Los bárbaros Atilas

Los bárbaros Atilas

La noche del 17 de enero de 1881, derrotado el Perú y en las tinieblas de Lima incendiada, los caballos chilenos penetraron en la Biblioteca Nacional, profanaron sus salas, devoraron las hojas de sus libros y la convirtieron en un establo.

En noviembre de 2017, derrotada la democracia, el fujimorismo anuncia –por boca de la congresista Paloma Noceda– que avanza igualmente en embestida contra la educación nacional.

Según Noceda, entre los contenidos que se nos está reformando se encuentran “el folclore, la educación cívica, la violencia contra la mujer y la temática sobre lo que fue el terrorismo en el país”.

Su finalidad, según se desprende, es destacar el papel de Fujimori en la historia peruana. Por su parte, el también fujimorista Luis Galarza Beta, Presidente del Congreso advierte que en los próximos días firmará un convenio con el Ministerio de Educación para que “sepan nuestros niños qué es democracia”.

La embestida del fujimorismo va mucho más allá. De acuerdo con ellos, hay que fabricar nuevos textos escolares, santificar la imagen de su líder y cuestionar el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación la única fuente histórica y equilibrada de lo que ocurrió durante el conflicto armado interno.

Sin embargo, tenemos dudas. La congresista Noceda anunció una reforma en cuanto concierne al tema de la violencia contra la mujer. Lo que no sabemos es qué sentido le darán a este asunto los reformadores fujimoristas. No nos olvidemos que tanto sus asesores espirituales, los evangélicos, como el inspirador cardenal Cipriani suelen convertir a la víctima en agresora cuando deslizan el infundio de que la mujer- “un escaparate” es quien provoca a los violadores.

De otro lado, cuando se produjo la primera marcha contra la violencia, esta misma señora declaró públicamente que no asistiría porque no estaba de acuerdo y porque supuestamente la misma estaba “tomada por un feminismo construido y financiado”

En cuanto al otro punto, los reformadores señalan que van a abolir el concepto de “terrorismo de Estado”. Su ignorancia global les impide entender que aquel es una realidad tangible e histórica desde las cámaras de gas y los millones de cadáveres que los médicos de Hitler usaban para practicar experimentos y juegos depravados.

El terrorismo de Estado es una satánica manera de gobernar que requiere de la permanente intimidación de la población que lo sufre. La perversidad y el pánico son los únicos medios “de persuasión” que utiliza un gobierno terrorista.

Supuestamente, el objetivo del gobierno es exterminar el terrorismo. Terrorista, sin embargo, puede ser considerado un universitario, un abogado defensor, un sacerdote o monja que hacen tarea social, un dirigente de sindicatos, un periodista o el miembro de cualquier partido de izquierda. Las pruebas incriminatorias son fáciles de fabricar.

Sin embargo, Fujimori va a ser canonizado. Y esto a pesar de que los crímenes que se le imputaron fueron probados judicialmente. Por otro lado, la población andina, sin injerencia en el conflicto interno, fue exterminada en decenas de comunidades con el solo afán de intimidación. Los centenares de miles de mujeres, víctimas de esterilización y abortos forzados, también son una muestra de que hubo terrorismo de Estado.

Por fin, ¿quiénes serán los reformadores de la educación peruana? Citemos algunos miembros de la representación fujimorista. Tal vez Betty Ananculí, Yesenia Ponce o Moisés Mamani, a quienes se acusa de falsificar documentos para mostrar una educación de la que carecen.

O quizás Maritza García, de Piura, quien es víctima de acusaciones similares…y se venga contra las mujeres víctimas de violencia pues según ella son capaces “de transformar a alguien sano en un agresor”.

Por fin, en esta reforma tendría que participar un representante muy interesado en las relaciones homosexuales, Juan Carlos Gonzales, según el cual el diluvio fue causado por “hechos vergonzosos de hombres con hombres”.

El problema va a ocurrir cuando los reformadores se vean obligados a leer. Es evidente que algunos no han abierto un libro en su vida y, además, según el sabio congresista de la misma bancada, Bienvenido Ramírez, la lectura excesiva causa el mal del Alzheimer.

Primero fueron los caballos chilenos. Ahora, ¿se viene la embestida de los bárbaros Atilas?.