Mark Koening, esposo de Sachie Fujimori.

Además, Alinsa tiene una sociedad con la transnacional japonesa Sankyo Corporation, y este logro fue luego de que Limasa, había logrado capitalizar sus deudas para incrementar su capital social.

Hay pues elementos suficientes para que los hermanos sean investigados por lavado de activos. Keiko Fujimori ha dicho que se trata de una cortina de humo. Kenji, sin embargo, pidió que levanten su inmunidad. Es un buen gesto, aunque no le levantarán la inmunidad porque él lo pide. La Fiscalía debe seguir con su afán.